viernes, 23 de octubre de 2015

B. Bartók: Allegro vivace del Concierto para Viola y Orquesta

Isabel Villanueva, viola
Orquesta Sinfónica de RTVE
Mariano Rivas, director


El 22 de enero de 1945, William Primrose escribió una carta a Béla Bartók en la que le encargaba la composición de un concierto para viola. En esta carta escribe, entre otras cosas: “Por favor, no se sienta intimidado por las aparentes limitaciones técnicas del instrumento. Puedo asegurarle que pertenecen al pasado, cuando la viola era un instrumento de pensionistas, y actualmente ya no es así.” Bartók, con toda probabilidad, se puso inmediatamente a planear la composición. De la misma manera que cuando había compuesto su Concierto para violín había recibido de su editor los conciertos para violín de Szymanovsky, Weill y Berg para poder estudiarlos; ahora, con el mismo propósito, el 27 de enero de 1945 pidió la sinfonía en cuatro movimientos para viola y orquesta de Berlioz, Harold en Italia.
Sin embargo, parece ser que el proyecto no avanzaba como Bartók desearía. Así, en una entrevista que Primrose mantuvo con Bartók a finales de la primavera, éste se mostraba reticente a continuar el proyecto, a pesar de que pasaba una situación económica de gran necesidad. Aducía desconocer suficientemente las posibilidades del instrumento. Primrose le pidió que antes de renunciar asistiese a su interpretación del Concierto para viola de William Walton, que estaba interpretando en Nueva York durante un par de semanas con Sir Malcolm Sargent. Aunque Bartók tenía planeado asistir, a última hora no pudo hacerlo por encontrarse enfermo, sin embargo, siguió su retransmisión por la radio y quedó tan sorprendido con el concierto y con el uso que Walton hacía del instrumento, que decidió aceptar el encargo. Primrose le pagó 1.000 $ por adelantado, una cantidad nada despreciable en esta época, y se fue de gira por Sudamérica.
A pesar de todo, el proyecto siguió estancado hasta que se fue de vacaciones a Saranac Lake. Sólo a partir de entonces el concierto comenzó a tomar forma. En el borrador de una carta a Primrose, fechada el 5 de agosto de 1945, escribió: “Querido Mr. Primrose: hacia mediados de julio estaba planeando escribirle una carta desesperada, explicando las distintas dificultades que tengo. Pero entonces, comenzaron a agitarse algunas ideas del concierto para viola, las cuales cristalizaron gradualmente por sí mismas. Ahora puedo decirle, por lo tanto, que en cuatro o cinco semanas espero escribir y finalizar la obra, al menos en borrador…” La siguiente sección de la carta es de particular interés: “A pesar de que el estado de la obra es todavía embrionario, el plan y las ideas generales ya están decididos. Le diré, pues, que la obra constará de cuatro movimientos: un serio Allegro, un Scherzo, un movimiento lento (más bien breve), y un finale, que comenzará Allegretto y acelerará el tempo hasta un Allegro molto. Cada movimiento, o al menos tres de ellos, estarán precedidos por una breve introducción recurrente (un solo de viola en su mayor parte), una especie de ritornello.” La idea de los cuatro movimientos, sin embargo, no siguió adelante.
El 8 de septiembre de 1945, Bartók escribió una última carta a William Primrose desde Nueva York: “…[Durante el invierno pasado] no pude hacer ningún trabajo compositivo en este desafortunado e inadecuado apartamento mío de Nueva York. Además, una sucesión de enfermedades nos visitaron… Finalmente, a finales de junio fuimos a nuestra casa de veraneo en Saranac Lake. Yo estaba bastante agotado y con pocas esperanzas de hacer allí ningún trabajo. Sin embargo, estuvimos en un lugar tan hermoso y silencioso, que a mediados de junio surgieron algunas ideas, las cuales no vacilé en apropiarme y desarrollar.”
Podemos deducir, a partir de esta carta, que la mayor parte del Concierto para viola fue compuesto durante su estancia en Saranac Lake, durante un tiempo extremadamente breve, aproximadamente un mes y medio. Esto es confirmado también por la afirmación de Tibor Serly, en alusión a la información proporcionada por la señora Bartók, Ditta Pásztory, de que Bartók compuso el Concierto para viola al mismo tiempo que el Concierto para piano nº3.

