viernes, 5 de febrero de 2016

G. Mahler: La prédica de San Antonio de Padua a los peces

Walter Grönroos, barítono
Orquesta Filarmónica de Israel
Leonard Bernstein, director


Antonius zur Predigt
Die Kirche findt ledig.
Er geht zu den Flüssen
und predigt den Fischen;

Sie schlagen mit den Schwänzen,
Im Sonnenschein glänzen.

Die Karpfen mit Rogen
Sind allhier gezogen,
Haben d'Mäuler aufrissen,
Sich Zuhörens beflissen;

Kein Predigt niemalen
Den Karpfen so g'fallen.

Spitzgoschete Hechte,
Die immerzu fechten,
Sind eilend herschwommen,
Zu hören den Frommen;

Auch jene Phantasten,
Die immerzu fasten;
Die Stockfisch ich meine,
Zur Predigt erscheinen;

Kein Predigt niemalen
Den Stockfisch so g'fallen.

Gut Aale und Hausen,
Die vornehme schmausen,
Die selbst sich bequemen,
Die Predigt vernehmen:

Auch Krebse, Schildkroten,
Sonst langsame Boten,
Steigen eilig vom Grund,
Zu hören diesen Mund:

Kein Predigt niemalen
den Krebsen so g'fallen.

Fisch große, Fisch kleine,
Vornehm und gemeine,
Erheben die Köpfe
Wie verständge Geschöpfe:

Auf Gottes Begehren
Die Predigt anhören.

Die Predigt geendet,
Ein jeder sich wendet,
Die Hechte bleiben Diebe,
Die Aale viel lieben.

Die Predigt hat g'fallen.
Sie bleiben wie alle.

Die Krebs gehn zurücke,
Die Stockfisch bleiben dicke,
Die Karpfen viel fressen,
die Predigt vergessen.

Die Predigt hat g'fallen.
Sie bleiben wie alle.

Antonio va a la iglesia 
y la encuentra vacía para el sermón.
Entonces, se dirige al río 
a predicar a los peces.
 
Ellos golpean con sus colas
y brillan bajo la luz del sol.
 
Las carpas con huevas 
han venido hasta aquí
y abren la boca 
como oyentes aplicadas.
 
¡Nunca un sermón 
gustó tanto a las carpas!
 
Esturiones de boca puntiaguda, 
siempre dispuestos a batallar,
han nadado raudos hacia aquí
para oír al piadoso.
 
También aquellos extravagantes, 
los que siempre ayunan,
los peces espada quiero decir,
aparecen para el sermón.
 
¡Nunca un sermón 
gustó tanto a los peces espada!
 
Magníficas anguilas y cazones, 
exquisitos mangares,
se acomodan ellos mismos, 
para escuchar el sermón.
 
También cangrejos y tortugas, 
de ordinario lentos mensajeros,
suben veloces del fondo, 
para oír a esa boca.
 
¡Nunca un sermón 
gustó tanto a los cangrejos!
 
Peces grandes, peces pequeños, 
elegantes y vulgares,
levantan la cabeza 
como criaturas racionales!
 
¡Por expreso deseo de Dios 
escuchan el sermón!
 
El sermón termina, 
cada uno regresa,
los esturiones siguen siendo 
ladrones amantísimos de las anguilas.
 
El sermón ha gustado
y todos siguen siendo los mismos de siempre.
 
Los cangrejos andan hacia atrás;
los peces espada engordan;
las carpas siguen siendo voraces
y todos olvidan el sermón.
 
El sermón ha gustado 
y todos siguen siendo los mismos de siempre.


