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sábado, 24 de octubre de 2015

L. Boccherini: Minuetto


Cuarteto europeo

A lo largo del siglo XVIII, el minueto acabó integrándose en diversos géneros musicales clásicos, como el cuarteto de cuerda o la sinfonía, convirtiéndose así en la única danza de la suite barroca en sobrevivir hasta las postrimerías del siglo.
En este artículo analizaremos uno de los más célebres minuetos de la historia, incluido por Luigi Boccherini en su primera colección de quintetos de cuerda, un formato de cámara del que fue pionero y del que acabaría componiendo más del centenar de obras.

Los quintetos para cuerda op.11 [1775]
Cuando Luigi Boccherini compuso esta colección de quintetos de cuerda, llevaba ya dos años trabajando como compositor de la capilla al servicio del Infante don Luis Antonio de Borbón. En España, el italiano absorbió elementos de la música local, sin que el retiro de los grandes circuitos musicales europeos le impidiera mantenerse en el mercado editorial internacional, gracias a sus contactos con diversos editores en Londres y en París.
La contratación de un cuarteto de cuerda estable por parte del Infante propició la incorporación al mismo de Boccherini como violonchelista -instrumento del que fue uno de los más grandes virtuosos de su época-, así como la composición de obras específicas para esta novedosa y original formación (dos violines, viola y dos violonchelos), como es el caso de este quinteto, compuesto hacia 1771 y publicado en Londres en 1775.

El minueto del Quinteto op.11 nº5
El tercer movimiento del Quinteto op.11, nº5 es un minueto en La mayor con un trío en la tonalidad del IV grado (Re mayor). La fama de este minueto ha trascendido ampliamente la de la obra a la que pertenece.
Consta de tres secciones: Minueto | Trío | Minueto
El Minueto tiene estructura ternaria con reexposición, según la fórmula: a || b | a’. La sección b es un breve pedal de dominante en la tonalidad homónima (La menor), mientras que a’ -que acaba en cadencia perfecta- forma junto con a un periodo binario.
El Trío está en la tonalidad del IV (Re mayor), tiene carácter contrastante (más vivo) y consiste en un nuevo minueto con reexposición  c || d | c’. Aquí la sección central se extiende un total de 8 compases, formando un periodo binario de 4+4 cc. cuyo antecedente -un pedal de dominante- es cerrado por un consecuente que conduce el pedal hacia una cadencia perfecta.
Al igual que ocurría con el minueto y con la sección central del trío, c y c’ guardan entre sí una relación de antecedente y consecuente, con el cierre del primero en semicadencia y del segundo en cadencia perfecta.
Trío (Re): [||: c (8 cc.) SC :||: d (4 cc.) SC | (4 cc.) CP | c’ (8 cc.) CP :||] (48 cc.)

El minueto que figura en el vídeo es una versión para cuarteto de cuerda. Las intérpretes no realizan las repeticiones del trío central y tampoco realizan ornamentaciones en las repeticiones.

viernes, 27 de febrero de 2015

L. Boccherini: Sinfonía en re menor, Op. 12 nº 6, “La casa del diavolo”




Korean Chamber Orchestra

En 1771 Boccherini compuso sus Seis sinfonías Op. 12, que describe como conciertos para gran orquesta y en este grupo está la más famosa de todas ellas: la nº 6 titulada “La casa del diavolo”. Las de Boccherini son sinfonías magistrales, parangonables a las de Haydn y Mozart, en las cuales el de Lucca se interesa por la expresión lírica, el refinamiento de los detalles y las texturas vivaces.

"La casa del diavolo" fue publicada en París en 1776 por La Chevardière, tomando la obra el nombre del último movimiento, con temas infernales, ya que incluye la leyenda: "Chaconne qui représente l'Enfer et qui a été faite à l'imitation de celle de M. Gluck dans Le Festin de Pierre". El asunto se repetiría en 1774, en la "Danza delle Furie" de la ópera Orfeo y Eurídice de Gluck y también, más tarde, en el final de la ópera de Mozart Don Giovanni (1787).
Los tiempos de esta sinfonía son:
1.       Andante sostenuto - Allegro assai

2.      Andantino con moto
3.      Andante sostenuto - Allegro con molto

jueves, 24 de octubre de 2013

"Master and Commander", film de Peter Weir (2003)


