Samuel Barber nació en West
Chester (Pensilvania, USA) el 9 de marzo de 1910 y falleció en Nueva York el 23
de enero de 1981. A los seis años comenzó a tocar el piano y a componer a los
siete. Estudió en el Curtis Institute of Music de Filadelfia. En 1935 fue
becario de la American Academy of Rome. Al año siguiente escribió su Cuarteto para cuerdas en si menor, de cuyo
segundo movimiento hizo más tarde un arreglo para orquesta de cuerdas (Adagio para cuerdas, “Adagio for Strings”)
y, después lo empleó como base para componer un Agnus Dei para coro mixto de ocho voces a
cappella.
El Adagio para Cuerdas tiene su origen en el segundo
movimiento del Cuarteto de cuerdas nº
1, op. 11, compuesto en 1936. El cuarteto se inicia con un agitado primer
movimiento. Después viene el Adagio
contrastante y, por último, un tercer movimiento que es una breve reexposición
del tema. En enero de 1938, Barber envió la pieza a Arturo Toscanini. El
director devolvió la partitura sin comentarios, lo que molestó a Barber.
Posteriormente Toscanini hizo saber a Barber, a través de un amigo, que tenía
previsto interpretar la obra y que la había devuelto por el simple hecho de que
ya la había memorizado. La obra fue estrenada en una emisión de radio desde Nueva
York, con Toscanini al frente de la Orquesta Sinfónica de la NBC, el 5 de
noviembre de 1938.
Algunosde
los instrumentos musicales más populares de la Antigua Grecia son: ·La lira:
Instrumento de cuerda pulsada, con forma de ábaco, que originalmente se
construía utilizando como caja caparazones de tortuga, y en el que había siete
o más cuerdas afinadas para que hiciesen sonar las notas de cada uno de los
modos. La lira se usaba para acompañar a otros instrumentos o bien por sí misma
para recitar canciones.
·La cítara:
Instrumento parecido aunque algo más complicado que la lira. Tenía un marco en
forma de caja en el que las cuerdas se estiraban desde la cruceta superior hasta
la caja de resonancia, ubicada en la parte baja. Se mantenía vertical y se
tocaba con un plectro. Las cuerdas podían afinarse ajustando con cuñas de
madera.
·Elaulos: Instrumento similar a un oboe
doble en el que dos cuerpos del instrumento se tocaban simultáneamente. Se
empleaba en el culto a Dionisos y Cibeles. Se fabricaba con caña o hueso,
aunque también se construían de metal para los profesionales. Estaba formado
por dos tubos y tenia entre 5 y 15 agujeros. Las reconstrucciones modernas indican
que producía un sonido parecido al de un clarinete. Sin embargo, existe cierta
confusión acerca de la naturaleza exacta del instrumento, puesto que según la
descripción podría ser de lengüeta simple o doble.
·La flauta de Pan (también
conocida como siringa): se basaba en
el principio de la resonancia acústica en un tubo taponado. Consistía en una
serie de tubos de longitud variable que se afinaba cortando los tubos a la
longitud deseada. El sonido se producía soplando a través de la única abertura
del tubo.
·El hydraulis: este
instrumento de viento se manejaba desde un teclado, por lo que es precursor del
actual órgano tubular. Tal y como indica su nombre, el instrumento utilizaba el
agua para mantener un flujo constante de aire a través de sus tubos. Han
pervivido dos descripciones detalladas del instrumento: la de Marco Vitruvio y
la de Herón de Alejandría. Estas descripciones se centran principalmente en el
mecanismo del teclado y en la forma en la que el instrumento recibía el necesario
flujo de aire. En 1885 se descubrió en Cartago un modelo de cerámica bien
preservado. El agua y el aire entran en el instrumento y llegan juntos a la
cámara eólica. A continuación, el aire comprimido penetra en un compartimento
situado en la parte superior de la cámara eólica, y desde aquí se distribuye
hacia los tubos del órgano. El agua deja la cámara eólica conforme va entrando
en ella tras ser separada del aire. A continuación, el agua impulsa una rueda,
que a su vez mueve un cilindro musical. Para hacer funcionar el órgano, la
llave que permite el paso del agua al interior del instrumento debe estar
abierta, lo que hace que el agua fluya continuamente.
