Mostrando entradas con la etiqueta Instrumentos de viento-metal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Instrumentos de viento-metal. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de noviembre de 2014

El Trombón

Stefan Schulz, trombón bajo
 
El trombón es un instrumento de la familia de viento metal, más grande que la trompeta y de sonido más grave. Es el único de los instrumentos de metal que usa una vara corredera, en vez de pistones, para alargar el tubo.
Los trombones forman una familia en la que existen muchas variantes de tesitura y tamaño. El que se usa generalmente en la orquesta es el tenor, el alto y, a veces, el bajo. La boquilla es similar a la de la trompeta pero un poco más grande.
Historia del trombón
Hasta bien entrado el siglo XVII el trombón era conocido como "sacabuche". Su punto de partida se halla en la trompeta bastarda, muy en uso en la Edad Media. Su empleo comenzó a generalizarse en las últimas décadas del siglo XV. En España fue muy apreciado y llegó a ser insustituible en las agrupaciones de cornetas, chirimías y bombardas, aunque fue en Italia donde obtuvo mayor influencia de la mano de autores como Monteverdi o Andrea Gabrielli. En el Barroco se consolidó su presencia en la orquesta. En los últimos 450 años no se observan novedades ni cambios en la construcción del trombón, excepto pequeñas modificaciones en la campana y en la boquilla. Hoy en día sigue siendo un instrumento indispensable en la orquesta.
 
Cómo se toca el trombón

Como ya se ha dicho, el trombón es el único instrumento de metal que usa una vara corredera. La vara permite alargar el tubo, produciendo así notas asociadas a cada una de sus siete posiciones, de tal manera que puede alcanzarse todas las notas de la escala cromática.
El trombón tiene dos inconvenientes. Uno es que el ejecutante tiene que hacer un breve silencio entre notas, durante el que cambia con rapidez la posición de la vara para preparar la emisión de la siguiente nota. El otro es la dificultad que tiene el instrumento para realizar pasajes rápidos por lo expuesto anteriormente.
Los instrumentos de metal generan una potencia acústica sólo superada por los de percusión. El trombón por ejemplo es capaz de lanzar al aire 5 vatios de potencia sonora. En un fortísimo el metal puede tapar al resto de las familias de instrumentos de una orquesta sinfónica. Sin embargo, las ondas estacionarias en el interior de los instrumentos del metal son similares a las de madera.
 

Audiciones y obras para trombón
Blechschaden : Czardas.
Berlioz: Sinfonía fúnebre y triunfal (Oración fúnebre).
Liszt: Hosannah para trombón bajo y órgano.
Rimski-Kórsakoff: Concierto en mi mayor para trombón y banda militar.
Mozart: Requiem (Tuba mirum).
Jacob: Concierto para trombón.
Saint-Saëns: Cavatina.
Berio: Sequenza V para trombón solo

jueves, 10 de octubre de 2013

Wolfgang A. Mozart: Serenata nº 10 en si bemol mayor para trece instrumentos de viento , KV 361 "Gran Partita"

Solistas de la Orquesta de la Radio de Dinamarca

1. Largo – Allegro molto
2. Menuetto – Trio I – II
3. Adagio
4. Menuetto (Allegretto) – Trio I – II
5. Romanze (Adagio – Allegretto – Adagio)
6. Tema con 6 variaciones (Andante)
7. Finale (Molto allegro)
 
He aquí la obras más amplia, tanto en duración como en instrumentación, que Mozart escribió para un conjunto de viento, doce instrumentos con el añadido de un contrabajo: dos oboes, cuatro clarinetes (dos de ellos, los corni di basetto), dos fagotes y cuatro trompas.
Mozart utiliza en ella, por vez primera, el clarinete bajo inventado en 1770 por Antón Stadler, el instrumentista para quien escribiría años más tarde obras memorables, como el Quinteto y el Concierto. Aunque a veces se interpreta con un contrafagot, instrumento que Mozart conoció y utilizó cuando tuvo cerca algún instrumentista que lo dominaba, era instrumento todavía poco frecuente y en esta Serenata no dispuso del hombre adecuado, por lo que escribió al bajo para el gran instrumento de cuerda.