Título original: Master and Commander: The Far Side of the World
Año: 2003
Duración: 137 min.
País: Estados Unidos
Director: Peter Weir
Guión: Peter Weir, John Collee (Novelas: Patrick O'Brian)
Música: Christopher Gordon, Iva Davies, Richard Tognetti
Fotografía: Russell Boyd
Reparto: Russell Crowe,  Paul Bettany,  James D'Arcy,  Max Pirkis,  Lee Ingleby,  Robert Pugh,  David Threlfall,  Edward Woodall,  Ian Mercer,  Billy Boyd,  Joseph Morgan,  Richard McCabe,  Chris Larkin,  George Innes,  Mark Lewis Jones,  Bryan Dick,  Alex Palmer,  John DeSantis,  Patrick Gallagher
Productora: 20th Century Fox / Miramax / Universal Pictures
 
1805. Guerras napoleónicas. Bonaparte domina Europa. Inglaterra consigue resistir porque es la primera potencia naval del mundo. Precisamente por eso los mares se convierten en un crucial y estratégico campo de batalla. En el Atlántico, el Surprise, un navío inglés capitaneado por Jack Aubrey (Crowe), es atacado por sorpresa por un buque de guerra francés. A pesar de los graves daños sufridos por la nave, Aubrey decide navegar a través de dos mares para interceptar y capturar al enemigo. Se trata de una misión que puede determinar el destino de toda una nación.
En  el vídeo,  están las imágenes de la película con 2 BSO de fondo: Concerto nº 3 de Strassburg KV 215, tercer movimiento, de Mozart; y Musica Nocturna de Madrid (los Manolos) de Luigi Boccherini .
 

L. Boccherini: Quinteto para guitarra y cuerdas en Re mayor, G. 448

José Miguel Moreno, guitarra
La Real Cámara: Emilio Moreno, violín, Enrico Gatti, violín, Wim Ten Have, viola, Wouter Möller, cello, Eligio Quintero, guitarra, Luz Martín León-Tello, castañuelas.
 
El Quinteto catalogado como G. 341 en Re Mayor fue compuesto en el año 1788. Es el quinteto que ha gozado de mayor fama de entre la numerosa producción que posee Boccherini. Su estreno tuvo lugar en las fiestas organizadas por el Duque de Benavente en su palacio de Madrid. Sin duda lo que más ha contribuido a su popularidad es la inclusión en el tercer movimiento de una danza que por entonces hacía furor: el fandango.
En 1788 Boccherini (Lucca, 1743) acaba de asistir a una de las fiestas-concierto organizada por su patrón, el Duque de Benavente-Osuna. En dicha fiesta ha actuado Miguel García, fraile cisterciense, conocido por "el padre Basilio", dando un virtuoso recital de guitarra. A este padre Basilio se le achaca la incorporación de la sexta cuerda a la guitarra y es muy admirado por su patrón, el Duque, el cual es, a su vez, un afamado guitarrista de su época. Boccherini se siente bastante atraído por esos ritmos y armonías tan seductoras que desprendía el fraile con su guitarra.
El ambiente social que le rodea es impresionante: a los conciertos de los que forma parte como músico y compositor, asisten personajes de la talla de Manuel Godoy, la Duquesa de Alba, el Marqués de Aranda o, en el plano de las artes, Francisco de Goya, Bonifacio Zlotek o Leandro Fernández de Moratín. En los salones del palacio se interpretaban obras encargadas a autores de la talla de Gaetano Brunetti, Franz Joseph Haydn, Johann Nepomuk Hummel o Karl Stamitz.
Tras este impactante encuentro, Luigi Boccherini, enfrascado en la producción de un grupo de 6 quintetos para cuerda, compone el nº 2 del opus 40, catalogado por Yves Gerard como G. 341, en el que incluye en su último movimiento ese ritmo tan hipnóticamente atractivo que hace furor por los rincones de Madrid: el fandango. En él puede mostrar todas sus habilidades virtuosísticas en su propio instrumento, el violonchelo.
Algún tiempo después, y, por encargo del propio Duque de Benavente, tomando material de los quintetos de cuerda, creará la serie de quintetos con guitarra. Este quinteto en particular, tomando material, a su vez del G. 270, evolucionará al famosísimo quinteto con guitarra G. 448. Aquel encuentro con el fraile fue tan decisivo, que subtituló al último movimiento del quinteto "a la manera de tocar el padre Basilio". En una carta fechada a 27 de diciembre de 1798 enviada a su editor Ignaz Pleyel a París, seguramente dando explicaciones al exigente editor, habla sobre la reciente finalización de 6 quintetos con guitarra; por ello  quizá se hayan datado en esta fecha de 1798, aunque su composición y estreno, seguramente sea anterior.
Lo que es objetivamente cierto, en todo caso, es que Boccherini ha sido el que ha captado la esencia española de su época de forma más acertada, solamente comparable a Scarlatti o Soler con sus respectivos fandangos.

