domingo, 18 de octubre de 2015

W. A. Mozart: Vísperas Solemnes de Confesor, KV 339


Santal Santon-Jeffery, soprano

Marianne Crebassa, mezzosoprano
Julian Behr, tenor
Andreas Wolf, bajo

Ensemble Pygmalion
Raphaël Pichon, director


Las Vesperæ solennes de confessore (en español, Vísperas solemnes de confesor) en Do mayor, KV. 339, fueron compuestas por Wolfgang Amadeus Mozart hacia 1780, en la etapa en la que estaba al servicio del príncipe-arzobispo de Salzburgo, Hieronymus von Colloredo.
Vísperas es el oficio divino vespertino en la liturgia de las horas canónicas de la Iglesia Católica. Las vísperas se instituyeron para venerar la memoria de la sepultura de Jesucristo o su descenso de la cruz. El término «solennes» señala que la obra se escribió para una orquesta solemne, con timbales y trompetas. Por su parte, el «de confessore» se debe a que se compuso para conmemorar la festividad de un santo confesor de la fe, un grado previo al de mártir en el cristianismo primitivo.
Bajo la tutela del arzobispo Colloredo en la corte de Salzburgo, el maestro debía componer a petición para diversas ocasiones litúrgicas. Mucho se ha especulado sobre la calidad y originalidad de la producción sacra de Mozart previa al periodo vienés. Wolfgang estaba más preocupado en llevar su carrera de forma independiente, tocando en diversas ciudades que de ser un servil músico de corte. De ahí que su labor entraba en conflicto con la de compositor libre. Es sabido cómo terminaría la historia de esta pugna en 1781.
Por ello, se cree que estas obras son menores en comparación con la música instrumental y coral profana de Mozart en la misma época. Quizá en algunas obras se pueden advertir ciertos lugares comunes y elementos predecibles, pues el maestro debía cumplir con diversos encargos y giras. Sin embargo, las Vesperae Solennes (Dominica, KV. 321 y Confessore, KV. 339) son dos maravillosas composiciones que están a la altura de las mejores obras corales de Mozart.
Las Vesperae Solennes, KV. 339 están compuestas por seis secciones, según la liturgia católica para las vísperas, incluyendo cinco de los salmos del Antiguo Testamento y el magnificat del Evangelio de San Lucas. Cada sección finaliza con la doxología Gloria Patri.
Su interpretación requiere cuatro voces solistas (soprano, contralto, tenor y bajo), coro a cuatro partes, dos trompetas, timbales, tres trombones, dos violines y bajo continuo (violonchelo, contrabajo, fagot y órgano).
Sus movimientos son los siguientes:

Dixit (Ps 110 (109))
Confitebor (Ps 111 (110))
Beatus vir (Ps 112 (111))
Laudate pueri (Ps 113 (112))
Laudate Dominum (Ps 117 (116))
Magnificat

El fragmento más célebre es el Laudate Dominum, que es frecuentemente grabado e interpretado de forma independiente, lo que dificulta la comprensión cabal de esta obra. Es evidente que se puede disfrutar del Laudate Dominum a la manera de un aria/canción. Pero se pierde la parte mayor si la obra se escucha sin su contexto musical originario.
Más allá de estas salvedades, el Laudate Dominum para voz solista, orquesta y coro, es un laude basado-en parte- en el Salmo 117 que, cantado en latín, posee el siguiente texto:

Laudate Dominum omnes gentes;
Laudate eum, omnes populi.
Quoniam confirmata est
Super nos misericordia ejus,
Et veritas Domini manet in aeternum.
Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc, et semper.
Et in saecula saeculorum.
Amen.

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