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lunes, 24 de marzo de 2014

Claude Debussy: Clair de lune

Orquesta Sinfónica de la HR
Jean-Christophe Spinosi, director

Debussy se considera el gran representante de lo que se ha llamado impresionismo musical, si bien su estilo procede esencialmente de su contacto con escritores del movimiento simbolista francés como Pierre Louys o Paul Valéry. Dicho movimiento, predominantemente literario, se caracterizaba por rechazar el realismo, por su gran interés hacia lo misterioso y lo exótico y por una constante búsqueda de todo tipo de sensaciones.

La Suite bergamasque de Claude Debussy es una suite para piano en varios movimientos. Aunque fue escrita en 1890, la obra no se publicó hasta 1905, y eso pese a que su autor intentó que no viese la luz, pues creía que esta obra de juventud estaba muy por debajo del nivel de sus composiciones más modernas.
La Suite toma su nombre de las máscaras de la Commedia dell'Arte de Bérgamo (Comedia del arte de Bérgamo) y está inspirada en las Fêtes galantes (Fiestas galantes) de Verlaine. Está dividida en cuatro piezas: un Preludio, un Minueto, el Claro de luna (la pieza más popular de Debussy) y un dinámico y contrastante Pasapiés.

El Claro de Luna (Clair de Lune) tiene una singularidad misteriosa. Su melodía sublime, la ondulación de las notas, la armonía de colores, la intrigante dinámica de las frases son, quizás, la interpretación de Debussy de la luz de la luna filtrada a través de las hojas de un árbol. En el video se escucha la versión orquestal realizada por André Caplet
 
CLARO DE LUNA
(Poema de Paul Verlaine)
 
Delicioso paisaje es vuestra alma
con el canto de máscaras y disfraces
que tañen sus laúdes y bailan aunque
tristes bajo sus ropas multicolores.

Esos seres aunque en modo menor canten
al amor victorioso y a la vid oportuna
no parecen creer en su felicidad
y unen sus cantos al claro de luna, 

Al sereno, triste y hermoso claro de luna
que hace soñar a los pájaros en los árboles
y sollozar de éxtasis a los altos surtidores,
esbeltos juegos de agua entre los árboles.

 

sábado, 22 de marzo de 2014

Claude Debussy: Prélude à l'après-midi d'un faune

Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart
Georges Prêtre, director


La obra de Debussy es un poema sinfónico, inspirado en la égloga L’après-midi d’un faune, poema bucólico de Stéphane Mallarmé, amigo del músico. El argumento del poema es el siguiente: un fauno despierta al amanecer en un bosque y trata de recordar si el día anterior le han visitado unas bellas ninfas. Como no logra acordarse, el fauno bebe un poco de vino y se echa dormir la siesta esperando soñar con ellas.
El fauno simboliza el conflicto entre instinto y razón, reflejado en el contraste entre el viento madera y la cuerda. En el poema se mezclan lo lírico, lo narrativo y lo teatral, hasta el punto de desdibujarse los límites entre los géneros. El punto de partida es el sueño del fauno. No se trata tanto de lo que ocurre en realidad, sino de lo que sueña, imagina, desea o recuerda. Por fin se confunde la acción con el discurso, el recuerdo con el presente.
Alguno de los conceptos que tradicionalmente habían regido la música en relación con la melodía, el ritmo, la armonía o el sentido de la estructura musical, experimentan destacadas transformaciones de estilo que tendrán gran trascendencia para la música del siglo XX.
Pero no son sólo las cuestiones técnicas las que hacen del Prélude à l’après-midi d’un faune un modelo de modernidad. Esta breve obra constituye un puente que lleva a una nueva estética y una nueva narratividad. Se trata de la estética del SIMBOLISMO, que tendrá influencia decisiva en las vanguardias literarias del siglo XX y que Debussy llevará a la música (vale aclarar que muchos afirman que esta obra es el comienzo del IMPRESIONISMO musical, pero el mismo Debussy rechazaba esa afirmación y denominaba su música como puramente SIMBOLISTA).
La obra, de estructura musical totalmente libre, está basada en el solo inicial, interpretado “perezosamente” por la flauta con un gusto exquisito. El arpa deja oír sus ondulantes glissandi que se alternan con las también perezosas notas del corno inglés. El resto de los instrumentos de madera se entremezclan líricamente, pero es la flauta quien lleva la voz cantante en todo momento.
¿Cuándo comienza el siglo XX como periodo historiográfico? los historiadores dirían que en la primer guerra mundial. Los psicólogos podrían tomar como referencia el psicoanálisis freudiano, un físico podría hablar de la publicación de la teoría de la relatividad... ¿pero en la música? ¿Qué dirían los musicólogos?... El despegue de la modernidad musical se remonta a la última década del siglo XIX, en la que se produce una “discontinuidad histórica”.

