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miércoles, 17 de diciembre de 2014

P. Mascagni: Intermezzo de "Cavalleria rusticana"

Orquesta Sinfónica de la Radio de Dinamarca
Rafael Frühbeck de Burgos, director
 
En el campo de la música, el verismo es un estilo de ópera italiana que forjó sus inicios en 1890 de la mano de Cavalleria Rusticana, del compositor italiano Pietro Mascagni, y que llegó a su culminación a principios del siglo XX. Para su época, este nuevo estilo va a abandonar los temas históricos o míticos del romanticismo para enfocarse en un retrato realista de la vida cotidiana, especialmente aquella en la que subsisten las clases más pobres –campesinos y trabajadores.
Compuesta con ocasión de un concurso convocado por un editor italiano, Cavalleria Rusticana resultó premiada entre un total de 70 obras presentadas. Su estreno, en mayo de 1890 en Roma, fue un éxito rotundo. Su joven autor, de 27 años, tuvo que salir más de cuarenta veces a recibir esa noche el saludo del público. Al año siguiente era estrenada en Londres, y poco después le seguirían sus representaciones en Filadelfia, Chicago y Nueva York. A la muerte de Mascagni en 1945, la obra había gozado de un número cercano a las catorce mil representaciones solo en Italia.

Ópera en un solo acto, Cavalleria Rusticana (algo así como "Honor de Campesino", en traducción libre) se sitúa en Sicilia, durante la fiesta de Pascua. Sus personajes son aldeanos y campesinos que lidian en torno a un amor no correspondido y la sanción a una mujer non sancta por parte de una sociedad pacata.
El fragmento más popular de la obra es un Intermezzo que la orquesta ataca en un momento en que los personajes han abandonado la plaza donde estaban congregados para entrar a la iglesia.
Como es característico en las óperas veristas, se requiere una orquesta muy amplia formada por 2 flautas, 2 piccolos, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 2 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, percusión (triángulo, címbalos, bombo, caja, gong, campanas tubulares), arpa, órgano y cuerdas.
Este Intermezzo, y cómo no, la obra completa, siguen siendo muy populares. Abundantes versiones cinematográficas se han hecho de ella y escenas de su representación fueron incluidas en la película El Padrino III, de Coppola. Igualmente, en Toro Salvaje, de Martin Scorsese, parte importante de la banda sonora se apoya en el Intermezzo.

P. Mascagni: Gli aranci olezzano, coro de "Cavalleria rusticana"

 Renato Palumbo, director

Cavalleria rusticana (título original en italiano; en español, Nobleza rústica o Caballerosidad rústica) es un melodrama en un acto con música de Pietro Mascagni y libreto en italiano de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido Menasci, basado en un relato del novelista Giovanni Verga. Considerada una de las clásicas óperas del verismo, se estrenó el 17 de mayo de 1890 en el Teatro Constanzi de Roma.

La acción se desarrolla en la Sicilia del siglo XIX en el día de Pascua. Turiddu, un joven del pueblo, ha vuelto del servicio militar para encontrarse con el hecho de que, mientras él estaba fuera, Lola, su amante, se ha casado con Alfio, el próspero carretero del pueblo. Despechado, Turiddu seduce a Santuzza, otra muchacha del pueblo. Al empezar la ópera, Lola, muerta de celos por Santuzza, ha comenzado una relación adúltera con Turiddu.
Sin haberse levantado aún el telón, comienza la acción con uno de los fragmentos para solistas más famosos, la serenata conocida como La siciliana, que Turiddu dedica a Lola: O Lola ch'ai di latti -"Oh, Lola, bella como los brillantes brotes de la primavera". Lola y Turiddu hablan fuera de escena. El telón se alza sobre la plaza principal del pueblo. Se ve, al fondo a la derecha una iglesia y a la izquierda, la taberna y la casa de Mamma Lucía, donde ella vive con su hijo Turiddu. Los hombres corren al reclamo de amor de las mujeres, como vuela el pájaro al reclamo de su amada. Todo el pueblo está reunido en la iglesia, delante de la taberna de Mamma Lucia. Los parroquianos van entrando en la iglesia. Canta un coro Gli aranci olezzano - ""El aire es dulce con la flor de azahar", que se interpreta frecuentemente en conciertos de coros de ópera, y un himno a la Virgen María. Algunos campesinos entran en la iglesia, otros van paseando mientras su canto disminuye.