La Gran Partita fue escrita en Múnich, donde Mozart había viajado para presentar su Idomeneo y tratar de conseguir un puesto de trabajo cerca del gran duque Carlos Teodoro, antiguo señor de Mannheim, quien se había llevado consigo gran parte de la famosa orquesta que Mozart tanto apreciaba. Disponía, pues, de excelentes músicos, algunos de ellos amigos personales, y quiso hacerse notar. Con la Gran Partita Mozart hace estallar el género de la Serenata, pero, con mucha habilidad, no imita el estilo de la sinfonía puesto que no escribe para una orquesta sinfónica. Es, pues, una obra única, sin futuro en el arte de Mozart y sin apenas imitadores después.
Si se ha dicho con frecuencia que es la más bella música escrita para un amplio conjunto de vientos al aire libre, los problemas que Mozart se planteó con ella no tenían precedentes y no tuvieron consecuencia. Ignoramos todavía cuándo y dónde se oyó por vez primera. Tras el fracaso de Múnich (fracaso no de su música, sino porque no encontró el empleo al que aspiraba), se produjo la ruptura con Colloredo y Mozart se instaló en Viena. Un anuncio en el Wienerblattchen del 23 de marzo de 1784 habló de un concierto benéfico en el Teatro Nacional en el que se habría incluido «una gran obra para instrumentos de viento, de calidad excepcional, compuesta por Herr Mozart». ¿Se refiere a la Gran Partita? ¿La habría terminado en Viena y ya vino con ella terminada desde Munich? Siete movimientos componen el gran friso, pero ninguno de ellos recuerda ni en lo más mínimo a las antiguas Casaciones. La única concesión al género de la serenata es la inclusión de un doble minuetto, cada uno con dos tríos que le permiten experimentar los más sutiles contrastes entre los diferentes timbres instrumentales.

Pero ya desde el Largo de introducción se nos advierte que estamos en otro mundo, serio y profundo, el que cristaliza en el tercer movimiento, ese prodigioso Adagio que no han logrado describir las palabras. Es tan bello que se ha atribuido al mismo Mozart un motete para coro y orquesta basado en sus notas. La romanza, muy serena en sus episodios extremos, contiene en su centro un misterioso y agitado allegretto en Do menor que no cesa de conmovernos. El tema con variaciones es uno de los pocos casos en que Mozart reelabora una obra suya anterior, las variaciones del Cuarteto con flauta en Do mayor (1778). El Rondó final plantea un final feliz, alegre y sólido a la vez.
La Gran Partita, que así se le llama en el manuscrito original, aunque se duda la autoría de Mozart en este título, se alza majestuosa como una cima solitaria y misteriosa. Las dos Serenatas para octetos de viento que hemos escuchado en el concierto anterior prosiguen con éxito sus elucubraciones, pero reducen a lo normal las infinitas combinaciones tímbricas que en esta obra se manejan. De ahí la importancia y rareza de obra tan singular. ¡Ni el mismo Mozart tuvo oportunidad de igualarla!

domingo, 25 de noviembre de 2012

Los instrumentos y la orquesta





Para conocer los instrumentos musicales se debe analizar sus características físicas, técnicas y tímbricas, además de valorar sus posibilidades expresivas. El estudio de todos esos aspectos facilitará la comprensión de las obras no sólo puramente instrumentales, sino también de muchas otras –vocales, escénicas o teatrales, etc.– en las que el acompañamiento de la música instrumental juega un papel destacado. 
Desde la más remota antigüedad, el hombre ha fabricado instrumentos con los que producir sonidos. Cuando éstos no tienen una función utilitaria, sino que sirven para el deleite del oído, para interpretar melodías, para acompañar el canto o la danza, los instrumentos pueden calificarse de musicales.
En todo instrumento musical se pueden distinguir tres partes principales: lo que produce el sonido –tubo, cuerda, parche…– la parte que resuena, amplificando el sonido –que puede ser una caja armónica o todo el instrumento­– y el mecanismo o parte del instrumento que modifica el sonido de acuerdo con la voluntad del músico –llaves, agujeros, válvulas, teclas, etc.­–

