Adagio, ma non troppo e molto espressivo. 2/2. Do sostenido menor. Allegro molto vivace. 6/8. Re mayor. Allegro moderato. Adagio. 4/4. Si menor. Andante, ma non troppo e molto cantabile. 2/4. La mayor. Presto. 2/2. Mi mayor. Adagio quasi un poco Andante. 3/4. Sol sostenido menor. Allegro. 2/2. Do sostenido menor.
Escrito
tras los tres cuartetos dedicados al conde Galitzine (nútnero 12, opus
127; número 15, opus 132; y número 13, opus 130,
incluyendo la Gran Fuga opus 133, citados en orden cronológico que no
coincide con la numeración actual), Beethoven abordó dos nuevos cuartetos y el nuevo
final del Cuarteto número 13 en los apenas quince meses que le restaban
de vida. El
Cuarteto en Do sostenido menor fue comenzado en diciembre de 1825, y el
16 de julio de 1826 fue enviado a la casa Schott de Maguncia, quien lo
publicaría en abril de 1827 dedicado al Barón de Stutterheim, vicemariscal de
campo del Imperio austríaco. En un principio (Altmann) pensaba dedicárselo a su
amigo Johan Wolfmeier, a quien dedicaría finalmente el Cuarteto opus 135.
El cambio denota una actitud agradecida por parte de Beethoven hacia el
mariscal, quien había acogido en su regimiento al sobrino del compositor. Como
venía siendo habitual en los últimos cuartetos, Beethoven ensancha la forma
heredada a través de un mayor número de movimientos: cinco en el número 15,
seis en el número 13, siete en el número 14, aunque hay que
precisar que no todos los expertos están de acuerdo en cuanto al número de
movimientos de este cuarteto, ya que todos sus tiempos están enlazados y dos de
ellos (el tercero y el sexto) son tan breves que podrían considerarse como
introducciones al movimiento siguiente. En este contexto adquieren plena
lucidez las palabras del compositor al músico Holz, miembro del cuarteto de
Schuppanzigh: "Amigo mío, tengo algunas ideas de las que quiero sacar
provecho". Meses más tarde, Holz escribió que Beethoven, durante la época
de los tres cuartetos Galitzine, había sido asaltado "por tal
cúmulo de ideas que continuó escribiendo, casi contra su voluntad, los
cuartetos en do sostenido y en fa mayor" (14 y 16, respectivamente). Y
ante su preferencia por el Cuarteto en mi bemol, opus 130, entre los
tres dedicados a Galitzine, Beethoven le habría contestado que cada uno era
excelente en su género, pero que pronto conocería "un nuevo modo de
conducir las partes, y en cuanto a la imaginación, ¡gracias a Dios nunca he
tenido más!". Otros testimonios de última época reafirman la preferencia
del autor por este cuarteto, que siempre ha tenido muchos admiradores, Wagner entre
ellos. La
fragmentación del cuarteto en tantos y tan variados episodios, numerados en la
partitura, permitió a Beethoven una pequeña broma que su editor no comprendió:
"Hecho reuniendo números diversos, robados aquí y allá". Y ante la
protesta de Schott, que sólo quiere cosas nuevas, Beethoven le responde,
dolido, que su frase era un scherzo, una broma: "El cuarteto es
absoluta y rigurosamente nuevo", y dotado, además, de una extraña y
poderosa unidad y libertad formal.
