La Quinta Sinfonía en Do menor, opus 67 de Ludwig van Beethoven fue compuesta entre 1804 y 1808. Desde su estreno en el Theater an der Wien de Viena el 22 de diciembre de 1808, dirigida por el compositor, la obra adquirió un notorio prestigio, que aún continúa vigente en la actualidad. Se trata de una de las composiciones más populares y conocidas de la música clásica, y una de las más interpretadas del autor junto con la sonata Claro de luna y su breve pieza pianística Para Elisa. También es conocida como Sinfonía del Destino.
Tiene la forma usual de la sinfonía clásica, en cuatro movimientos: empieza con un allegro de sonata, continúa con un andante y finaliza con un scherzo ininterrumpido, que comprende las dos últimas partes.
La Quinta Sinfonía destaca notablemente por la cantidad de tiempo que le llevó a Beethoven su composición. Hay estudios que revelan que en obras anteriores de Beethoven ya empleaba el famoso motivo rítmico con que comienza la sinfonía, y que hay una particular inclinación por las posibilidades dramáticas de la tonalidad de Do menor.
Comienza con el célebre motivo de cuatro notas "breve-breve-breve-larga" (ta-ta-ta-taa), repetido dos veces, que impregna la estructura de toda la obra:
La Quinta Sinfonía fue publicada por Breitkopf & Härtel: las
partes de la obra en abril de 1809 y la partitura en 1820. La partitura
autógrafa fue regalada en 1908 por la familia de Felix Mendelssohn a la
Biblioteca Estatal de Prusia (Preußische Staatsbibliothek) en Berlín en donde
se conserva (en la actualidad, Staatsbibliothek zu Berlin).
La obra fue un encargo del
conde Franz von Oppersdorff en junio de 1807, complacido por la Cuarta Sinfonía, que también había sido
un encargo suyo. El conde pagó en total 500 florines, primero un adelanto de
200 y el resto en noviembre de 1808, cuando Beethoven le entregó la partitura
completa, y le otorgó el uso exclusivo por seis meses. Sin embargo, el
compositor dedicó la sinfonía a dos de sus patronos y amigos: el príncipe
Joseph Franz von Lobkowitz y el entonces conde Andrey Razumovsky. Oppersdorff
no volvería a encargar más obras a Beethoven.
En los siguientes vídeos hay más información sobre la obra, además de poderse establecer una comparativa en cuanto a la labor de los intérpretes.
Leonard Bernstein dirige la Quinta Sinfonía
Arturo Toscanini/Sinfónica de la NBC
Wilhelm Furtwängler/Filarmónica de Berlín
Herbert von Karajan/Filarmónica de Berlín
Gustavo Dudamel/Sinfónica de Gothenburg
La Quinta Sinfonía esquematizada gráficamente
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