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jueves, 5 de noviembre de 2015

La trompeta: Solo inicial de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler

Gabor Tarkövi, trompeta
Orquesta Filarmónica de Berlín
Simon Rattle, director

El primer movimiento de la Quinta Sinfonía está indicado como Trauermarsch (Marcha Funeral). La trompeta solista es la auténtica protagonista de esta Marcha. Las cuatro notas iguales se oirán una y otra vez en el transcurso de este movimiento, no sólo interpretadas por la trompeta, evocando quizá una llamada a los muertos o al cortejo fúnebre, produciendo un gran impacto anímico sobre los oyentes. Después una elegante melodía de las cuerdas toma el relevo de la llamada, punteada de tanto en cuando por unos suaves redobles de la caja, marcando el paso de la marcha. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

Joseph Haydn: Concierto para trompeta en Mi bemol mayor, Hob. VIIe/1

Allison Balsom, trompeta
Orquesta de la Konzerthaus de Berlín
Xian Zhang, directora

I. Allegro

Está escrito en forma sonata, comienza con un allegro en el que la trompeta usa de sus características ya conocidas, con toques en forma de fanfarria y toques percutidos, lo que pone de manifiesto las capacidades melódicas del nuevo instrumento. Como es habitual en el periodo clásico, el movimiento se inicia con una introducción de la orquesta que presenta los temas principales del mismo. Hay sin embargo unos toques de la trompeta en dicha introducción, un toque fuerte y dos arpegios a modo de fanfarria, supuestamente para permitir al solista calentar el tubo del instrumento y poder realizar su entrada temática perfectamente afinado. Aquí aparece la primera, y sorpresiva para la época, manifestación melódica y lírica de esta trompeta en su registro bajo, con uso de cromatismo. Termina con toques de fanfarria más típicos.

II. Andante
También en forma sonata, en la tonalidad vecina de La bemol mayor (la armadura del pentagrama pasa de 3 a 4 bemoles), de tono romántico, con una melodía lírica parecida al himno austriaco que compondría al año siguiente para dar a su país un equivalente al «Dios salve al rey» británico (y que derivaría del 2º movimiento del Cuarteto Emperador, op. 76 n.º 3, de 1797), en el que recurre a las modulaciones ahora posibles con la nueva trompeta (por ejemplo a Do bemol mayor, imposible hasta entonces para una trompeta) y a los cromatismos, con descensos en semitonos durante su corto desarrollo (Mi bemol, Re, Re bemol, Do). Aquí el solista se permite “cantar” como nunca antes lo había hecho una trompeta en los cálidos sonidos graves.

III. Finale – Allegro
Concluye con el tercer movimiento finale-allegro en forma rondó de carácter virtuosístico, con fanfarrias y gran energía.


Este es el primer concierto para trompeta creado para un instrumento solista capaz de superar las limitaciones de los tradicionales instrumentos de bronce (trompetas tonales) que sólo podían desarrollar las notas de la serie armónica natural, suponiendo la presentación en público de una trompeta de llaves, un instrumento musical de cinco llaves capaz de ejecutar cromatismos, desarrollado por Anton Weidinger (Viena, 9 de junio de 1766-Viena, 20 de septiembre de 1852), solista el día de su estreno. Este instrumento ha sido superado por la trompeta de tres pistones creada a partir de 1813 y base de la usada actualmente en las orquestas sinfónicas.

El nacimiento de esta joya del Clasicismo, última obra para solista compuesta por el maestro austríaco, data de 1796 y presenta un gran paso hacia adelante en la historia de la trompeta: el paso de la trompeta antigua, la trompeta natural, la trompeta del fenómeno físico-armónico a la trompeta cromática.
¿Dónde encontramos el comienzo de esta historia, de este proceso evolutivo de la trompeta?

Para ello, debemos remontarnos a una fecha, 1791, y a un lugar: Londres, que será, aunque también se moviera por otros centros culturales británicos, donde el maestro austríaco viviría desde enero de 1791 hasta junio de 1792. Lo que ocurrirá en esta época determinará el futuro de la trompeta.
El motivo de este viaje, de este cambio de residencia, no es casual. En 1790, un año después de la Revolución francesa de 1789 que conmocionó a toda Europa, murió Nicolás, el patriarca de los Esterházy, y su sucesor resultó ser un hombre sin interés por la música, que despidió a la orquesta y jubiló a Haydn. Con tal motivo, el maestro aceptó la oferta de Johann Peter Salomon, un empresario musical alemán, para viajar a Inglaterra y dirigir sus nuevas sinfonías con una gran orquesta.