Producción: Daime Cinematografica S.p.A. e Rai - TV
(Roma), Albatros Produktion GMBH (Mónaco)
Distribuidora: Gaumont - Italia
En una vieja iglesia tienen lugar los
ensayos de un concierto sinfónico. Los músicos llegan en grupos y toman cada
uno su lugar: En un rincón están también los representantes sindicales. Un
periodista de la televisión entrevista a los músicos; cada uno habla de su
instrumento y de sus experiencias. Cuando llega el maestro, que se expresa con
evidente acento alemán, empieza con calma el ensayo. Luego, de improviso, se
interrumpe por las protestas de los músicos. El director abandona la sala y va
a su camerino donde lo sigue el periodista para entrevistarlo. Mientras tanto
en la iglesia se arma una revolución: todos protestan contra todo, contra el
maestro, contra las partituras. Reina la anarquía y el desorden, las paredes
están embadurnadas con eslóganes y símbolos de rebelión. Improvisamente, el
edificio empieza a temblar, sacudido por golpes cada vez más fuertes hasta que
una pelota gigante de acero rompe las paredes y en el derrumbamiento muere un
arpista. Tras momentos de confusión y gritos de terror vuelve el silencio y se
reanuda el ensayo. Otra vez en el podio, el director de orquesta imparte sus
órdenes, como un dictador.
Crew
Dirección: Federico Fellini
Argumento: Federico Fellini
Guión: Federico Fellini
Colaboración en el
guión: Brunello Rondi
Director de
fotografía: Giuseppe Rotunno (Technicolor)
Música: Nino Rota
Música consultor: Carlo Savina
Director musical: Carlo Savina
Escenografía: Dante Ferretti
Decoración del
escenario: Nazzareno Piana
Montaje: Ruggero Mastroianni
Ayudante montaje: Adriana
Olasio
Efectos especiales: Adriano
Pischiutta
Vestuario: Gabriella Pescucci
Ayudante de dirección: Maurizio
Mein
Asistente de dirección: Christa
Reeh, Giovanni Bentivoglio
Operador de cámara: Gianni
Fiore
Director doblaje: Carlo
Baccarini
Organización general: Lamberto
Pippia
Productor ejecutivo de la RAI: Fabio Storelli
Cast
Baldwin Baas: il direttore d'orchestra
Clara Colosimo: l'arpista
Elisabeth Labi: la pianista
Ronaldo Bonacchi: il controfagotto
Ferdinando Villella: il violoncello
Giovanni Javarone: la tuba
David Mauhsell: il primo violino
Francesco Aluigi: il secondo violino
Andy Miller: l'oboe
Sibyl Mostert: la flautista
Franco Mazzieri: la tromba
Daniele Pagani: la tromba
Luigi Uzzo: il violino
Cesare Martignoni: il clarinetto
Umberto Zuanelli: il copista
Filippo Trincia: il responsabile dell'orchestra
Claudio Ciocca: il sindacalista
Angelica Hansen: violino
Heinz Kreuger: violino
Federico Fellini:
voce dell'intervistatore
Awards
1979
Nastro d’argento a la mejor música (Nino Rota)
Peculiarites
Fellini: «Tenía muchos proyectos, no
era urgente hacer esta película, no sentía ninguna urgencia. No respondía a una
necesidad. A un cierto punto, sí, tuve una necesidad. Cuando mataron a Aldo
Moro. Sí, cuando supe que habían matado a Moro. Me quedé muy impresionado. Pero
no por el hecho en sí mismo, me lo esperaba. Por la necesidad de reflexionar
acerca del hecho, para comprender el sentido profundo de lo que había pasado y
del porqué había pasado. ¿Qué habían querido hacer los que los habían matado?
¿Qué nos había pasado a todos nosotros que vivimos en este país? ¿Por qué
habían llegado a tanto? Entre esto y la película no hay ninguna relación
directa o, al menos, yo no me di cuenta. La relación la encontré mucho tiempo
después, cuando la película ya se había terminado o, mejor dicho, cuando ya se
estaba proyectando. No es que desde el primer momento no quisiera relacionar la
película con su significado, es que no era consciente del porqué a un cierto
punto me pareció urgente rodarla. Ahora bien, luego lo supe: había sido el
homicidio de Moro.»
Franca Faldini, Goffredo Fofi, Il cinema italiano d’oggi, 1970-1984.