L. Boccherini: Quinteto de cuerda en do mayor, Op. 30, nº 6 "La Musica notturna delle strade di Madrid"

Manfred Kraemer (violín I)
Pablo Valetti (violín II)
Angelo Bartoletti (viola)
Bruno Cocset (violoncello I)
Antoine Ladrette (violoncello II)

Le Concert des Nations / Jordi Savall (director)
Luigi Boccherini, el gran maestro del clasicismo, nació en la Lucca en el año 1743, pero se afincó en nuestro país, falleciendo en Madrid en el año 1805. Formó parte de la “corte” que en Arenas de San Pedro estableció el infante don Luís de Borbón, hermano del rey Carlos III a quien éste alejó de la corte y le hizo contraer matrimonio morganático con María Teresa Vallabriga.
Excelente músico adscrito a los cánones del clasicismo y autor de más de trescientas cincuenta obras que engloban tríos, cuartetos y quintetos para cuerda, hoy en día quizá únicamente sea el famoso Minueto su obra más conocida.
La Musica notturna delle strade di Madrid forma parte del Quinteto de cuerda en do mayor, Op. 30, nº 6, que comprende siete movimientos:
1. Le campane de l’Ave Maria
2. Il tamburo dei Soldati
3. Minuetto dei Ciechi. Il Rosario
4. Pasacalle
5. Il tamburo
6. Ritirata
Esta pieza describe musicalmente la alegre algarabía de una noche cálida del Madrid dieciochesco, con las campanas de las iglesias repicando para la oración de la noche, los jóvenes disfrutando con las danzas populares, los serenos paseándose por las calles y la tropa golpeando con sus tacones el empedrado.

La obra está compuesta para un quinteto formado por dos violines, una viola y dos cellos. Su tonalidad es Do mayor, lo que da sensación de alegría y simplicidad. El tempo (velocidad) es Allegro vivo, es decir, rápido.

L. Boccherini: Quinteto de cuerda en Mi mayor, Op. 11, No. 5

Luigi Boccherini escribió ni más ni menos que 124 quintetos para cuerda, en los que, como era natural siendo él cellista, dobló el cello en vez de la viola, es decir, son piezas para dos violines, viola y dos violoncellos. El Quinteto para cuerdas en Mi mayor del opus 11, publicado en París en 1775, es uno de los más aplaudidos porque contiene el minueto que hasta hoy mantiene a Boccherini en escena, el popularmente conocido "minueto de Boccherini".

sábado, 2 de febrero de 2013

Luigi Boccherini: Sinfonía en Re menor G 517


Virtuosos de Moscú
Vladimir Spivakov, director

A comienzos del siglo XVII el término “sinfonía” era utilizado para designar páginas de música instrumental dentro de composiciones vocales, óperas, motetes, cantatas, oratorios, etc. A principios del siglo siguiente, esta música seguía teniendo un papel subordinado dentro de las obras vocales y era utilizada para expresar un determinado estado de ánimo, como un preludio al contenido que en ellas aportaría el texto. Cuando se contempla desde la perspectiva actual el magnífico desarrollo que esta forma musical habría de alcanzar con el tiempo, adquiriendo mayores dimensiones, abandonando poco a poco su lugar secundario dentro de la música vocal e, incluso, llegando a enfrentarse en importancia a ésta, hasta convertirse en uno de los géneros más logrados, se siente una gran curiosidad por analizar esta evolución desde sus orígenes.

La sinfonía como género independiente florecerá en toda Europa. Sin embargo, como se va a ver, lo hará de modo diferente, según la idiosincrasia de cada país. En Italia, por ejemplo, donde la ópera domina totalmente el panorama musical, la producción sinfónica es muy escasa. Los principales compositores italianos, Cimarosa (1749-1801), Paisiello (1740- 1816) y Piccinni (1728-1800), no poseen ninguna sinfonía. Tan solo Boccherini (1743-1805), verdadero heredero de la tradición establecida por Corelli, Albinoni, Sammartini y Vivaldi, dedica parte de su producción a esta forma musical, si bien compone tan solo 28 sinfonías, lo que, comparado con su ingente producción camerística, resulta algo insignificante. Como en todas sus obras, también en las sinfonías el autor demuestra una notable invención melódica y una instrumentación más imaginativa y cuidada que la del resto de sus contemporáneos.