·El sistro: sistrum, el nombre latino del
instrumento procede del griego seistrom
(«cosa que se agita»). Efectivamente, al moverse, las placas producen un sonido
tintineante, lleno de tonalidades metálicas. Los egipcios llamaban a ese sonido
sehem, es decir, «fuerza», símbolo de
la energía o poder divino. En ocasiones, el acompañamiento se hacía con
crótalos, y en otras, con grandes panderos.
·La corneta o
trompeta, que aparece en diversas ocasiones en la Eneida de Virgilio. Puede asumirse que los griegos ya hacían uso de
este instrumento, y no sólo construido con las conchas de mar, pues también
existían instrumentos de metal llamados salpiges
(salpinx, en singular). Diversas
fuentes mencionan este instrumento metálico con una boquilla de hueso que
aparece en diversas pinturas.
György Kurtag, (Lugoj, Rumania, 1926) es un compositor de
origen rumano nacionalizado húngaro. En 1946 fijó su residencia en Budapest,
donde completó su formación musical con P. Kadosa, L. Weiner, S. Veress y F.
Farkas. Desde 1969 ejerce la docencia en la Academia de Música de Budapest.
Como compositor, su obra se inició en 1959 con un Cuarteto de cuerda escrito poco después de descubrir la escuela de
Viena. Su concierto para soprano y piano titulado Opiniones de Peter Bornemisza (estrenado en Darmstadt en 1968) y el
ciclo En memoria de un crepúsculo de
invierno para soprano, violín y cembalo (1969) lo consagraron
internacionalmente. También ha compuesto, entre otras obras, Cuatro melodías (1974), Mensajes (1980), Omaggio a Luigi Nono (1981) o Eine
Botschaft an Valerie (2000), esta última para contrabajo solo.
Edicson Ruiz, nacido en 1985, toca el contrabajo desde los once años de edad. Sus maestros y mentores han sido Félix Petit, Janne Saksala y Klaus Stoll (los dos últimos en la Academia Orquestal de la Filarmónica de Berlín). Edicson tocó por primera vez en una orquesta dentro del marco del "Sistema" fundado por el Dr. José Antonio Abreu, cuyo nombre oficial es "Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela" (FESNOJIV).
A la edad de quince años, Edicson se convirtió en el laureado más joven en la historia de la Sociedad Internacional de Contrabajistas (International Society of Bassists) al ganar el primer premio en el concurso de esta Sociedad, que tuvo lugar en Indianápolis (EEUU).
Apenas dos años más tarde, Edicson fue elegido como miembro del grupo de contrabajos de la Filarmónica de Berlín, convirtiéndose así no sólo en el primer músico hispanoamericano de esta orquesta, sino también en el miembro más joven en toda su historia. Con la Filarmónica de Berlín ha tocado por ejemplo en los Festivales de Pascua y de Verano en Salzburgo, el Festival de Berlín (Berliner Festwochen) así como en ciudades tan lejanas como Nueva York, Edimburgo, Pekín, Tokio, Seoul entre otras…
Edicson es además un solista activo, que da anualmente recitales en la Philharmonie de Berlín y el Festival de Lucerna, y toca con orquestas en todo el mundo. Ha grabado en vivo para emisoras de radio y televisión en Europa, Amé rica del Norte y Venezuela. Es miembro del Sexteto de Contrabajos de la Filarmónica de Berlín y enseña dentro del marco del proyecto educacional "zukunft@BPhil".
Camille Saint- Saëns consideraba
una incorrección que “El carnaval delos animales” Gran Fantasía Zoológica para dos pianos y orquesta, se interpretara
en público porque, según él, ponía en ridículo a los compañeros de profesión.
Después de algunos pases privados, (su estreno fue en París un martes de
Carnaval de 1886) prohibió su interpretación hasta después de su muerte. ¿Quién
iba a decir entonces que aquella grotesca y satírica colección de animales
zoo-musicales iba a ser la obra que le daría fama mundial?