Al comienzo de la carta, Bartók se apresura a señalar: “Estoy muy orgulloso de poder decirle que su concierto para viola está preparado en borrador, por lo tanto, sólo falta escribir la partitura, lo cual significa un trabajo puramente mecánico, por decirlo así. Si no ocurre nada, puedo hacerlo en cuatro o cinco semanas. Podré enviarle una copia de la partitura orquestal en la segunda mitad de octubre…”
“Si nada ocurre…” Trece días después Bartók fue llevado al hospital y a los dieciocho días de escribir esta carta falleció. Durante sus últimos días, como cuenta Tibor Serly, trabajó febrilmente con todas sus fuerzas y toda su energía restante en la finalización de Concierto para piano y no le dedicó más tiempo al Concierto de viola.
Poco después de la muerte de Bartók, su viuda Ditta y su hijo Peter entregaron el manuscrito al compositor Tibor Serly para que lo completase. Serly, que había sido alumno de Kodaly, había entablado amistad con Bartók y transcrito alguna de sus obras. Además, Serly había escrito también un concierto para viola y una rapsodia para viola y piano, por todo ello no resulta sorprendente que Ditta Bartók recurriese al hombre que era considerado visto en aquel entonces como el principal compositor húngaro en América.
Al principio, Serly y el destinatario de la obra, Primrose, se resistieron a la tarea. Su primera reacción fue que había muy poco sobre lo que continuar. La parte de viola era suficientemente estimulante, pero interpretar las complicadas y apenas descifrables anotaciones del compositor sobre la orquestación, aunque quizás era un “trabajo puramente mecánico” para Bartók, se convertiría en una tarea abrumadora para sus continuadores. Serly colaboró con Primrose y en algún punto consultó a Emanuel Vardi, considerado en esta época el mejor violista después de Primrose.
El trabajo que Bartók había estimado que llevaría “unas pocas semanas” continuó durante cuatro años antes de que fuese interpretado en público por primera vez. La versión realizada por Serly y Primrose fue estrenada el 2 de diciembre de 1949 en Minneapolis con Antal Dorati al frente de la Minneapolis Symphony Orchestra (hoy Minnesota Orchestra) y Primrose como solista. Boosey & Hawkes, editora de la música de Bartók durante mucho tiempo, publicó la versión Serly y Primrose en 1950.
En enero de 1950, tuvo lugar su estreno en transmisión radiofónica con Primrose y la N.B.C. Orchestra, dirigida por Sir Ernest Ansermet. La primera grabación fue realizada en octubre de 1950 bajo la dirección de Tibor Serly. El ingeniero de grabación fue Peter Bartók, hijo del compositor. La grabación fue publicado por el sello Bartók Records.
El Concierto para viola de Béla Bartók se convirtió de pronto en una de las obras más populares escritas para este instrumento. El mismo Primrose interpretó esta obra más de 100 veces. En 1969, Boosey & Hawkes comunicó que el número anual de interpretaciones en directo del mismo se había incrementado a más de 100.
Pero los estudiosos de Bartók enseguida objetaron que Serly se había apartado de las intenciones del compositor tanto en la parte de orquesta como en la del instrumento solista. En particular, y entre otras cosas, el concierto comienza con un diálogo entre la viola solista y los timbales. La orquestación de Serly asignó la parte de los timbales a los violonchelos y los contrabajos, quizás en consideración a las pequeñas orquestas que puede que no dispongan de suficientes timbales pera realizar las intenciones del compositor. Además, cambió la afinación de casi doscientas notas, y también se hicieron adaptaciones para adaptarlo al estilo de ejecución de Primrose. Y también, en el último movimiento toda una sección fue elevada un semitono (de La bemol a La) para permitir el uso de los armónicos naturales de la viola.

Es posible argumentar que de haber vivido el compositor lo suficiente para completar la obra, habría quizás realizado algunos de estos cambios siguiendo las sugerencias del destinatario. Sin embargo, si nos atenemos al borrador de Bartók, la edición de Serly se aparta de lo que el compositor había previsto.

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