El cancionero de poesía popular alemana Des Knaben Wunderhorn contiene una amplia colección de poemas y textos de canciones de los que Mahler seleccionó alrededor de una veintena para la elaboración de lieder. La ironía, el sarcasmo y un cierto humor sombrío se enseñorean tanto de los textos como de la música en las citadas obras de Mahler.
Una de estas canciones es El sermón de Antonio de Padua a los Peces (“Des Antonius von Padua Fischpredigt”), lied que describe una escena surrealista en la que el santo, tras ir a predicar a la iglesia y encontrarla totalmente vacía, decide acercarse a la orilla del río (quizá el Tajo de su Lisboa natal) y predicar a los peces, que acuden masivamente a donde el santo se encuentra y asoman sus cabezas a la superficie como si quisieran escuchar sus palabras. Las hagiografías (vidas de santos) recogen como prueba de la santidad de Antonio este hecho sobrenatural tan chocante, es decir, no es invención de Mahler ni de Brentano ni del anónimo autor del poema, sino que pertenece a la tradición milagrera atribuida al santo de Padua, o de Lisboa. La canción se extiende sin embargo a lo que pasa después del hecho milagroso, que no fue otra cosa según el cancionero que el regreso de cada pez a su afán y el pronto olvido de la prédica.

jueves, 4 de febrero de 2016

G. Mahler: Das himmlischen Leben

Dawn Upshaw, soprano
Orquesta de la Tonhalle de Zúrich
David Zinman, director

En la literatura musical Mahler es calificado como representante del romanticismo tardío y gran compositor de sinfonías en la confluencia de los siglos XIX y XX, que abriría las imaginarias puertas del siglo XX. El núcleo de su obra son nueve sinfonías terminadas, la composición sinfónico–vocal La canción de la Tierra y varios ciclos de canciones.Temas de la canción «Das himmlische Leben» («La vida celestial»), compuesta en 1892,  y perteneciente a la recopilación de Armin y Brentano que lleva por título Des knaben Wunderhorn, se convirtieron en elemento clave de su Tercera Sinfonía, completada en 1896; la citada canción conforma por sí misma el «Finale» de la Cuarta (1900) y su melodía es central a toda la composición.

Das himmlische Leben

Wir genießen die himmlischen Freuden,
Drum tun wir das Irdische meiden,
Kein weltlich Getümmel
Hört man nicht im Himmel!
Lebt alles in sanftester Ruh'!
Wir führen ein englisches Leben!
Sind dennoch ganz lustig daneben!
Wir tanzen und springen,
Wir hüpfen und singen!
Sankt Peter im Himmel sieht zu!

Johannes das Lämmlein auslasset,
Der Metzger Herodes drauf passet!
Wir führen ein geduldig's,
Unschuldig's, geduldig's,
Ein liebliches Lämmlein zu Tod!
Sankt Lucas den Ochsen tät schlachten
Ohn' einig's Bedenken und Achten,
Der Wein kost' kein Heller
Im himmlischen Keller,
Die Englein, die backen das Brot.

Gut' Kräuter von allerhand Arten,
Die wachsen im himmlischen Garten!
Gut' Spargel, Fisolen
Und was wir nur wollen!
Ganze Schüsseln voll sind uns bereit!
Gut Äpfel, gut' Birn' und gut' Trauben!
Die Gärtner, die alles erlauben!
Willst Rehbock, willst Hasen,
Auf offener Straßen
Sie laufen herbei!
Sollt' ein Fasttag etwa kommen,
Alle Fische gleich mit Freuden angeschwommen!          
Dort läuft schon Sankt Peter
Mit Netz und mit Köder
Zum himmlischen Weiher hinein.
Sankt Martha die Köchin muß sein.

Kein' Musik ist ja nicht auf Erden,
Die uns'rer verglichen kann werden.
Elftausend Jungfrauen
Zu tanzen sich trauen!
Sankt Ursula selbst dazu lacht!
Kein Musik ist ja nicht auf Erden,
die unsrer verglichen kann werden.
Cäcilia mit ihren Verwandten
Sind treffliche Hofmusikanten!
Die englischen Stimmen
Ermuntern die Sinnen,
Daß alles für Freuden erwacht.
La vida celestial

Disfrutamos los placeres celestiales
y evitamos los terrenales.
¡Ningún tumulto mundano
alcanza a oírse en el Cielo!
¡Todo vive en la paz más dulce!
¡Llevamos una vida angelical!
No obstante, somos muy alegres:
bailamos y brincamos,
¡brincamos y cantamos!
Entretanto, ¡San Pedro está en el Cielo!