Los instrumentos musicales se clasifican según el modo de producción del sonido en cinco grandes tipos: cordófonos, aerófonos, idiófonos, membranófonos y electrófonos.

Los instrumentos cordófonos son aquellos en los que el sonido se produce por la vibración de cuerdas tensadas. Cuanto mayor es la longitud de la cuerda, más grave resulta el sonido. Las cuerdas pueden ser de diferentes materiales. Antiguamente se fabricaban con crines de caballo, hilos de seda y tripas de animales; hoy se emplean fibras como el nailon o hilos entorchados de metal.

El sonido puede producirse frotando las cuerdas con un arco, como en el violín; golpeando las cuerdas con algún mecanismo, como los macillos o martillos recubiertos de fieltro, en el caso del piano; o bien punteando con los dedos, como sucede en la guitarra, el laúd o la mandolina.

El sonido se modifica acortando la longitud de las cuerdas al presionar sobre ellas con los dedos, como en el violín o la guitarra, o mediante cuerdas de diferente longitud que se percuten mediante teclas diferentes, como en el caso del piano.

En los instrumentos aerófonos, el sonido se produce por la vibración de una columna de aire. Actualmente se fabrican de madera o metal, y la mayoría son de soplo, es decir, es el propio instrumentista el que sopla o proporciona el aliento necesario, aunque algunos, como el órgano o el acordeón, son de fuelle mecánico.

En estos instrumentos el sonido se modifica acortando o alargando la columna de aire mediante agujeros que se tapan con los dedos, como en la flauta, o mediante tubos, válvulas o varas.

La parte del instrumento por donde sopla el instrumentista se llama embocadura, que puede ser de diferentes tipos. Los aerófonos de metal, como la trompeta, tienen una boquilla sobre la que el instrumentista pone directamente los labios. Los aerófonos de madera pueden tener embocadura de bisel o de caña. El bisel es una hendidura que corta el soplo produciendo el sonido, como en las flautas. Los instrumentos de caña pueden ser de caña simple, como el clarinete y el saxofón, o doble, como el oboe. La caña doble, también llamada lengüeta doble, consta de dos delgadas láminas talladas en madera de caña de bambú. En ambos casos la caña sujeta a la boquilla vibra, lo que a su vez pone en vibración la columna de aire en el interior del instrumento.
Los instrumentos idiófonos, también llamados autorresonadores, producen sonidos al ser golpeados o percutidos. Son instrumentos idiófonos las claves, las castañuelas, los platillos, el triángulo, el xilófono, el vibráfono, etc.

