sábado, 2 de abril de 2016

S. Prokófieff: Suite de 'El amor de las tres naranjas', Op. 33a






Orquesta Sinfónica de Moscú
Mijaíl Jurowski, director

El amor de las tres naranjas es una ópera satírica en cuatro actos y un prólogo con música y libreto en ruso basado en la obra en italiano L'amore delle tre melarance de Carlo Gozzi. El libreto fue adaptado por Prokófieff en la traducción de Vsévolod Meyerhold de la obra de Gozzi. La adaptación modernizó parte de las influencias de la Commedia dell'Arte y también introdujo una dosis de Surrealismo.

El amor de las tres naranjas se estrenó en Chicago el 30 de septiembre de 1921. Debido al escaso conocimiento que Prokófieff tenía del inglés, y considerando que el ruso hubiera resultado inaceptable para el público estadounidense, la versión inicial se tradujo al francés.
El argumento, alegre y absurdo, encajaba perfectamente con el estilo de su música: Un joven príncipe está muriendo de tristeza y sólo la risa puede curarle. Pero la malvada bruja Fata Morgana frustra cualquier intento por lograrlo, hasta que, durante una pelea con los guardias de palacio, cae ridículamente mostrando su ropa interior, lo que provoca la risa y curación del príncipe. La bruja le maldice y le condena entonces a enamorarse de tres naranjas. El príncipe parte en su busca y las encuentra en un desierto, descubriendo que en el interior de cada una hay una hermosa princesa. Pero dos de ellas mueren de sed, y la tercera habría seguido el mismo camino si el público que asiste a la función, “Los ridículos”, no la hubiese reanimado con un cubo de agua. Ninette, que así se llama la superviviente, se enamora en el acto del príncipe, y tras unas cuantas peripecias, la ópera acaba con alabanzas para la pareja.
Teatro dentro del teatro, la ópera se inicia con un prólogo en el que la Tragedia, la Comedia, el Drama lírico y la Farsa defienden sus méritos ante una audiencia de “Ridículos” (en ruso “chudaki”, que significa también “excéntrico” o “bicho raro”). Y la intención de Prokófieff con esta ópera, era precisamente ridiculizar las convenciones tradicionales con una acción escénica absurda y su impetuosa, burlona y acerada música.
Con la música de su ópera, Prokófieff realizó la Suite, Op. 33 a, en seis brevísimos movimientos: Los ridículos, Escena Infernal, Marcha, Scherzo, El Príncipe y la Princesa, La huida. 


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