jueves, 3 de julio de 2014

Ludwig van Beethoven: Cuarteto de cuerda nº 14 en do sostenido menor, op. 131

American String Quartet
 
Adagio, ma non troppo e molto espressivo. 2/2. Do sostenido menor. Allegro molto vivace. 6/8. Re mayor.
Allegro moderato. Adagio. 4/4. Si menor.
Andante, ma non troppo e molto cantabile. 2/4. La mayor.
Presto. 2/2. Mi mayor.
Adagio quasi un poco Andante. 3/4. Sol sostenido menor.
Allegro. 2/2. Do sostenido menor.
 
Escrito tras los tres cuartetos dedicados al conde Galitzine (nútnero 12, opus 127; número 15, opus 132; y número 13, opus 130, incluyendo la Gran Fuga opus 133, citados en orden cronológico que no coincide con la numeración actual), Beethoven abordó dos nuevos cuartetos y el nuevo final del Cuarteto número 13 en los apenas quince meses que le restaban de vida.
El Cuarteto en Do sostenido menor fue comenzado en diciembre de 1825, y el 16 de julio de 1826 fue enviado a la casa Schott de Maguncia, quien lo publicaría en abril de 1827 dedicado al Barón de Stutterheim, vicemariscal de campo del Imperio austríaco. En un principio (Altmann) pensaba dedicárselo a su amigo Johan Wolfmeier, a quien dedicaría finalmente el Cuarteto opus 135. El cambio denota una actitud agradecida por parte de Beethoven hacia el mariscal, quien había acogido en su regimiento al sobrino del compositor.
Como venía siendo habitual en los últimos cuartetos, Beethoven ensancha la forma heredada a través de un mayor número de movimientos: cinco en el número 15, seis en el número 13, siete en el número 14, aunque hay que precisar que no todos los expertos están de acuerdo en cuanto al número de movimientos de este cuarteto, ya que todos sus tiempos están enlazados y dos de ellos (el tercero y el sexto) son tan breves que podrían considerarse como introducciones al movimiento siguiente. En este contexto adquieren plena lucidez las palabras del compositor al músico Holz, miembro del cuarteto de Schuppanzigh: "Amigo mío, tengo algunas ideas de las que quiero sacar provecho". Meses más tarde, Holz escribió que Beethoven, durante la época de los tres cuartetos Galitzine, había sido asaltado "por tal cúmulo de ideas que continuó escribiendo, casi contra su voluntad, los cuartetos en do sostenido y en fa mayor" (14 y 16, respectivamente). Y ante su preferencia por el Cuarteto en mi bemol, opus 130, entre los tres dedicados a Galitzine, Beethoven le habría contestado que cada uno era excelente en su género, pero que pronto conocería "un nuevo modo de conducir las partes, y en cuanto a la imaginación, ¡gracias a Dios nunca he tenido más!". Otros testimonios de última época reafirman la preferencia del autor por este cuarteto, que siempre ha tenido muchos admiradores, Wagner entre ellos.
La fragmentación del cuarteto en tantos y tan variados episodios, numerados en la partitura, permitió a Beethoven una pequeña broma que su editor no comprendió: "Hecho reuniendo números diversos, robados aquí y allá". Y ante la protesta de Schott, que sólo quiere cosas nuevas, Beethoven le responde, dolido, que su frase era un scherzo, una broma: "El cuarteto es absoluta y rigurosamente nuevo", y dotado, además, de una extraña y poderosa unidad y libertad formal.

 

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