domingo, 14 de abril de 2013

Giuseppe Verdi: Studia il passo, mio figlio ... Come dal ciel precipita, de "Macbeth"

Roberto Scandiuzzi, bajo
Orquesta y Coro del Gran Tetaro del Liceo
Bruno Campanella, director

Macbeth es una ópera de una belleza tenebrosa que cautiva, entiéndase en el sentido más elogioso posible. A pesar de admirar enormemente a Shakespeare, Verdi sólo pudo hacer tres adaptaciones operísticas de sus obras; la primera fue este Macbeth (del que el compositor escribió a su querido suegro: “He aquí este Macbeth, el cual amo más que a todas mis otras óperas”); las otras dos serían Otello y Falstaff.
El Macbeth de Shakespeare está inspirado (de forma libre) en las Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1587), de Raphael Holinshed, en las que habla de un personaje histórico, Macbeth, que fue rey de los escoceses entre 1040 y 1057.

El Macbeth verdiano está impregnado de energía, de entusiasmo, de un cuidado exquisito en el ensamblaje de la música con el diálogo y la escena, todo lo cual da como resultado un rico entramado que transmite con fabulosa eficacia, oscuras pasiones del alma humana tales como la ambición (entendida como aquella que, cruel y despiadada, pasa por encima de todo y de todos), la codicia, la traición, el egoísmo... que, en esta historia, tienen como instrumento el asesinato.
Giuseppe Verdi, quien desde muy joven fue un gran lector de Shakespeare, quiso componer para Macbeth (1606) una música distinta a la que había utilizado hasta entonces, con el fin de poder expresar con más eficacia la excepcional fuerza dramática de esta tragedia. Para ello, aunque la ópera sigue la escritura tradicional del bel canto, Verdi evitó que el canto fuese la finalidad –y el texto la excusa–, tratando la voz como el material adecuado para expresar el terrible sentido de esta ópera: el horror de unas vidas marcadas por un crimen, aparentemente impune, que nada ni nadie, no obstante, puede borrar. Un crimen execrable que engendrará muchos otros, que inundará de sangre a los asesinos y a su país, y que hará caer a los culpables en la demencia y en la muerte.

El libreto de Macbeth, de Francesco Maria Piave, tuvo significativas aportaciones por parte de Verdi. La ópera se estrenó en Florencia, en el Teatro della Pergola, el 14 de marzo de 1847; reformada después por Verdi para el Théâtre Lyrique de París, se estrenó en este teatro una segunda versión el 19 de abril de 1865; ésta es la que suele utilizarse hoy día.

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