domingo, 14 de abril de 2013

Pietro Mascagni: Cavalleria Rusticana

Un film de Franco Zeffirelli.
Santuzza: Elena Obraztsova, mezzosoprano.
Turiddu: Plácido Domingo, tenor.
Alfio: Renato Bruson, barítono.
Mamma Lucia: Fedora Barbieri, contralto.
Lola: Axelle Gall, soprano.
Orquesta y Coro del Teatro alla Scala de Milán.
Maestro del Coro: Romano Gandolfi.
Director: Georges Prêtre.

El livornés Pietro Mascagni estrenó Cavalleria Rusticana, (“Caballerosidad pueblerina”) el 17 de mayo de 1890 en el Teatro Costanzi de Roma. La ópera consta de un sólo acto y era ganadora de un concurso que organizaba el editor Sonzogno. Los autores del libreto fueron Guido Menasci y Giovanni Targioni-Tozzetti, según el drama homónimo de Giovanni Verga de 1884.
Pietro Mascagni sentó así el canon del verismo. La intención de este movimiento era renunciar a las formas aristocráticas y míticas de la ópera tradicional para acercarla al naturalismo de las clases populares y a la violencia más cotidiana. En efecto, el género operístico también tuvo su brote realista, aunque este estuviera siempre bastante influenciado por el romanticismo. La tendencia despuntó con una obra, Cavalleria Rusticana, que se lanzaba con fidelidad al retrato melodramático y costumbrista de la Sicilia de finales del siglo XIX. La ópera cuenta la historia de un trágico triángulo amoroso con dos mujeres enamoradas del mismo hombre y un marido cornudo de por medio. Como telón de fondo está la Italia sureña de la lealtad  y las alcaparras, bruta y sencillamente a cuchillo, con claridad alejada de los motivos corteses, clasicistas e idealizados de la ópera durante siglos.

Concretamente, el verismo gustaba de un recitativo más fluido —también con obras mucho más cortas—, un continuum de cantos menos metódicos y más torrenciales que no separaban la ópera en partes tan definidas. Pero con el tiempo, el intermedio de Cavalleria Rusticana fue ‘aislado’ sin remedio, destacada por unanimidad dentro de una ópera que a la postre seguiría —y sigue siendo— una de las más representadas en todo el mundo. En la historia, este intermedio coincide con el momento de la proclamación de venganza de Alfio —el marido— contra Turiddu —el amante—, la escena en la que todo el pueblo está en la iglesia y la plaza luce evocadoramente vacía. Con el tiempo, la pieza se haría tan popular que sería representada profusamente en conciertos y diferentes recitales sinfónicos, sin nada que ya la relacionara directamente con el todo —la ópera— de la que formaba parte.

Argumento
Tras un breve preludio, la ópera empieza a telón bajado con la interpretación de una serenata que Turiddu le canta a Lola. La serenata es del estilo de las célebres canciones napolitanas (“O Lola, c'hai di latti la cammisa” Oh Lola, tu camisa es blanca como la leche”).