Raccontato dai suoi protagonisti, Mondadori, Milano, 1984, p. 258
Reviews
Leone Piccioni
Fellini lograr fundir, en más o
menos 70 minutos de espectáculo grotesco y nostálgico, la verdad, la profecía,
la inquietud y el ansia, en una amalgama realmente inusual sin derrochar o
dejar caer en vacío ni un medio minuto de su denso discurso evocador, representativo
o previsor. Hay momentos de una fuerza poética ardiente y dramática pero no
necesita (como otras veces a él también le podía pasar) prepararlos con un
conjunto de imágenes más apagadas. No tiene la mínima intención de prolongar en
ecos y reflejos incluso los resultados más acertados. Fellini es insuperable a
la hora de construir en la obra "fragmentos" de chocante calidad y en
esta película consigue obtener una continuidad inflexible, ¡aunque tan solo en
algunos fragmentos!
"Il Tempo", 25 novembre 1978
Mireille Amiel
Es una película sobrecogedora. Se
pueden realizar diferentes lecturas. Y son todas verdaderas, contemporáneas,
iguales. Quiero decir que no es posible establecer una jerarquía entre la
parábola sobre el actual caos político italiano (y su lugar en el actual
desequilibrio planetario), la reflexión sobre el papel de los medios de
comunicación, la meditación metafísica sobre la función del hombre en la
sociedad, su necesidad, su devenir, su relación con la creación [...] De lo
que, verdaderamente, nos habla Fellini es de la música. Es decir, del arte, de
la creación, del medio para ir más allá de lo efímero, de la muerte, de la
banalidad. Fellini nos dice que la mediocridad es insoportable. Porque limitar
el alcance de esta película a su dimensión analizable, lógica, parabólica, no
quiere decir nada. Ensayo de orquesta es un grito estremecedor, a medio camino
entre el llamamiento y la estigmatización. En todo caso y, de manera
subterránea, es un grito de esperanza, puesto que Fellini, a pesar de la
contradicción dolorosa y conmovedora de los últimos minutos, nunca ha dejado de
esperar.
"Cinéma
79", n. 247-248, juillet-août 1979
Tullio Kezich
Como todo el Fellini televisivo, a
partir de Block-notas de un director hasta Los clowns, tiene un toque ligero y
una capacidad de síntesis difíciles de encontrar en sus obras mayores. En los
retratos de los músicos se confirma el estro del antiguo caricaturista pero
enaltecido en una dimensión gogoliana. La figura del director brinda, en parte,
la oportunidad de un desahogo autobiográfico, en parte una autocrítica llevada
hasta lo paradójico (después de un discurso inspirado en la necesidad de que
cada uno toque bien su instrumento, el personaje manda una serie de órdenes en
alemán). Esta película, realizada con una maestría superior, es, en su
conjunto, un ensayo genialmente contradictorio. Es divertido y tristísimo,
positivo y desesperado, cautivador y rabioso.
Il Centofilm 2. Un
anno di cinema 1978-1979, Il Formichiere, Milano, 1979
Alberto Farassino
A un cierto punto, en el momento de
máxima degradación (y esto lo digo en términos de estructuras y no de valores
estéticos, desde luego, son quizás los mejores momentos de la película)
interviene el famoso mazo de acero, preludio de la llegada de un nuevo orden.
¿De la Revolución, de la Restauración, de la Providencia? No, es solo el
símbolo de sí mismo, el símbolo de lo simbólico. En el momento de la deriva,
cuando ya nada se puede codificar, se consolida la hipótesis de un regreso al
orden de lo simbólico, a los lenguajes de la certeza, a la consistencia férrea
de la obra. Con la gran pelota de acero el cine vuelve a entrar en la
televisión, llevándose sus efectos especiales, sus nubes de humo, sus
escenografías de estudio, lo fantástico, las emociones fuertes; todo lo que el
cine puede hacer y la televisión no. Es el cine "para" la televisión,
es la orquesta que vuelve a tocar.
Reparto: Ian Hart, Jack Davenport, Tim Pigott-Smith,
Anton Lesser, Frank Finlay, Claire Skinner.