En los membranófonos el sonido se produce por la vibración de una membrana tensa al ser golpeada, raspada o frotada. La membrana puede ser de cuero o de plástico. A esta clase de instrumentos pertenecen los timbales, tambores, bongos, cajas...
En los instrumentos electrófonos el sonido se genera por medio de una corriente eléctrica, irradiándose a través de altavoces. Se puede distinguir entre instrumentos tradicionales amplificados eléctricamente, como la guitarra, e instrumentos de nueva invención, como el sintetizador.
Los instrumentos electrófonos son los más característicos de la música popular de nuestros días. En la actualidad ninguna familia instrumental se sustrae a la electrónica: se construyen violines electrónicos, los instrumentos de viento se amplifican eléctricamente y los percusionistas utilizan almohadillas que, al ser percutidas, producen señales eléctricas modificadas a través de un amplificador, o usan cajas de ritmo que permiten la interpretación automática de secuencias de percusión programadas de antemano y que sustituyen en muchos grupos al propio percusionista.
Dentro de las distintas agrupaciones instrumentales, la orquesta sinfónica tiene un carácter especial asociado a su extraordinaria riqueza y equilibrio tímbricos y a la gran cantidad y variedad de instrumentos que la integran. La diversidad de instrumentos musicales que pueden formar parte de una orquesta hace aconsejable clasificarlos por grupos afines. Por tanto, la orquesta suele subdividirse en las siguientes familias o grupos instrumentales:
Cuerda: el sonido se produce al frotar sus cuerdas con un arco.
Viento: la vibración sonora corresponde a una columna de aire en el interior del instrumento
Percusión: suenan al ser golpeados o percutidos.
Instrumentos mixtos: aquellos que por distintas causas no pueden ser incluidos con propiedad en ninguna de las categorías anteriores.

B. Britten - Guía orquestal para jóvenes, Op. 34

The Youtube Symphony Orchestra

Michael Tilson Thomas, director


La Guía orquestal para jóvenes (en inglés, The Young Person's Guide to the Orchestra),  Op. 34, es una composición musical de Benjamin Britten de 1946. Lleva el subtítulo de Variations and Fugue on a Theme of Purcell (Variaciones y fuga sobre un tema de Purcell) y responde a un encargo del Ministerio de Educación británico para la realización de un  documental educativo titulado The Instruments of the Orchestra (Los instrumentos de la orquesta), dirigido por Muir Mathieson, que presentaba a la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la batuta de Malcolm Sargent.
La obra consta de tres partes: la primera es la presentación de las familias orquestales de instrumentos, que interpretan el tema del rondó de la música incidental para el drama Abdelazar, de Henry Purcell; la segunda comprende trece variaciones sobre el tema inicial a cargo de distintos instrumentos; la tercera es una fuga que Britten compuso sobre el citado tema de Purcell.

I. Presentación de las familias de la orquesta
  • La orquesta al completo toca el tema de Abdelazar
  • Variación del viento madera
  • Variación del viento metal
  • Variación  de la cuerda
  • Variación  de la percusión
  • La orquesta al completo toca de nuevo el tema de Abdelazar

II. Trece variaciones cortas en las que se destaca el “carácter” de cada instrumento.  
Presto (Flauta y flautín)

Lento Oboes
Moderato (Clarinetes)
Allegro alla Marcia  (Fagotes)
Brillante: alla polacca (Violines)
Meno mosso (Violas)
 -   (Violonchelos)
Cominciando lento ma poco  a poco accelerando al Allegro (Contrabajos)
Maestoso (Arpa)
L'istesso tempo  (Trompas)
Vivace (Trompetas)
Allegro pomposo (Trombones y tuba)
Moderato (Percusión)


III.  Fuga 

Allegro molto
Tras escuchar las distintas secciones, la orquesta al completo toca finalmente una fuga. Los instrumentos entran uno tras de otro, en el mismo orden de antes, comenzando por el flautín. Al final, la melodía de Purcell es interpretada por los metales, mientras los restantes instrumentos tocan la fuga de Britten.

viernes, 9 de noviembre de 2012

La tuba




La tuba es el mayor de los instrumentos de viento-metal. Sus antecesores son el serpentón y el oficleido. Es uno de los últimos instrumentos en incorporarse a la orquesta sinfónica moderna. Su sonido se produce gracias a la vibración de los labios del intérprete en la parte denominada boquilla a partir del flujo de aire proveniente del aliento del músico.
Gracias a su versatilidad es utilizada para reforzar cuerdas y vientos de madera o, cada vez más, como instrumento para solos. En manos habilidosas, es un instrumento capaz de cubrir un amplio campo de sonidos (más de cuatro octavas) y extraordinariamente ágil.