Esta broma musical es
considerada modelo de ingenio (Fósiles), orquestación (Acuario), melodía (El
cisne), humor (Gallinas, Tortugas, Canguros y Asnos) y gamberrada (Pianistas).
Y lo que es más importante, el público nunca se cansa de escucharla porque es
una pequeña joya, una gran obra maestra.
La elegancia de las formas y el
pausado movimiento de los cisnes han sido siempre una fuente de inspiración y
Saint-Säens nos regaló una hermosa muestra de ello aunque él, quitándole
importancia, la denominó "una noble tontería".
El
cisne es el único número
de “El carnaval de los animales” que se interpretó públicamente en vida de su
autor. Fue adaptado para ballet por el coreógrafo ruso Fokine con el título La muerte del cisne para Ana Pavlova y
ha sido interpretado por las mejores bailarinas del siglo XX.
Este
instrumento pertenece a la familia del violín (violas da braccio), en la
cual nació como bajo, aunque la estabilización de la familia en violín, viola,
violonchelo y contrabajo hace que hoy día se pueda considerar al violonchelo
como el tenor de la sección.
El
violonchelo se afina una octava más grave que la viola. Aunque de mayor tamaño,
su forma es la del violín, con la caja de resonancia de hombros altos, la
cintura pronunciada en su sección intermedia, el torso abombado, la tabla
armónica con sendos tornavoces en “efe”, el mástil con diapasón sin trastes y
el clavijero con clavijas laterales rematado en una voluta (o, antiguamente, en
una cabeza).
Su
longitud total es de 155 cm
y la de su cuerpo, 76 cm.
Su extensión va del Do1al La4. Su
afinación es de cuatro cuerdas en quintas (Do, Sol, Re, La). Su parte se
escribe normalmente en clave de Fa, a no ser que haya notas o pasajes
especialmente agudos, para los que se puede recurrir a las claves de Do o de
Sol.
Durante
la interpretación el violonchelista permanece sentado. El instrumento se fija
al suelo, por medio de una espiga o pica metálica, y se pasa entre las piernas
para crear un ángulo contra su pecho. Las cuerdas se frotan lateralmente
mediante el arco, sostenido por la mano derecha.
Maurice Ravel escribió esta obra a petición de la violinista húngara Jelly D’ Arányi. En ella procuró capturar todo el enigma que se desprende de las improvisaciones gitanas al violín.
La pieza esta escrita para violín y luthéal, un instrumento de teclado que era novedoso en su tiempo por poseer controles especiales para alterar el color de las notas, aunque nunca llegó a alcanzar gran popularidad debido a las dificultades en su mantenimiento. No se sabe exactamente como Ravel llegó a conocer el instrumento, pero en cualquier caso la premiére de “Tzigane” tuvo lugar en 1924 en la Sala Gaveau de París, interpretada por el violinista Samuel Dushkin y el “luthéalista” Beveridge Webster. Parece ser que Ravel utilizó el mismo instrumento para la composición de “L’Enfant et les Sortilèges”. El instrumento empleado para esta première se ha perdido, probablemente, en un gran incendio que redujo la Sala Gaveau a cenizas. Sin embargo, Ravel arreglaría más tarde la pieza para ser acompañada con el piano o la orquesta. La primera presentación de la versión orquestal se llevó a cabo en París el 30 de noviembre de 1924 en los Concerts Colonne. La versión con piano data de 1925. La obra es de un gran virtuosismo y consta de un solo movimiento con una duración aproximada de 10 minutos.
Un luthier es un constructor de violines, violas y cellos. También se le suele denominar "violero". Es un artesano que se dedica a inventar o reparar artefactos musicales. Aunque la acepción francesa del término «luthérie» hace referencia a quien ajusta instrumentos de cuerda, el concepto se extiende a cualquier artífice que se entrega a la fabricación de dispositivos sonoros. Este oficio que apareció durante el Renacimiento, encontró su apogeo en la ciudad de Cremona (Italia) durante los siglos XVII y XVIII y logró perpetuarse como profesión gracias a Stradivarius, Guarnieri, Amati, todos ellos grandes violeros.
