lunes, 18 de abril de 2016

C. Monteverdi: Arioso "Tu se' morta", del Acto II de "La favola d'Orfeo"

Furio Zanasi, barítono

En el Carnaval de Mantua de 1607 uno de los más altos pilares de la música de todos los tiempos, Claudio Monteverdi (Cremona 1567 - Venecia 1643) dio al público su obra La Favola d'Orfeo. El estreno tuvo lugar  el día 24 de febrero en el palacio ducal de los Gonzaga.
El libreto es obra de Alessandro Striggio (el Joven) (1535 - 1590) y se basa en la obra de Rinuccini L'Euridice que ya había servido de base a las óperas de Peri y Caccini. Striggio amplió el pequeño poema de Rinuccini hasta convertirlo en un libreto de cinco actos, con un sentido teatral más dramático y emocionante.
Monteverdi introdujo muchos aires para solos, dúos, madrigales, danzas... que contrastan con el necesario recitativo. Así mismo empleó una rica orquesta de unos 40 instrumentos entre ellos flautas, cornetas, trompetas, trombones, una familia completa de cuerdas, etc. La partitura contiene además casi 30 breves números musicales como una toccata y numerosos ritornellos, danzas...
En el Orfeo ya se encuentran los elementos que pertenecerán a la ópera de los siglos futuros: la separación entre recitativo y arioso, la forma estrófica y los ritornellos, la inserción de danzas, la intervención del coro, la introducción simple y puramente orquestal. En definitiva, se puede considerar al Orfeo como la primera gran ópera de la historia de la lírica y punto de arranque fundamental en el desarrollo posterior del género, todo ello gracias al genio musical monteverdiano.
En Monteverdi aún no se puede hablar de arias en sentido estricto. Además de las partes declamadas o recitativos, hay intervenciones a solo de los cantantes que están a medio camino entre el aria y el recitativo, con un poco más de melodía que este último, en las que también se va narrando la acción en curso. Estos números se denominan ariosos.
 
ACTO II Arioso: Tu se' morta, mia vita

ORFEO
Tu se' morta, mia vita,
ed io respiro?
tu sei, tu se' pur ita per mai
più non tornare, ed io rimango?
No, che se i versi
alcuna cosa ponno,
n' andrò sicuro
a' più profondi abissi
e, intenerito il cor
del Re de l' ombre,
meco trarròtti
a riveder le stelle.
O se ciò negherammi
empio destino,
rimarrò teco
in compagnia di morte,
A Dio terra,
à Dio cielo, e Sole, à Dio.

ORFEO
Tu estás muerta, mi vida,
¿y yo respiro?
¿Me has dejado
para no volver jamás,
y yo sigo aquí?
No, si mis versos tienen
algún poder,
no temeré descender
a los más profundos abismos
y, tras ablandar el corazón
del rey de las sombras,
yo te llevaré
a que vuelvas a ver las estrellas.
Y si un destino cruel me lo niega,
me quedaré contigo
en compañía de la muerte.
Adiós, tierra,
adiós, cielo y sol, adiós.




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