Película
documental sobre Beethoven enfocado en el estreno de su tercera sinfonía
"Eroica", así llamada en honor a un héroe desconocido, aunque en
principio pensara en Napoleón Bonaparte.
El film
intenta recrear de forma precisa las situaciones que se vivieron ese día: las
conversaciones, las personas que asistieron, frases y anécdotas como el enfado
de Beethoven como resultado de un error de copiado de su estudiante, la contraposición
polémica de sus ideas artísticas y revolucionarias a las de la aristocracia de
Viena, etc.
Película
totalmente recomendable por el privilegio, además de poder escuchar una
interpretación magnífica por parte de la Orchestre Révolutionnaire et
Romantique.
Intérpretes: Glenn Close, Niels Arestrup, Moscu Alcalay,
Johanna Ter Steege, Maite Nahyr, Víctor Poletti; Marian Labuda.
“Cita con Venus” es un drama musical producido en el Reino
Unido en 1991. El prestigioso director de orquesta húngaro Zoltan Szanto (Niels
Arestrup) es contratado para dirigir la ópera “Tahnhäuser”
de Richard Wagner en París. Los comienzos son difíciles,
unas veces debido a las exigencias de los sindicatos y otras a causa de los
caprichos de algunos cantantes. Su primer encuentro con la diva sueca Karin
Anderson (Glenn Close) es muy tenso, aunque con el paso del tiempo Zoltan y
Karin se enamoran. Juntos intentan solventar todos los problemas surgidos en la
ópera.
Conocida por sus papeles de mala malísima en “Las amistades
peligrosas” y “Atracción fatal”, Glenn Close comenzó en el mundo del show business en comedias y, sobre todo,
en espectáculos musicales como “Barnum”. De ahí le viene una afición por el
canto que aquí se convierte en motor de una parábola sobre Europa y las
barreras del idioma.
"Cita con Venus" no es una película de masas, es
una película para los amantes de la ópera. Para los aficionados ofrece un
retrato muy verídico de lo que se mueve en ese ambiente, y de ahí que se deje
ver con agrado. Pero sobre todo, no hay que olvidar la música, LA MÚSICA y hay
que destacar la banda sonora, que es aquí la gran protagonista.
Alrededor de la puesta en escena de una ópera se mueve todo
un mundo, que en su mayoría no trasciende al gran público. Este ve sólo el
resultado final, ignorante a menudo de la "trastienda" que ha tenido
lugar durante los preparativos del montaje. El director István Szabó, que
también ha sido director escénico de ópera, ha realizado una alegoría de la
misma obra, "Tannhäuser" de Wagner, en el mismo lugar que le supuso
al compositor una verdadera batalla con motivo de su representación en 1861, y
el resultado es estremecedor, divertido en apariencia pero, en general, se
parece mucho a un acontecimiento real.
Intérpretes: Anthony Quinn,
Stefania Sandrelli, Valérie Kaprisky, Francesco Quinn, Lorenzo Quinn, Danny
Quinn, Leopoldo Trieste.
Guión: Giacomo Battiato, Suso
Cecchi d'Amico.
Música: Francesco Tampori.
Fotografía: Tonino Delli Colli.
Sinopsis:
Biografía de Antonio Stradivari, el famoso fabricante de
violines. El film comienza con Stradivari cuando es un niño huérfano que
escucha por primera vez el sonido de un violín y queda fascinado.Antonio se dedica
completamente a la música y estudia con Nicolò Amati, por entonces el más
célebre constructor de instrumentos de la época. Según va creciendo, su fama
crece con él, hasta llegar a convertirse en el luthier más importante de toda Italia.
En el trasfondo argumental podemos apreciar la situación histórica del Norte de
Italia de finales del siglo XVII y primera mitad del XVIII.
El veterano Anthony Quinn, que interpreta al protagonista a
edad avanzada, está acompañado por su hijo Lorenzo Quinn, que encarna al
personaje de joven. También figuran en el reparto otros dos hijos, Francesco y
Danny, en papeles secundarios.