sábado, 11 de mayo de 2013

Claude Debussy: Preludio a la siesta de un fauno

Orquesta Dell'accademia Nazionale di Santa Cecilia
Leonard Bernstein, director
 
El arte de Debussy es un parte para los sentidos (sin que esto signifique en absoluto que sea superficial), en el que belleza y placer son valores en sí mismos y objetivos fundamentales. Especialmente en su producción pianística se vale de la sugestión, mediante la cual elude timbres y produce sensaciones a base de un hábil dominio del teclado. Sus obras sinfónicas denotan un cuidado exquisito en la instrumentación y una forma particular de contemplar el paisaje. Así, Preludio a la siesta de un fauno, La Mer, las Imágenes para orquesta y los tres Nocturnos no son en modo alguno música descriptiva, sino producto de un interiorización de la naturaleza.
 
Preludio a la siesta de un fauno (Prélude à l’après-midi d’un faune) es la primera parte de un proyecto de sinfonía de Debussy que se quedó sólo en la primera parte, el preludio. Se inspiró en un poema de Stéphane Mallarmé, uno de los iniciadores del simbolismo, y representa escenas de los sueños y deseos del fauno en el calor de la tarde que, tras perseguir a las ninfas, sucumbe rendido en la siesta para poseer en sueños a la naturaleza.

Pierre Boulez llegó a decir que esta obra era un punto de inflexión, calificándolo como el despertar de la música moderna, señalando que “la flauta del fauno trajo aire nuevo al arte de la música”.
Debussy prefería considerarse simbolista en lugar de impresionista pero la historia de la música lo ha catalogado como el precursor del impresionismo musical que, tal como sucedió en la pintura, fue una respuesta a los recursos  clásicos de la música tonal. Introdujo nuevas escalas modales y cambios al tratar el ritmo que al darle un carácter impreciso crea ambientes que refleja esa impresión de la misma forma que la pintura. Para Debussy, la música proporciona aún mejor esas impresiones porque supera el nivel estático de la pintura.

domingo, 13 de enero de 2013

Claude Debussy: La mer



Orquesta del Festival de Lausanne
Claudio Abbado, director

En el verano de 1903, Debussy le escribe a su amigo, el director de orquesta, André Messager: he comenzado a trabajar en tres bocetos sinfónicos titulados: 1.- Bello mar de las islas sanguinarias, 2.- Juego de olas, y 3.- El viento hace danzar al mar. La obra se llama El mar. Usted bien sabe que yo estaba destinado a la hermosa carrera de marinero y que sólo los azares de la existencia me obligaron a ir por caminos diferentes. He conservado, sin embargo, una sincera pasión por él.
Habrán de pasar poco más de dos años para el estreno de la obra. En esa época, Claude Debussy era aún el exitoso compositor de la ópera Pelléas y Mélisande, basada en la obra de teatro de Maeterlinck, y se esperaba de él una música que continuara el lenguaje de Pelléas. Mas se sabe de su marcada animadversión a repetirse a sí mismo de obra a obra. Si eso sucediera, decía, me dedicaría inmediatamente a cultivar piñas en mi cuarto. Nunca lo tuvo que hacer: con la música de El mar, el compositor renovó su lenguaje musical una vez más y se alejó  para siempre de la sombra de Mélisande.
Después de algunos excesos de la orquestación en el campo sinfónico, aquélla se reconstruye gracias a Claude Debussy, que profundiza en el estudio de la técnica instrumental de Rimski-Kórsakoff e, indirectamente, en la de su compatriota Berlioz. En Debussy la orquesta resulta todavía más refinada y sensible, capaz de lograr los más sutiles matices de color y expresión. Debussy utiliza el mismo principio que Rimski-Kórsakoff, pero creando algo nuevo desde el punto de vista de la melodía y la armonía, pues al ruso le faltaron los conocimientos necesarios para extraer todas las posibilidades de lo que había logrado. La técnica instrumental de Debussy tiene como base la individualización de los grupos instrumentales y, a veces, de instrumentos individuales. Si se compara su orquesta con la de Wagner se advierte que es casi la misma, sólo que el tratamiento instrumental cambia completamente.