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domingo, 12 de abril de 2015

H. Purcell: Música para el funeral de la reina Mary, Z 27

Baroque Brass of London
Coro del Clare College de Cambridge

En el otoño de 1694 Londres se vio sorprendido por la viruela, con más de mil fallecidos. El rey Guillermo de Orange cayó enfermo, aunque quizás pudo deberse más a agotamiento que al brote epidémico. Su mujer se preocupó en cuidarle y cogió la enfermedad. Las crónicas nos cuentan que el 21 de diciembre, sabiendo su destino, puso en orden sus asuntos y dispuso cómo habría de ser su funeral. La soberana falleció el 28 de diciembre.
Dada la epidemia, el clima y la indecisión política, las exequias no se iniciaron hasta el 21 de febrero, planeándose el traslado del féretro a la Abadía de Westminster para el 5 de marzo. El historiador británico Narcisus Luttrell narra cómo se desarrollaron los acontecimientos: una ceremonia de gran solemnidad, con todas las tiendas de la ciudad cerradas y un cortejo monumental. Y a Purcell le correspondió componer la música.
Los avatares de esta composición no son muy claros, y la magnificencia del acontecimiento ha dado lugar a frecuentes distorsiones y exageraciones. Sí se sabe que la ceremonia contó con la presencia de los trompetistas y percusionistas reales y los miembros de la Capilla musical.
La composición de Purcell tiene una distribución muy clara: una Marcha fúnebre encomendada a cuatro trompetas y percusión; tres números conocidos como "Sentencias", con coro y órgano (que corresponden a tres anthems que Purcell había compuesto anteriormente), y entre cada una de ellas, una Canzona encomendada a las trompetas. La obra se cierra con la misma Marcha fúnebre.
Los trompetistas y percusionistas acompañaron al féretro por las calles, pero no se sabe si se utilizó música de Purcell. En su momento se rechazó que estos instrumentos tocaran en el interior de la Abadía, por lo que quizás la marcha fúnebre inicial fue la melodía interpretada durante el cortejo. La discusión ha llegado hasta casi nuestros días, arrojando luz el auge del movimiento historicista, que rechaza que en el funeral se utilizaran trompetas al uso, propias de celebraciones triunfales, sino trompetas de varas, un instrumento alargado con una vara que se desliza hacia atrás (a diferencia del trombón). La utilización de varas en lugar de pistones permite mayor gama cromática, incluyendo así tonalidades menores, propias de un funeral.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Henry Purcell: Dido y Eneas