San Juan ha permitido a su pequeño cordero
¡ir al encuentro del carnicero Herodes!
Conducimos a una víctima,
a una inocente víctima
¡al pequeño cordero a la muerte!
San Lucas sacrifica los bueyes
sin prestarles pensamiento o atención.
El vino no cuesta un penique
en la bodega del Cielo
y los ángeles, cuecen el pan.

Sabrosas verduras, de todo tipo,
¡crecen en el jardín de Cielo!
Suculentos espárragos, frijoles,
¡y cualquier cosa que deseemos!
¡Generosas fuentes están a nuestra disposición!
¡Jugosas manzanas, peras y uvas!
¡El Jardinero nos lo permite todo!
¿Te gustaría un ciervo, te gustaría una liebre?
Por las despejadas llanuras,
¡ellos caminan a tu lado!
Si algún día lo necesitaras,
¡todos los peces nadarían alegres junto a ti!
Allí, San Pedro camina,
con sus redes y cebo,
al estanque celestial.
¡Santa Marta debe ser la cocinera!

Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
¡Once mil doncellas
se atreven a bailar!
¡Incluso la propia Santa Úrsula está riéndose!
Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
Cecilia y todos sus parientes
¡forman un espléndido conjunto musical!
Las voces angélicas
despierten los sentidos
para que todo renazca con la alegría.

jueves, 28 de enero de 2016

J. S. Bach: Minué en Sol mayor, BWV 114


El menuetto o minué es una danza  que se hizo muy famosa en Francia alrededor del año 1660 en la corte de Luis XIV. Este soberano, conocido como El rey sol, tuvo una corte muy lujosa (él mandó construir el Palacio de Versalles) y era muy aficionado a la danza. El minué se bailaba en parejas, de forma elegante, y se hacía frecuentemente ante el rey, quien presidía la danza. El compositor de la corte de Luis XIV, Jean Baptiste Lully (1632-1687), escribió una buena cantidad de minués para que los bailara el rey. Generalmente eran piezas muy cortas. Sin embargo, los bailarines necesitaban de mayor tiempo de música para poder hacer su danza. Para solucionar este problemaLully a veces hacía dos minués diferentes, que quedaban unidos para el baile de la siguiente manera:
A-B
El minué A y el B eran lo suficientemente distintos para que existiera contraste, lo que es un elemento muy importante para la música. A veces, incluso iba primero un minué y luego otra danza; frecuentemente se alternaban varias veces hasta lograr el tiempo que los bailarines requerían para hacer sus movimientos.

lunes, 25 de enero de 2016

W. A. Mozart: Thamos, rey de Egipto KV 345 (336a) - Acto IV, Allegro vivace assai

I Barocchisti
Diego Fasolis, director

Muchas veces nos asalta la pregunta sobre lo que Mozart habría llegado a hacer si hubiese vivido más tiempo, pero quizá deberíamos preguntarnos más aún por todo lo que Mozart hizo y todavía no conocemos. La ingente obra del genio de Salzburgo aún guarda ases en una manga que suele quedar recortada a lo archiconocido en los programas de conciertos. Buena muestra de ello fue Thamos, rey de Egipto, una música incidental que Mozart compuso para la obra teatral homónima de F. von Gebler y que fuera de tal contexto cobra los tintes de un pequeño oratorio de carácter épico, encuadrado en la moda de aire orientalista que tanto le sedujo y que llega a anticipar nada menos que su ópera La Flauta Mágica

W. A. Mozart: Música Fúnebre Masónica en do menor, KV 477

Orquesta de París
Daniel Harding, director

La Música Para un Funeral Masónico es una obra orquestal compuesta por Wolfgang A. Mozart en 1785 en calidad de miembro de la francmasonería para un servicio masónico celebrado el 17 de noviembre de aquel año  en memoria de dos hermanos masones.
Se trata de una obra de gran belleza y maestría, pues combina el sentimiento masónico con el mismo aire fúnebre que Mozart desarrollaría posteriormente en su Misa de Réquiem. En ella se pone de manifiesto las bases cuasi-religiosas del movimiento masónico, expresadas a través de la majestuosa solemnidad de la música.