Las tubas también forman parte de bandas y conjuntos de viento, en cuyo caso se utilizan dos instrumentos de cada una de las dos afinaciones: Mi bemol  y Si bemol. La tuba más común es la tuba contrabajo, afinada en Do o en Si bemol.  La siguiente por orden de tamaño es la tuba baja o bombardón, afinada en Fa o en Mi bemol, una cuarta o una quinta más alta que la contrabajo.
El bombardino, también llamado tuba tenor, es otra octava más agudo. Afinado en Si bemol o en Do. En este último caso se denomina también tuba francesa.

Partes de la tuba
La tuba es un instrumento que no ha experimentado pocas modificaciones, pero en el siglo XX se creó una variante que es muy utilizada en las bandas de música, el sousáfono o helicón.
Se trata del instrumento más grave de la familia del viento-metal. Consta de un tubo cónico de unos cinco metros y medio que se va haciendo grande a medida que se acerca a la campana o pabellón. Debido a su tamaño la campana apunta hacia arriba. La boquilla de la tuba va colocada al principio del tubo y es semiesférica, como la de la trompeta o el trombón.


Al igual que otros instrumentos de viento metal, incorpora un sistema de válvulas que alarga o acorta el tubo.

Cómo se toca la tuba
Es un instrumente de sonido potente pero poco ágil en el registro grave donde el músico ha de respirar frecuentemente porque se necesitan grandes cantidades de aire. Al ser tan grande y contener tanto aire, se necesita una capacidad pulmonar muy grande para tocarla. Para ello, el músico relaja los labios que van oprimiéndose poco a poco según se trate de notas graves o agudas. Si se toca desde la posición de sentado, la tuba se apoya sobre las piernas del instrumentista. Si se toca de pie (pasacalles o desfiles), el instrumento se sujeta a la espalda mediante unas correas con enganches.


La tuba puede llegar a tener hasta seis pistones o válvulas (cuatro de digitación normal más dos de transpositores de medio tono y tono de afinación), aunque las más comunes son las que tienen cuatro. También se fabrican modelos de tres válvulas, que suelen ser para principiantes. Algunos modelos especiales tienen sólo dos válvulas. Nótese que a pesar de tener tan reducido número de pistones, la tuba abarca un espectro muy amplio de sonidos porque con cada posición de los pistones se pueden tocar notas diferentes según la forma y fuerza de hacer vibrar los labios del instrumentista en cada cambio de pasaje o tesitura, respectivamente.

Historia de la tuba
El punto de partida para explicar la genealogía y desarrollo de la tuba moderna es el contrabajo de corneta. Su invención se atribuye a Louis Alexandre Frichot (1806). La primera vez que se utilizó la tuba moderna en una orquesta sinfónica fue en el estreno de El anillo del nibelungo, de Richard Wagner.
El nuevo instrumento alcanzó cierta importancia, pero su existencia fue casi efímera, no porque sus cualidades fueran pocas sino a causa de la dificultad que encontraron para combinar su sonido con el de otros instrumentos de la orquesta.
Ello no fue determinante, ya que autores de la talla de Brahms le incluyeron en algunas de sus composiciones. Hoy en día, la tuba es un instrumento indiscutible en las orquestas modernas y sobre todo en las bandas de música, donde va a desempeñar el papel de bajo, por lo que también se le denomina así en ciertas ocasiones.

Audiciones y obras para la tuba

M. Musorgski (Orq. M. Ravel)
Cuadros de una exposición
VII. Bydlo

Solo de Tuba: Alessandro Fossi
Orchestra Filarmonica della Scala
Valery Gergiev, director

P. Hindemith: Sonata para tuba y piano.
E. Mosch: Tuba muckl.
K. Penderecki: Capriccio para tuba sola.
J. Brahms: Obertura trágica.
R. Wagner: Götterdämmerung: Marcha fúnebre de Sigfrido.
R. Vaughan Williams: Concertino para tuba.