sábado, 22 de diciembre de 2012

Ludwig van Beethoven: Scherzo de la Sinfonía nº 3 en Mi bemol mayor, Op. 55 "Eroica"

Wiener KammerOrchester
Mark Laycock, director

Beethoven es el continuador de la evolución orquestal iniciada por sus predecesores Haydn y Mozart. Su orquesta rebasa ya los cuarenta músicos y con ella inicia sus primeros trabajos. No es raro por ello que las sinfonías Primera y Segunda, así como la Cuarta, puedan ser interpretadas con una orquesta de  cámara  algo   ampliada.


Ludwig van Beethoven (1770-1827)


Pero  su  inspiración  comienza a sentirse incómoda, y sus ideas musicales, francamente expansivas, hacen que sus futuras producciones necesiten una orquesta de mayores dimensiones, que sea plenamente capaz de expresar sus sentimientos. 
Sucede, pues, que con Beethoven la orquesta experimenta y alcanza un espectacular aumento. Si en sus primeras sinfonías, era suficiente una orquesta de cámara, a partir de la Tercera necesitará disponer de una orquesta sinfónica con un mínimo de sesenta músicos. Beethoven amplía el número de instrumentos de cuerda, busca nuevas sonoridades en el timbal, utiliza instrumentos de percusión que antes sólo habían sido escuchados en las bandas militares y en algunas obras de Mozart y Haydn, y trata a los metales de tal forma que adquieren una importancia casi paralela a los instrumentos de madera.

A pesar de que estos cambios provocaron un verdadero escándalo entre los críticos de la época (basta leer los comentarios escritos a raíz del estreno de varias de sus sinfonías), contemporáneos suyos como Rossini, Halevy y Meyerbeer se valieron de los nuevos descubrimientos.



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