viernes, 10 de junio de 2016

G. Puccini: La bohème (Bruno Bartoletti - Franco Zefirelli)

Rodolfo - Marcelo Álvarez

Schaunard - Natale de Carolis

Benoit - Matteo Peirone
Mimi - Cristina Gallardo Domas
Marcello - Roberto Servile
Colline - G. Battista Parodi
Alcindoro - Angelo Romero
Musetta - Hey-Kyung Hong
Parpignol - Alberto Fraschina

Orquesta y Coro del Teatro de La Scala de Milán 
Maestro del Coro - Bruno Casoni
Director - Bruno Bartoletti

Vestuario - Piero Tossi
Decorados y dirección escénica - Franco Zeffirelli




La Bohème es la ópera con la que Giacomo Puccini se consagró definitivamente como un gran compositor lírico, tras el gran éxito anterior de Manon Lescaut. El libreto se basa en la novela por entregas de Henry Murger Escenas de la vida bohemia, publicada en el periódico El Corsario a lo largo de cinco años (1845 – 1849). Los encargados de simplificar y aunar los diferentes episodios de la novela para así confeccionar el libreto fueron Luigi Illica y Giuseppe Giacosa.
El estreno de La Bohème tuvo lugar en el Teatro Regio de Turín el 1 de febrero de 1896. El papel de Mimí fue cantado por la soprano Cesira Ferrani, y el tenor Evan Gorga dio vida a Rodolfo. La orquesta tocó bajo la dirección de Arturo Toscanini. La obra tuvo una acogida fría, tanto por parte del público como de la crítica.
Personajes
Rodolfo, poeta, amante de Mimí (tenor)
Marcello, pintor, amante de Musetta (barítono)
Schaunard, músico (barítono)
Colline, filósofo (bajo)
Mimí, modista, amante de Rodolfo (soprano)
Musetta, amante de Marcelo (soprano)
Alcindoro, viejo protector de Musetta (bajo)
Benoît, casero de los bohemios (bajo)

Sinopsis

Cuadro I
En el Barrio Latino de París, en la buhardilla de los bohemios. Marcello pinta mientras Rodolfo mira por la ventana. Como no tienen leña y hace frío, utilizan los manuscritos del drama que está escribiendo Rodolfo para alimentar la estufa. Colline, el filósofo, entra en la pieza congelado y molesto por no haber podido echar mano a unos libros. Schaunard, el músico, llega con comida, leña, vino y dinero; explica a sus compañeros la fuente de su súbita riqueza: atender el loro de un caballero inglés. Nadie le presta atención porque se precipitan sobre la comida, retirada rápidamente por Schaunard, que les deja tan solo el vino. Mientras beben, llega Benoit, el casero, en busca del pago de la renta. Los bohemios le engatusan ofreciéndole vino, y, en medio del efecto del alcohol, les narra sus aventuras amorosas, añadiendo que está también casado, ante lo cual todos reaccionan con una indignación pacata, fingida, y le echan de la habitación sin pagarle la renta. Deciden que lo mejor es utilizar ese dinero para disfrutar de la fiesta en el barrio, ya que es Nochebuena. Rodolfo no les acompaña porque quiere trabajar. En ese momento alguien llama a la puerta, es Mimí que ha venido a pedir que le ayuden a encender nuevamente su vela. Sale, pero regresa en seguida porque ha olvidado su llave. En ese momento, ambas luces se apagan y en la oscuridad deben buscar la llave. Rodolfo la encuentra y la guarda para que la búsqueda continúe en la oscuridad. Cuando sus manos tropiezan, ambos aprovechan la ocasión para contar la historia de sus vidas: él interpreta ‘Che gelida manina’ – (‘que manita más fría’) y ella, ‘Sì, mi chiamano Mimì’ (‘sí, me llaman Mimí’). Son interrumpidos por las voces de los amigos que han regresado a buscar a Rodolfo, y él antes de que entren, les advierte que no está solo y que pronto se reunirá con ellos, aunque prefiere quedarse en casa, pero deciden marchar, juntos, cantando su amor (en el delicioso dúo, “O soave fanciulla” – “oh! suave niña”).