En el
interior de la caja de resonancia de los instrumentos de cuerda se encuentra el alma, pequeña barra cilíndrica de madera
dispuesta perpendicularmente entre la tapa y el fondo, en el lado derecho del
eje de simetría de la caja (es decir, abajo, en la zona donde se apoya el
puente). Al lado contrario del alma, a lo largo de la cara interna de la tapa,
existe un listón, adherido con cola, que se conoce como barra armónica. Tanto
el alma como la barra armónica cumplen dos importantes funciones, al ser
soportes estructurales (el instrumento está sometido a grandes tensiones de tipo
mecánico) y permitir, además, una mejor distribución de las vibraciones dentro
de la caja de resonancia. Sin estos elementos, la resonancia del instrumento se
reduciría y su timbre sería apagado.
El
violín (del italiano violino, diminutivo de viola o viella)
es el instrumento principal de la familia de cuerda frotada. Sus cuatro cuerdas
(Sol, Re, La,Mi) se afinan por quintas.
La primera cuerda en ser afinada es la de La, que se ajusta a un tono de 440
Hz. Las partituras de música para violín se escriben casi siempre en clave de
Sol, antiguamente denominada “clave de violín”.
Un
violín mide 59 cm
y pesa alrededor de 400 g.
Es el instrumento más pequeño y, por tanto, el más agudo de su familia que
cuenta, además, con el violoncello o violonchelo, la viola y el
contrabajo. Salvo este último, todos derivan de las violas medievales.
En los
violines antiguos las cuerdas eran de tripa. Hoy día son de metal ode materiales sintéticos, entorchados con
aluminio, plata o acero. La cuerda más aguda -llamada cantino- es un
hilo de acero.
El timbre del violín es vibrante,
muy bello. Como características más notables destacan su gran agilidad y sus
enormes posibilidades expresivas. El sonido del violín es majestuoso y solemne
en los graves, gracioso y juguetón en los agudos.
Los violines son los principales instrumentos de la orquesta, donde se
hallan divididos en dos grupos (primeros y segundos) que, a pesar de
ser iguales, tocan partes diferentes. Se les suele encomendar la interpretación
de la melodía. A su vez, el repertorio del violín como instrumento solista o de
cámara es muy extenso.
Los
instrumentos cordófonos son aquellos en los que el sonido se produce por la
vibración de cuerdas tensadas. Las cuerdas pueden ser de diferentes materiales.
Antiguamente se fabricaban con crines de caballo, hilos de seda y tripas de
animales; hoy se emplean fibras como el nailon o hilos entorchados de metal.
El
sonido puede producirse frotando las cuerdas con un arco, como en el violín;
golpeando las cuerdas con algún mecanismo, como los macillos o martillos
recubiertos de fieltro, en el caso del piano; o bien punteando con los dedos,
como sucede en la guitarra, el laúd o la mandolina.
El
sonido se modifica acortando la longitud de las cuerdas al presionar sobre
ellas con los dedos, como en el violín o la guitarra, o mediante cuerdas de
diferente longitud que se percuten mediante teclas diferentes, como en el caso
del piano. Cuanto mayor es la longitud de una cuerda, más grave resulta su sonido.
En la orquesta, la familia deinstrumentos de cuerda
está integrada por violines, violas, violonchelos y contrabajos. Todos ellos se
caracterizan por ofrecer un control prácticamente total de la emisión de su
sonido en cuanto a su duración, intensidad o afinación. Este grupo es la base
de la orquesta porque viene a representar sus dos terceras partes.
La
forma de todos los instrumentos de cuerda es similar. Constan de una caja de
resonancia, de mayor o menor tamaño, formada por dos tablas abombadasy ovaladas, estrechadas en su centro, con aberturas
sonoras en su parte superior o tapa, que van unidas lateralmente mediante unas
fajas o aros de madera. La pieza que pone en contacto las cuerdas del
instrumento con la caja de resonancia es el puente. Otros elementos a
considerar son el mástil, que permite pisar las cuerdas con los dedos para
acortar su longitud efectiva, el cordal y el clavijero. Los dos últimos sujetan
las cuerdas en los extremos del instrumento, haciendo factible su afinación. El
mástil suele ir rematado en su extremo con un adorno en forma de voluta u otra
figura artística decorativa.