Dido: Maria Ewing, soprano
Aeneas: Karl Daymond, barítono
Belinda: Rebecca Evans, soprano
Hechicera: Sally Burgess, mezzosoprano
Segunda mujer: Patricia Rozario, soprano
Primera bruja: Mary Plazas, soprano
Segunda bruja: Pamela Helen Stephen, mezzosoprano
Espíritu maléfico: James Bowman, contratenor
Collegium Musicum 90
Richard Hickox, director
 Dido and Aeneas, Z. 626 (Dido y Eneas, catálogo del musicólogo norteamericano Franklin B. Zimmerman 626) es una ópera con libreto del dramaturgo y poeta irlandés Nahum Tate (1652-1715), basado en su tragedia Brutus of Alba, or The Enchanted Lovers (1678) y en el Libro IV de La Eneida, de Virgilio, y música del compositor inglés Henry Purcell (1659-1695). Está dividida en tres actos y su duración es de alrededor de una hora.
Su estreno tuvo lugar en un internado de señoritas de alta sociedad dirigido por Josias Priest en Chelsea (Londres), en el año 1689. En lo que respecta a las circunstancias de su composición y su estreno, la información es casi inexistente, aunque se piensa que esta ópera pudiera haber sido compuesta para la coronación de Guillermo III y María II, o bien para celebrar el vigésimo séptimo cumpleaños de la Reina. Se ignora quién interpretó los papeles masculinos de la ópera.
Dido and Aeneas, una de las óperas más importantes del Barroco y, a la vez, la primera ópera nacional británica, debe considerarse stricto sensu como la única verdadera ópera de Purcell, pues otras de sus obras escénicas, como Dioclesian (1690), King Arthur (1691) o The Fairy Queen (1692) responden más bien al perfil de semi-óperas.
Sinopsis Argumental
Dido and Aeneas está basada en una historia de amor extraída del Libro IV de La Eneida, de Virgilio, sobre Dido, la legendaria reina de Cartago, y Eneas, héroe de la guerra de Troya, hijo del príncipe Anquises y de la diosa Afrodita (Venus en la mitología romana).
Procedentes de Troya, Eneas y su tropa naufragan en Cartago, donde él y la reina se enamoran. Las brujas tienen envidia de Dido y le hacen creer a Eneas, encargado por Júpiter de refundar Troya, que debe partir por orden de éste. Dido se lamenta, ya que no puede vivir sin su amor. Sin embargo, al decirle Eneas que finalmente ha decidido quedarse ella lo rechaza y se deja morir.
Acto I
En el Palacio de Dido. Eneas ha abandonado Troya en un barco, pero naufraga y encuentra refugio en la ciudad de Cartago. El troyano se ha enamorado de Dido, quien le corresponde, aunque sospecha el peligro que corre si muestra sus abiertamente sentimientos.
Acto II
Cuadro I. La acción se desarrolla en la cueva de las brujas. La hechicera quiere destruir a Dido, y para ello involucra a sus brujas en el plan. Disfrazada de Mercurio, el mensajero de los dioses, la hechicera recordará a Eneas la orden de Júpiter de refundar Troya en la península itálica. Las brujas hacen que se desate una tormenta.
Cuadro II. Un claro en el bosque tras la tormenta. Dido, Eneas y su séquito descansan tras la jornada de caza. Las brujas se lanzan sobre ellos y dispersan a los cazadores que se encuentran cercanos. Eneas se queda solo. El falso Mercurio se enfrenta a él y le advierte que debe seguir las órdenes de Júpiter. Eneas finalmente, se rinde, aunque lleno de dudas.
Acto III
Cuadro I. La acción se desarrolla en el puerto, donde la hechicera y las brujas observan con alegría los preparativos para la marcha de Eneas. Aun traman causar más desgracias: que Dido muera, que arda Cartago y que los troyanos se hundan en el mar.
Cuadro II. En el Palacio de Dido. La soberana de Cartago se lamenta de su amargo destino cuando aparece Eneas y le explica que ha decidido quedarse junto a ellaen Cartago y no seguir las órdenes de Júpiter. Sin embargo, ella lo rechaza y se suicida.
 
 
 
 

lunes, 28 de enero de 2013

Henry Purcell: Escena final de "Dido and Aeneas"

Jessye Norman, soprano
 
Henry Purcell (1658-1695) es el más grande compositor inglés de su época y, posiblemente, de toda la música inglesa. Su carrera fue corta pero muy brillante. Era organista de la Abadía de Westminster y músico de la corte. Como compositor abordó todos los géneros: música religiosa, cantatas profanas y excelente música instrumental para el clave y otros instrumentos. Pero lo más interesante de Purcell es su música para la escena.
Sólo una de sus obras, su célebre ópera Dido y Eneas (1689), es totalmente cantada. En las obras escénicas, lo más frecuente, tanto en Inglaterra como en España, era que alternaran las partes habladas con las cantadas. La ópera totalmente cantada sólo se impondría en los comienzos del siglo XVIII.
Por los títulos de sus obras más famosas (La reina de las hadas, La tempestad, El rey Arturo...) se adivina su contenido. Son temas del teatro de Shakespeare o de la historia inglesa, combinados con la mitología. Como el público pedía montajes cada vez más complicados y fantásticos, era frecuente que estas obras teatrales tuvieran muy baja calidad literaria; desde una perspectiva actual sólo su música es interesante, y en el caso de Purcell, genial.
El estilo de Purcell es muy personal: enérgico, elegante, con una técnica perfectamente dominada al servicio de una expresión apasionada y fuerte. Tras él, la música inglesa deja de tener importancia. Al existir una gran afición musical, a lo largo de los siglos XVIII y XIX Inglaterra no cesará de importar músicos de otras naciones. Algunos de ellos se identificarán tanto con el espíritu inglés que, en cierto modo, pueden ser considerados como continuadores de la gran tradición musical de su país de adopción.