Franz Schubert (1797-1828)
Quinteto para piano y cuerdas en La mayor D 667 "de la Trucha"
Allegro vivace
Andante
Scherzo. Presto
Thema. Andantino
Allegro giusto
Juhani Lagerspetz, Sini Simonen, Steven Dann, Franz Ortner, Michael Seifried
El Quinteto “de la Trucha” habita un mundo emocional de gran intensidad, proclamado ya por su tonalidad (un radiante La mayor), por ese
rotundo acorde de los cinco instrumentos que da comienzo a la obra y, por
supuesto, por el lied elegido para urdir una serie de variaciones. No es este el único caso en que Schubert se vale de
la música propia para, casi siempre, tomarla como punto de partida para
elaborar una serie de variaciones.
Recurriría a idéntico
procedimiento en las Variaciones
para flauta y piano sobre “Trockne Blumen”, D. 802 (una de las canciones de Die schöne Müllerin) y, de manera mucho menos expresa,
en una de sus obras de última época incomprensiblemente menos frecuentadas, la Fantasía para violín y piano D. 934, que acoge en su seno una serie de
variaciones sobre Sei mir gegrüsst, otra de las grandes canciones
schubertianas. O, por supuesto, en la Fantasía “Wanderer”, cuyo título remite también al lied que
le sirve de base para las variaciones de su sección lenta. Estamos ante casos
evidentes de intertextualidad en los que el texto previo ejerce de poderoso
significante, pero también ante una manifestación de la creciente confianza que
tenía Schubert en la música que componía, por más que su difusión se mantuviera
siempre circunscrita al ámbito privado.

Fue aquí también
donde nació el Quinteto que nos ocupa. En uno de sus
frecuentes viajes a Steyr con el cantante Johann Michael Vogl, Schubert conoció
a Sylvester Paumgartner, organizador de veladas musicales en su casa y que fue
quien lo animó a escribir una obra con la misma instrumentación del entonces recién
aparecido Quinteto Op. 87 de Hummel, con un cuarteto de cuerda
sin segundo violín pero con contrabajo, mas el añadido del piano. El manuscrito
de la obra se ha perdido, pero diversos aspectos técnicos de la escritura
apuntan a 1819 (el año en que Schubert visitó por primera vez Steyr en verano)
como la fecha de composición, que es deudora de Die Forelle no solo en el “Andantino”, el escrito
en forma de variaciones, sino también en el resto de los movimientos,
exceptuado el “Scherzo”, en los que encontramos figuras relacionadas con los característicos
seisillos del acompañamiento pianístico de la canción, manteniendo casi siempre
intacta su innata querencia ascendente. El Re bemol mayor original del lied se
transmuta aquí en un predominio tanto de La mayor (la tonalidad principal) como
de su subdominante, Re mayor, que encontramos en numerosos momentos de la obra,
como la reexposición del “Allegro vivace” inicial, el Trío del “Scherzo”
(aunque modula a Si bemol en su segunda mitad), la serie de variaciones del
cuarto movimiento y la exposición del segundo tema del “Allegro giusto” final.
Para el
“Andante”, Schubert reserva otra tonalidad mayor, Fa, que completa un panorama
tonal muy acorde con el ambiente de permanente relajación y desenfado que
domina la composición. Schubert recurre incluso a procedimientos formales mucho
más sencillos de lo que en él es habitual, como la forma bipartita del último
movimiento cuya segunda parte es una transposición casi literal de la primera.
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