sábado, 14 de diciembre de 2013

Nikolái Rimski-Kórsakoff: Canción India de "Sadko"

Gegam Grigorian, tenor
Orquesta del Teatro Marinsky
Valery Gergiev, director

Una de las características del nacionalismo ruso fue su interés por lo oriental, precisamente aquella vertiente de su propia cultura que los distinguía del resto de Europa. Ejemplos sonados  de este interés son obras como Scheherazade, de Rimski-Kórsakoff, En las estepas de Asia Central, de Borodin o Islamey de Balákirev, pero hay muchos otros.

En 1867 Nikolái Rimsky Korsakov escribió un poema sinfónico titulado Sadkó. Posteriormente, lo revisaría en varias ocasiones y, por fin, en 1897 estrenó en Moscú la ópera que nos ocupa. Él mismo escribió el libreto con ayuda de otros colaboradores, pero quizás su peculiar forma musical en siete actos, algo inconexa, es deudora de la forma instrumental original. Sadkó está basada en una antigua leyenda rusa. Lleva por título el nombre de su protagonista, un trovador que, ansioso por conocer mundo, abandona su pueblo natal, Novgórod (donde se reían de él) y a su esposa Lubava. El rey de los mares y su hija, la ninfa Volkova, ponen a sus pies los tesoros de los océanos, para que pueda cumplir sus sueños. Cuando prepara su flota cargada de oro, pide a tres comerciantes allí presentes que le describan las bellezas de sus respectivos países, para elegir adónde partir: un normando describe las inhóspitas costas del norte; un indio describe las riquezas y la magnificencia de su patria y, por último, la dulce y simpática barcarola de un veneciano gana el corazón de Sadkó. A este fragmento corresponde el aria que se canta en el vídeo. Su exquisita orquestación, propia de su autor, nos transporta de inmediato a la India y sus exóticos encantos.
La ópera finaliza con la vuelta de Sadkó a su patria, cubierto de riquezas y, por fin, respetado.

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