domingo, 18 de octubre de 2015

W. A. Mozart: Obertura de "Las Bodas de Fígaro"

Orquesta Sinfónica de Viena
Fabio Luisi, director

Son relativamente escasas las oberturas de las óperas de Mozart que se escuchan en las salas de concierto. Dentro de estas pocas piezas se cuentan las de Don Juan, El rapto en el serrallo y Las bodas de Fígaro. En el caso de esta última, se trata de una ópera buffa, término que se refiere a una ópera ligera y de ambiente divertido. En 1785, Mozart propuso a Lorenzo Da Ponte realizar el libreto para una ópera a partir del texto de la comedia homónima de Beaumarchais, cuya representación había sido prohibida durante varios años porque se juzgaba que era un ataque contra los privilegios de la nobleza y un reflejo de la lucha de clases que ya había causado ciertas incomodidades en París. Este fue el inicio de una fructífera colaboración entre Da Ponte y Mozart, a partir de la cual también surgirían Così fan tutte y Don Giovanni. Para hacer viable la representación de la ópera proyectada, Da Ponte y Mozart tuvieron que eliminar el contenido político y convencer al Emperador José II respecto a la óptima calidad musical de la obra.

La acción de Las Bodas de Fígaro se desarrolla en las proximidades de Sevilla, en el castillo del Conde de Almaviva. Fígaro y Susana, ayudas de cámara del Conde y la Condesa, respectivamente, planean casarse. Sin embargo, el Conde pretende a Susana, quien decide aliarse con la Condesa en su intención de darle una lección al seductor. La historia está llena de complicados enredos, amores y celos. El divertido argumento concluye con la unión de la pareja y el Conde pidiendo disculpas por su actitud. 

La obra fue estrenada el 1 de mayo de 1786 en el Burgtheater de Viena. Aunque obtuvo un gran éxito en buena parte gracias a la música de Mozart, este triunfo habría de ser efímero por las intrigas de algunos enemigos del compositor y la oposición de ciertos sectores de la nobleza. Irónicamente, esta ópera no representó un alivio a la difícil situación económica que atravesaba Mozart, mientras que décadas más tarde, su hijo Karl Thomas pudo adquirir una propiedad cercana a Milán gracias al cobro de derechos por dos representaciones de la misma. Algunos estudiosos afirman que en esta composición Mozart enriqueció las características musicales propias del género de la ópera buffa italiana, proyectándola hacia el tratamiento de nuevos temas y argumentos más complejos.

La obertura tiene forma de sonata, con un material temático que no va a reaparecer a lo largo de la ópera. El primer tema, con chispeantes escalas en las cuerdas que con el concurso del fagot incita a la respuesta de los vientos hasta alcanzar un tutti orquestal, se repite después da capo
Se vuelve a escuchar a la cuerda, ahora desbocada de alegría y con las maderas orlando su canto, llevando a la orquesta muy viva y agitada hasta desembocar en el segundo tema, que la cuerda canta alegre pero más sosegada. Las maderas hacen su contrapunto. Enseguida vuelve la tensión. El fagot entra en stacatto y juega, en contracanto, con el resto de la orquesta, lo que conduce a la repetición de este segundo tema. 

La siguiente sección consiste en la re-exposición variada del primer tema y del segundo. La coda, un verdadero episodio de fuegos artificiales es iniciada por la cuerda en piano. La magnífica stretta que le sigue, con protagonismo de los violines, desemboca en la cadenza final.

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