miércoles, 17 de diciembre de 2014

La vida es bella, escena de la Barcarola de "Los Cuentos de Hoffmann"

J. Offenbach: Les Contes d'Hoffman, Acto II, Barcarolla "Belle nuit"
Montserrat Caballé, soprano
Shirley Verrett, mezzosoprano
Antonio Guadagno, director
 
La vida es bella (La vita è bella, en italiano) es una película de 1997, escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni. Está basada en el libro Al final derroté a Hitler, de Rubino Romeo Salmoni, que estuvo prisionero durante tres años en el campo de concentración de Bergen-Belsen y logró sobrevivir. La película fue un gran éxito financiero y de crítica, y ganó tres Oscar, a la Mejor Banda Sonora, al Mejor Actor y a la Mejor Película Extranjera en la ceremonia de 1998, además de muchos otros galardones internacionales.
En 1939, Guido Orefice (Roberto Benigni), un alegre, divertido y carismático joven italiano de origen judío, llega a la casa de su tío en Arezzo para trabajar como camarero en su hotel. Allí conoce a una joven y bella profesora llamada Dora (Nicoletta Braschi, en la vida real esposa de Roberto Benigni), de la que se enamora inmediatamente y hace lo posible por conquistarla, llamándola princesa y saludándola alegremente con la frase ¡Buenos días, princesa! cada vez que la ve, pero ella es la prometida de un fascista llamado Rodolfo.
La primera mitad de la película muestra el cambio político que se está produciendo en el país. Guido imita la forma de caminar de los soldados nazis y parodia sus teorías racistas y pseudocientíficas. Un día, al hotel donde trabaja Guido llega un médico, el doctor Lessing, (Horst Buchholz) que enseguida se hace amigo suyo, ya que los dos son aficionados a las adivinanzas y pasan el tiempo planteándoselas el uno al otro. Cuando en el hotel se celebra la fiesta de compromiso de Rodolfo y Dora, Guido llega y le confiesa sus sentimientos por ella. Dora, que nunca ha estado verdaderamente enamorada de Rodolfo, se va con Guido en su caballo pintado en verde. Mientras todo esto ocurre, el avance del fascismo es cada vez más evidente: el negocio del tío de Guido y su caballo aparecen frecuentemente cubiertos con pintadas y mensajes antisemitas.

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