jueves, 21 de febrero de 2013

Béla Bartók: Cuarteto de cuerda nº 6, Sz 114 (III. Mesto. Burletta: Moderato)


The Center Bancroft String Quartet
Ekaterina Tarasova, violín • Sun Hye Oh, violín • Veronika Vassileva, viola • Lejing Zhou, cello

El Cuarteto nº 6, Sz. 114 es la última de las obras que el compositor termina en Europa antes de emprender un exilio que no deseaba y que temía. Con razón, pues su último periplo americano estuvo marcado por la enfermedad, la pobreza y finalmente la muerte. La obra se distancia cinco años del anterior cuarteto y fue comenzada en 1939 en Suiza, en la localidad de Saanen donde era invitado del director y mecenas Paul Sacher que le había encargado la Música para cuerda, percusión y celesta. En principio, la obra estaba destinada al Cuarteto Húngaro pero la partitura marchó sin se estrenada a los Estados Unidos en la maleta del compositor emigrante. Allí fue estrenada finalmente el 20 de Enero de 1941 en New York gracias a los buenos oficios del Cuarteto Kolisch.

El Cuarteto consta de cuatro movimientos:
  1. Mesto. Vivace
  2. Mesto. Marcia
  3. Mesto. Burletta
  4. Mesto. Molto tranquillo
Las circunstancias de composición no fueron fáciles. Por un lado, la amenaza nazi sobre Europa de la que Bartók ya había prevenido años antes, luego, la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 y la grave enfermedad de su madre que moriría en diciembre y por cuya presencia Bartók temía emigrar pues creía, como así fue, que no retornaría vivo. Nos hayamos ante una obra que encarna el dolor y que, aunque conserva rastros de la forma en arco, se desarrolla en cuatro complejos movimientos que progresivamente se van haciendo más lentos. Cada uno de los movimientos se inicia con un mismo motivo, una especie de leitmotiv pero que se presenta de forma diferente cada vez. Se ha dicho que en los esbozos de la obra Bartók pensó que el cuarto movimiento fuera vivo y de carácter popular pero la manera en que el tema recurrente se va imponiendo, el compositor abandonó la idea para establecer esta especie de dolorosa confesión que no ha dejado de relacionarse con la Suite lírica de Berg. También se ha hablado de su parentesco con el opus 135 de Beethoven y su pregunta aceptada (¿Debe ser así? Así debe ser). En todo caso Bartók nunca renuncia a su familiaridad formal con el genial sordo de Bonn. También se han buscado similitudes con el opus 127 y la Gran Fuga pero el mundo expresivo es el de la desolación y el desaliento que, tras la agria Burletta acaba en el cuarto movimiento donde el tema recurrente se hace desgarrador con timbres tan determinados como la indicación "senza colore" o "lontano" que conducen a un adiós definitivo y sin retorno. Más tarde, en América, Bartók tendrá la idea de escribir un séptimo cuarteto que nunca llevará a cabo. Tal vez porque poco podía añadir a esta imagen de la desolación.

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