jueves, 19 de febrero de 2015

G. Rossini: Semiramide, obertura

Orchester der Deutschen Oper Berlin
Marco Armiliato, director

Gioachino Rossini no solo sentó las bases del bel canto que dominará el panorama de la ópera italiana de principios del siglo XIX, sino fue también quien inauguró la sorprendente conducta adoptada por los músicos de su tiempo de hacerse con una amante mayor que él (serán sus fieles seguidores Franz Liszt, que enamoró a Marie d'Agoult, seis años mayor; y luego Chopin y la Sand, quien le llevaba siete años a su “Chopinski”). Efectivamente, en 1815, cuando Chopin solo tenía cinco años, y Liszt recién se empinaba sobre los cuatro, el adelantado Gioachino, a sus veintitrés años, encontrará el amor en la cantante nacida en Madrid y de origen alemán, Isabella Colbrán, siete años mayor. En 1822 la voz de la Colbrán había comenzado a declinar, lo que obligó a Rossini a ir adaptando las arias a su voz desfalleciente, hasta que hubo una última ópera escrita para ella: el drama en dos actos, Semiramide. Un año antes de su estreno se habían casado, pero el compromiso no será para toda la vida pues sus relaciones serán siempre enmarañadas y espinosas. La separación llegará en 1837, cuando Isabella ya lleve muchos años sin cantar y Rossini cumpla ocho sin componer absolutamente nada.
Semiramide es una ópera en dos actos. El libreto fue escrito por Gaetano Rossi, basándose en la tragedia Sémiramis, de Voltaire, sobre el lengendario personaje Semiramis, reina de Babilonia. Fue estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia, el 2 de febrero de 1823. En la actualidad se presenta muy raramente, pero le sobrevive su obertura, una de las más bellas escritas por Rossini, y la más extensa de todas.

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