En esta época, Haydn entra en contacto con músicos de aquel país, por tanto también con trompetistas, los cuales investigaban en diseños que aportaran a la trompeta natural mejoras, ya fueran tímbricas, dinámicas, de afinación o que amplíen las posibilidades del instrumento, por ejemplo, convirtiéndolo en cromático. Él ha conocido en Londres la trompeta de varas (slide trumpet) muy utilizada en Inglaterra y, la cual, no sólo aportaba una mejoría debido a la posibilidad de una corrección en la afinación del instrumento sino que ampliaba el número de notas del instrumento.
También conoció allí otro invento que mejoraba la afinación y permitía tocar notas adicionales, una trompeta de plata que poseía agujeros (vent holes drilled in) construida para la orquesta personal del rey Jorge III de Inglaterra (este instrumento se encuentra en el Museo de Londres).

A su vuelta a Viena en junio de 1792, Haydn trae de Londres no sólo información sobre innovaciones para la trompeta, sino muchas ganas e interés por el desarrollo del instrumento.
No se demorará en contactar con su amigo el virtuoso trompetista del Cuerpo de Trompetistas del Teatro y la Corte Imperiales, Anton Weidinger. Es poco lo que se sabe sobre la relación entre Haydn y Weidinger.

Conocemos que Haydn fue el padrino del trompetista el día de su boda. Debemos suponer que habría de existir una relación anterior entre ambos músicos, y si así fuese, bastante estrecha, puesto que la figura del padrino de bodas todos podemos comprender que no se le ofrece a cualquiera. Sea como fuere, lo que a ciencia cierta nos es conocido es que el luthier y trompetista Weidinger, bien porque Haydn lo convenció bien por su propia iniciativa, comenzó con sus trabajos de investigación.
Entre 1793 y 1796 realiza sus trabajos obteniendo finalmente la que sería la trompeta de llaves en 1796, cuando Haydn compone su concierto (aunque no sería hasta 4 años después que se interpretara en público por primera vez).

Este instrumento, al que se le denominó trompeta de llaves o que el mismo Weidinger llamó organisiert trompette (trompeta organizada) parece que consistía de 3 llaves. La que se usó para el concierto contaba con tres aunque existían otras con 5.
Los cuatros años de espera desde su composición hasta su estreno se debían a un evidente período de estudio, de preparación. El virtuoso vienés tenía que practicar antes de salir al público con el concierto de Haydn. Para ello, hizo dos apariciones anteriores con su trompeta organizada, una de ellas fue el 2 de diciembre de 1798 con la Sinfonía concertante en mi bemol mayor de Leopold Kozeluch para mandolina, trompeta de llaves, contrabajo, piano y orquesta; la segunda tuvo lugar en 1799 aunque no hay constancia exacta de la fecha, con el concierto de Joseph Weigl para flauta d’amore, corno inglés, trompeta de llaves, viola d’amore, violoncello y clave.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Georg Ph. Telemann: Sonata para trompeta, cuerdas y bajo continuo en Re mayor


Allegro, Grave, Allegro
Gábor Boldoczki
Franz Liszt Chamber Orchestra
 
Georg Philipp Telemann (1681-1767) fue un músico de talento extraordinario. Abandonó los estudios de Derecho que había iniciado en Leipzig para dedicarse a la música, cuando, en 1701, le propusieron componer dos cantatas mensuales para la iglesia de Santo Tomás. Al año siguiente fundó el Collegium musicum y fue nombrado director de la Ópera de Leipzig.
A partir de entonces inició una activa carrera que lo llevó a ocupar numerosos cargos musicales de prestigio y a entregarse a una incesante labor compositiva de obras de todo género. Ejerció, entre otros cargos, el de maestro de capilla en Santa Catalina y director de la música municipal de Frankfurt (1712), así como los de maestro de capilla en la corte de Eisenach (1717) y de Bayreuth (1723). Desde 1722 dirigió la Ópera de Hamburgo y viajó por toda Alemania, y también visitó París, donde fue recibido con gran expectación.
Su ingente producción musical se divide en música instrumental y vocal tanto religiosa como profana, de entre la que destacan sus más de cuarenta óperas, doce series de cantatas para todos los domingos y festividades del año y numerosos oratorios, como La muerte de Jesús (1755), Israel liberado (1759) o El día del Juicio (1762). Compuso también obras para celebraciones especiales, tales como oficios fúnebres, bodas y «toma de posesión de pastores».