Cuadro II
En el Quartier Latin (Barrio Latino). En las calles hay una multitud que se divierte mientras los vendedores vociferan sus productos. Los amigos llegan al Café Momus, y mientras beben y comen aparece Musetta, ex de Marcello, acompañada de un admirador un poco parco, Alcindoro. Ella intenta de varias maneras llamar la atención de Marcello, y lo logra cantando una sensual aria dedicada fingidamente a su nuevo amante (“Quando men vo’ – Cuando voy”). Fingiendo un dolor en un pie, por culpa del zapato que le aprieta demasiado, hace que Alcindoro vaya a buscarle un nuevo par, ocasión que Musetta aprovecha para reunirse con su amado Marcello. Cuando los bohemios deciden pagar la cuenta para marchar, encuentran que Schaunard no tiene suficiente dinero, y siguiendo una sugerencia de Musetta, deciden cargar la cuenta a Alcindoro. En la calle desfilan los soldados y, aprovechando la confusión, Marcello y Colline llevan a Mussetta en brazos y huyen, bajo la risa cómplice de los espectadores. Cuando se han ido todos, Alcindoro llega con el par de zapatos y es sorprendido por el camarero que le conmina a pagar la cuenta.

Cuadro III
La aduana de Enfer. Aduaneros llegan a la ciudad. Mimì, notablemente enferma, desea hablar con Marcello. Ella le cuenta lo difícil que se ha vuelto la vida con Rodolfo, que ha abandonado la casa la noche anterior (aria: “O buon Marcello, aiuto! – ¡Oh! ¡Marcello, ayuda!”). Marcello le cuenta que Rodolfo está durmiendo en una taberna donde él también vive. Rodolfo, que acaba de despertar y busca a Marcello, entra en escena, y Mimi rápidamente se oculta. Rodolfo cuenta por qué ha dejado a Mimí, primero aduce que Mimi es demasiado coqueta con otros hombres, pero luego confiesa que él teme que su enfermedad se agrave y muera en las pobres condiciones en las que están viviendo, que todo sería mejor para ella si viviera con alguien que le pudiera ofrecer una forma de vida más confortable. Marcello, preocupado por Mimí intenta hacerle callar, pero ella ya lo ha escuchado todo y se descubre a sí misma cuando tose violentamente. Marcello les deja para volver con Musetta, y Rodolfo y Mimí, a punto de separarse, declaran nuevamente su amor y deciden permanecer juntos hasta que llegue la estación de las flores, la primavera. En la distancia se escucha la discusión entre Musetta y Marcello (cuarteto: “Addio dolce svegliare alla mattina!”).

Cuadro IV
Nuevamente en la buhardilla. Marcello y Rodolfo trabajan, mientras lamentan la pérdida de sus respectivas amadas (dúo: “O Mimì, tu più non torni” — ¡Oh Mimi! ¿Regresarás?). Schaunard y Colline entran con la cena, y los cuatro parodian un delicioso banquete, cantando y bailando. Musetta entra alarmada, le acompaña una Mimi muy enferma que sufre mucho; todos ayudan a la chica moribunda. Preocupados, Musetta y Marcello salen de la habitación para vender las joyas de ella y así comprar algunas medicinas. Colline y Schaunard salen para vender el abrigo de Colline. Solos, Rodolfo y Mimi, recuerdan sus tiempos felices (dúo: “Sono andati? – ¿se han ido?”). Regresan todos y se postran a los pies de la cama, Musetta reza una plegaria, y Mimi, inadvertidamente, muere. Poco a poco sus compañeros notan lo sucedido, hasta que finalmente, Rodolfo cae en la cuenta y grita desesperado “¡Mimí…! ¡Mimí…!”.

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