Para
producir el sonido el músico debe frotar las cuerdas del instrumento con el arco,
vara de madera que incorpora una cinta de crines de caballo que se tensan
mediante un tornillo sujeto a su extremo inferior. La vibración de las cuerdas
es transmitida por el puente a la caja de resonancia y ésta se encarga de
amplificarlas. Según el tamaño del instrumento, es decir, conforme a la
longitud y el grosor de sus cuerdas y de su caja de resonancia, el sonido producido
será más grave o más agudo, a la vez que de mayor o menor intensidad.
Para conocer
los instrumentos musicales se debe analizar sus características físicas,
técnicas y tímbricas, además de valorar sus posibilidades expresivas. El
estudio de todos esos aspectos facilitará la comprensión de las obras no sólo puramente
instrumentales, sino también de muchas otras –vocales, escénicas o teatrales,
etc.– en las que el acompañamiento de la música instrumental juega un papel
destacado.
Desde
la más remota antigüedad, el hombre ha fabricado instrumentos con los que
producir sonidos. Cuando éstos no tienen una función utilitaria, sino que
sirven para el deleite del oído, para interpretar melodías, para acompañar el
canto o la danza, los instrumentos pueden calificarse de musicales.
En todo
instrumento musical se pueden distinguir tres partes principales: lo que produce
el sonido –tubo, cuerda, parche…– la parte que resuena, amplificando el sonido –que
puede ser una caja armónica o todo el instrumento– y el mecanismo o parte del
instrumento que modifica el sonido de acuerdo con la voluntad del músico –llaves,
agujeros, válvulas, teclas, etc.–
Los
instrumentos musicales se clasifican según el modo de producción del sonido en
cinco grandes tipos: cordófonos, aerófonos, idiófonos, membranófonos y
electrófonos.
Los
instrumentos cordófonos son aquellos en los que el sonido se produce por la
vibración de cuerdas tensadas. Cuanto mayor es la longitud de la cuerda, más
grave resulta el sonido. Las cuerdas pueden ser de diferentes materiales.
Antiguamente se fabricaban con crines de caballo, hilos de seda y tripas de
animales; hoy se emplean fibras como el nailon o hilos entorchados de metal.
El
sonido puede producirse frotando las cuerdas con un arco, como en el violín;
golpeando las cuerdas con algún mecanismo, como los macillos o martillos
recubiertos de fieltro, en el caso del piano; o bien punteando con los dedos,
como sucede en la guitarra, el laúd o la mandolina.
El
sonido se modifica acortando la longitud de las cuerdas al presionar sobre
ellas con los dedos, como en el violín o la guitarra, o mediante cuerdas de
diferente longitud que se percuten mediante teclas diferentes, como en el caso
del piano.
En los
instrumentos aerófonos, el sonido se produce por la vibración de una columna de
aire. Actualmente se fabrican de madera o metal, y la mayoría son de soplo, es
decir, es el propio instrumentista el que sopla o proporciona el aliento
necesario, aunque algunos, como el órgano o el acordeón, son de fuelle
mecánico.
En
estos instrumentos el sonido se modifica acortando o alargando la columna de
aire mediante agujeros que se tapan con los dedos, como en la flauta, o
mediante tubos, válvulas o varas.
La
parte del instrumento por donde sopla el instrumentista se llama embocadura,
que puede ser de diferentes tipos. Los aerófonos de metal, como la trompeta,
tienen una boquilla sobre la que el instrumentista pone directamente los
labios. Los aerófonos de madera pueden tener embocadura de bisel o de caña. El
bisel es una hendidura que corta el soplo produciendo el sonido, como en las
flautas. Los instrumentos de caña pueden ser de caña simple, como el clarinete
y el saxofón, o doble, como el oboe. La caña doble, también llamada lengüeta
doble, consta de dos delgadas láminas talladas en madera de caña de bambú. En
ambos casos la caña sujeta a la boquilla vibra, lo que a su vez pone en vibración
la columna de aire en el interior del instrumento.
