lunes, 28 de enero de 2013

Amilcare Ponchielli: Voce di donna, de "La Gioconda"

Ewa Podleś, contralto

La voz de contralto, la más grave de las voces femeninas, es de una extraordinaria rareza. Antiguamente se le llamaba también Alto, pero esta denominación ha quedado en desuso. Pese a lo que en principio pudiera parecer, es una de la voces de mayor extensión tonal, pudiendo llegar a abarcar en ciertos casos hasta dos octavas y media. Su timbre es oscuro y cálido, con facilidad para las agilidades e incluso la coloratura.
La voz de contralto es la menos común de las femeninas, casi una rareza. Dada la escasez de este tipo vocal, sus papeles son interpretados habitualmente por mezzosopranos. No es la extensión vocal hacia el grave lo que determina a esta voz, sino su color peculiar, totalmente superponible en su octava inferior y en su octava media al color de la voz tenor.
Es difícil establecer algún tipo de subdivisión entre las pertenecientes a este tipo vocal, prácticamente desaparecido hoy en día.  En Alemania, país donde más se ha incidido en la clasificación de la voz, se suele distinguir la contralto cómica, con capacidad para cantar ornamentos (conocida en otra época en Italia como contralto buffa), de la contralto dramática.
La contralto era el altus de la antigua polifonía. En la época en la que no se permitía cantar en la iglesia a las mujeres, el altus solía ser interpretado por voces de castrato, o incluso voces infantiles (así ocurría frecuentemente en las obras de Bach). La de contralto es una voz muy característica que, si es pura, no puede ofrecer dudas. Su color oscuro, su terciopelo, su consistencia son inconfundibles. La última gran contralto fue la inglesa Kathleen Ferrier, prematuramente desaparecida en 1953. La norteamericana Marian Anderson ha sido la otra gran y auténtica contralto del siglo XX. También la recientemente desaparecida Maureen Forrester ha sido una contralto digna de ser mencionada.  La polaca Ewa Podleś, de recio, contundente, un tanto opaco instrumento, es de las pocas contraltos de la actualidad, así como la más joven y lírica canadiense Marie-Nicole Lemieux, la italiana Sara Mingardo o la francesa Nathalie Stutzmann, especialmente destacada en el repertorio camerístico y el barroco.

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