viernes, 22 de febrero de 2013

Charles Gounod: Trío Final de "Fausto"

Katia Ricciarelli, soprano
Alfredo Kraus, tenor
Ruggero Raimondi, bajo

Fausto es un drama en cinco actos con música de Charles Gounod (1818-1893), y libreto de Jules Barbier y Michel Carré, basado en la obra del mismo nombre de Goethe. Se estrenó en el Théatre Lyrique de París el 19 de marzo de 1859.

Charles Gounod se sintió atraído de un modo especial por el aspecto religioso que plantea la obra de Goethe. Sus inquietudes místicas, que ya le habían llevado en su juventud a ingresar por algún tiempo en el seminario, lo llevaron a considerar de gran interés el episodio de Marguerite, aunque edulcorándolo para transformarlo en una historia en la que acabara resplandeciendo la virtud frente a las tentaciones del diablo que está presente en la escena. En Alemania, aunque esta ópera es popular, no le perdonaron su falta de rigor con el mito de Fausto ni la orientación totalmente sentimental que los libretistas imprimieron el drama de Goethe.

La ópera alcanzó un éxito notable, pero fueron el tiempo y los sucesivos cambios los que la convirtieron en la más célebre del repertorio francés. Tras el estreno parisino pasó a Estrasburgo, donde adoptó forma de ópera lírica con recitativos orquestales y no "hablados". Desde entonces continuó su carrera ascendente hasta que fue conocida en toda Francia. La Ópera de París decidió ponerla en escena aunque exigió a Gounod los oportunos retoques para que su obra se ajustara al modelo de espectáculo del gran teatro. Se le añadió un gran ballet (la escena de La noche de Walpurgis) y varias escenas complementarias, como un aria para Marguerite y otra para Siebel que, posteriormente, se ha considerado oportuno desestimar por la longitud de la partitura. Así, estrenada en forma de "grand opéra" Faust alcanzó su éxito definitivo en París, convirtiéndose en imprescindible en el cartel anual de la Ópera.

En el último cuadro de la ópera, en la prisión, Fausto y Mefistofeles encuentran a Margarita dormida. La joven, con el juicio perdido, espera su ejecución por haber matado a su hijo. Al oír la voz de Fausto, Margarita se despierta y recuerda con ternura los felices momentos que ha vivido con su amado, quien la apremia a huir con él. Pero, al ver a Mefistófeles, Margarita, aterrada, pide la protección de Dios y de los ángeles, antes de caer muerta. Un coro de ángeles se lleva el alma de la muchacha hacia el cielo mientras Fausto, desesperado, es arrastrado por Mefistófeles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.