martes, 8 de enero de 2013

Nikolái Rimski-Kórsakoff: Capricho Español, Op. 34



Orquesta del Teatro Mariinski de San Petersburgo
Valery Gergiev, director

El importante fenómeno nacionalista que surgió a mediados del siglo XIX y que encontró en Rusia, con el Grupo de los Cinco, una gran vitalidad, dio a la música de aquel país una proyección capaz de extenderse hasta la brillante orquesta rusa del siglo XX. El famoso Grupo, integrado por Balakirev, César Cui, Músorgski, Rimski-Kórsakoff y Borodin, va a insuflar una nueva savia a la música culta a partir de la popular; las melodías orientales, que favorecen un colorido tímbrico nítido y recortado en su arabesco, van a poner de relieve una manera nueva de orquestar a partir de los timbres puros e individualizados de la orquesta.
La orquesta de Rimski-Kórsakoff posee un gran equilibrio instrumental y una muy notable y equilibrada organización técnica. Es de brillante sonoridad, aunque sería injusto olvidar que Rimski-Kórsakoff bebió en las fuentes de Berlioz y que sus planteamientos sonoros y expresivos ya habían sido abordados con gran éxito por este último. Sólo en el terreno de la percusión es novedosa la aportación de Rimski-Kórsakoff. Es precisamente esta familia de instrumentos la que proporciona a su música un colorido especial, como se evidencia en su célebre Capricho español, un verdadero tratado de buena instrumentación.
 

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