viernes, 7 de diciembre de 2012

Domenico Scarlatti: Sonata para teclado K 209

Scott Ross, clave

Domenico Scarlatti nació en Nápoles. Estudió con su padre, Alessandro Scarlatti, y posteriormente con el compositor italiano Francesco Gasparini. Scarlatti se dio a conocer al revisar la ópera del compositor italiano Carlo Francesco Pollarolo Irene (1704). En los años siguientes Scarlatti vivió en Roma, Nápoles y Lisboa y realizó giras de conciertos como solista por Europa. En 1728, la infanta de Portugal María Bárbara contrajo matrimonio con el futuro rey de España Fernando VI. Scarlatti la acompañó y se instaló en la corte española en Madrid, ciudad donde permanecería hasta el final de su vida.
Scarlatti ejerció una influencia decisiva en la evolución de la técnica de teclado que fue pilar básico en la composición para ese tipo de instrumento; él fue el primer compositor que utilizó recursos como los arpegios, la repetición rápida de una misma nota y el cruce de las manos. Sus sonatas para teclado son todas piezas breves. De ellas se conservan más de 550, muchas con un inconfundible aire español y en su mayoría dedicadas a la infanta María Bárbara. Scarlatti también compuso varias óperas, música religiosa y obras instrumentales, y su influencia se dejó sentir en compositores como Antonio Soler.


Al igual que la palabra “cantata” hacía referencia a  una composición para canto solista y bajo continuo, en el Barroco la palabra “sonata” indicaba una composición para uno o dos instrumentos de cuerda o viento (violín, flauta travesera, oboe...) y bajo continuo, dividida en tres o cuatro movimientos de carácter contrastante, habitualmente allegro-adagio-allegro (sonata da camera) o adagio-allegro-adagio-allegro (sonata da chiesa). Esta forma instrumental deriva de la canzona, característica del Barroco temprano; la alternancia contrastante de movimientos sucesivos es paralela a la de la suite. Entre los más célebres autores de sonatas están Corelli, Vivaldi y Bach.

A mediados del siglo XVIII la palabra sonata designa también obras para tecla, tales como las sonatas para clave de Domenico Scarlatti, cuya forma es todavía muy distinta a la que se dará en el Clasicismo. Las sonatas de Scarlatti están basadas en dos temas, es decir son bipartitas, de tal manera que el primero está en una tonalidad y el segundo en otra. El enlace entre uno y otro se produce en el final del primero, ya que cadencia en la tonalidad del segundo. Esto será el principio de la gran sonata clásica.

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