Los instrumentos idiófonos, también
llamados autorresonadores, producen sonidos al ser golpeados o percutidos. Son
instrumentos idiófonos las claves, las castañuelas, los platillos, el triángulo,
el xilófono, el vibráfono, etc.
En los membranófonos el sonido se
produce por la vibración de una membrana tensa al ser golpeada, raspada o
frotada. La membrana puede ser de cuero o de plástico. A esta clase de
instrumentos pertenecen los timbales, tambores, bongos, cajas...
En los instrumentos electrófonos el
sonido se genera por medio de una corriente eléctrica, irradiándose a través de
altavoces. Se puede distinguir entre instrumentos tradicionales amplificados
eléctricamente, como la guitarra, e instrumentos de nueva invención, como el
sintetizador.
Los instrumentos electrófonos son
los más característicos de la música popular de nuestros días. En la actualidad
ninguna familia instrumental se sustrae a la electrónica: se construyen
violines electrónicos, los instrumentos de viento se amplifican eléctricamente
y los percusionistas utilizan almohadillas que, al ser percutidas, producen
señales eléctricas modificadas a través de un amplificador, o usan cajas de
ritmo que permiten la interpretación automática de secuencias de percusión
programadas de antemano y que sustituyen en muchos grupos al propio
percusionista.
Dentro
de las distintas agrupaciones instrumentales, la orquesta sinfónica tiene un
carácter especial asociado a su extraordinaria riqueza y equilibrio tímbricos y
a la gran cantidad y variedad de instrumentos que la integran. La diversidad de
instrumentos musicales que pueden formar parte de una orquesta hace aconsejable
clasificarlos por grupos afines. Por tanto, la orquesta suele subdividirse en
las siguientes familias o grupos
instrumentales:
Cuerda: el sonido se
produce al frotar sus cuerdas con un arco.
Viento: la vibración
sonora corresponde a una columna de aire en el interior del instrumento
Percusión: suenan al
ser golpeados o percutidos.
Instrumentos mixtos:
aquellos que por distintas causas no pueden ser incluidos con propiedad en
ninguna de las categorías anteriores.
La Guía orquestal para jóvenes (en inglés, The Young Person's Guide to the Orchestra), Op. 34, es una composición musical de Benjamin
Britten de 1946. Lleva el subtítulo de Variations
and Fugue on a Theme of Purcell (Variaciones y fuga sobre un tema de
Purcell) y responde a un encargo del Ministerio de Educación británico para la realización de un documental educativo
titulado The Instruments of the Orchestra
(Los instrumentos de la orquesta), dirigido por Muir Mathieson, que
presentaba a la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la batuta de Malcolm
Sargent.
La obra consta de tres partes: la
primera es la presentación de las familias orquestales de instrumentos,
que interpretan el tema del rondó de la música incidental para el dramaAbdelazar, de Henry Purcell;
la segunda comprende trece variaciones
sobre el tema inicial a cargo de distintos instrumentos; la tercera es una fuga que Britten compuso sobre el citado tema
de Purcell.
I. Presentación de las familias
de la orquesta
La
orquesta al completo toca el tema de Abdelazar
Variación
del viento madera
Variación
del viento metal
Variación de la cuerda
Variación de la percusión
La
orquesta al completo toca de nuevo el tema de Abdelazar
II. Trece variaciones cortas en las que se destaca el “carácter” de cada
instrumento.
Presto (Flauta y flautín)
Lento Oboes
Moderato (Clarinetes)
Allegro
alla Marcia (Fagotes)
Brillante:
alla polacca (Violines)
Meno
mosso (Violas)
- (Violonchelos)
Cominciando lento ma poco a poco accelerando al Allegro(Contrabajos)
Maestoso (Arpa)
L'istesso
tempo (Trompas)
Vivace (Trompetas)
Allegro
pomposo (Trombones
y tuba)
Moderato (Percusión)
III. Fuga
Allegro molto
Tras escuchar las distintas secciones, la orquesta al completo toca finalmenteuna fuga. Los
instrumentos entran uno tras de otro, en el mismo orden de antes, comenzando
por el flautín. Al final, la melodía de Purcell es interpretada por los metales,
mientras los restantes instrumentos tocan la fuga
de Britten.