Al levantar el telón se observa una plaza frente a la iglesia del pueblo, con el repiqueteo de las campanas. Mamma Lucia está trabajando en su taberna. Los aldeanos van llegando (“Gli aranci olezzano”/”In mezzo al campo”) para asistir a los oficios de la Pascua de Resurrección. Santuzza acude a la taberna para hablar con Mamma Lucia. La madre no quiere responder sobre el paradero de su hijo, aunque al final le dice que se ha ido a Francoforte a comprar vino. Santuzza no lo cree y lo niega con una actitud celosa. La llegada de Alfio, el marido de Lola, propone un tono más jovial (“Il cavallo scalpita”) que rompe un poco la tensión. Pero sólo es un espejismo. Alfio entra en la taberna y su conversación confirma a Mamma Lucia que Turiddu no ha marchado a comprar vino, pues ha sido visto por Alfio cerca de la su casa esa misma mañana.
En el interior de la iglesia la gente reza. Se escucha el “Regina Coeli laetare” con intervención de Santuzza, que también ha acudido. Ya fuera de la iglesia, Mamma Lucia le pide a Santuzza que le explique por qué le ha hecho un gesto de callar cuando hablaba con Alfio. Santuzza le dice que Turiddu ha vuelto con Lola y por ello la ha abandonado (“Voi lo sapete, o Mamma”). Turiddu le ha robado el honor, como Lola lo ha hecho con Alfio. La llegada de Turiddu (“Tu qui, Santuzza”) alcanza momentos de gran tensión a lo largo del dúo. Él está cada vez más indignado, oscilando ella entre los celos y un amor que siente apagado. Aparece Lola, que coquetea con Turiddu, se burla de Santuzza (“Fior di giaggiolo) y después entra a la Iglesia. La situación no mejora, ya que Santuzza le insinúa que los que han pecado no deben ir a la iglesia, en referencia al romance de Turiddu y Lola. La ruptura entre Santuzza y Turiddu es tan clara que los ruegos de ella quedan en nada ante él, bastante ofendido y sin intención de perdonarla por sus arrebatos de celos. Turiddu se vuelve para seguir a Lola, pero Santuzza le ruega que se quede. Turiddu la desdeña, la tira al suelo y se va a la Iglesia. Santuzza termina deseándole una mala Pascua (“No, no Turiddu”). Aparece, en mala hora, Alfio, que llega a la plaza buscando a Lola. Santuzza le revela toda la verdad, lo que provoca la cólera del marido burlado y sus ansias de venganza.

Tras el brillante Intermezzo, la gente sale de la iglesia y Turiddu les invita a tomar un vaso de vino en la taberna mientras canta un brindis de forma festiva (“Viva el vino spumeggiante”). La alegría desaparece con la intervención de Alfio, desafiante, que provoca la marcha de todos, incluida Lola, preocupada por el tono de voz de su marido. Turiddu muerde la oreja a Alfio como señal de aceptar el desafío. Le confiesa que es culpable y “que se dejaría matar como un perro”. Alfio le insta a encontrarse “detrás del huerto”. El último gran momento de la ópera es la despedida de Turiddu, que pide a su madre que ayude a Santuzza en el caso de que él no volviese. Ante la preocupación de la madre por su incomprensible tono sombrío, Turiddu insiste con gran aflicción (“Un bacio, un bacio, mamma, un'altro bacio”) y se marcha apresuradamente. Lucia, llorando, vaga sin dirección afuera de su casa. Santuzza se le acerca y la abraza. Los aldeanos comienzan a rodearlas. En el huerto, Alfio da muerte a Turiddu. Se oyen voces y el grito desgarrador de una mujer revela el fatal desenlace (“Hanno ammazzato compare Turiddu!”), mientras la orquesta culmina la ópera.

viernes, 22 de febrero de 2013

Pietro Mascagni: Regina Coeli Laetare, coro de "Cavalleria Rusticana"

Coro y Orquesta del Teatro de La Scala (Milán)
Georges Prêtre, director
Franco Zeffirelli, director cinematográfico

Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni (1863-1945), es un drama verista que alude al trágico 'código de honor' de los italianos meridionales. El triunfo de Mascagni en un concurso de ópera fue lo que permitió que esta obra pasara a la historia tanto por su composición rápida como por el hecho de que el compositor no volviese a triunfar  debido, en gran parte, a su carácter anárquico. Ganar en el concurso significó el estreno de la ópera en el Teatro Constanzi de Roma en mayo de 1890. En ese concurso surgió una obra que alcanzó el éxito de público. Cavalleria Rusticana le dio fama mundial pero también puso el listón muy alto para el músico de Livorno.

La acción se desarrolla en la Sicilia del siglo XIX en el día de Pascua. Turiddu, un joven del pueblo, ha vuelto del servicio militar para encontrarse con el hecho de que, mientras él estaba afuera, su amor Lola, se ha casado con Alfio, un próspero carretero. En venganza, Turiddu seduce a Santuzza, una muchacha del pueblo. Al empezar la ópera, Lola, muerta de celos por Santuzza, ha comenzado una relación adúltera con Turiddu.

Sin haberse levantado aún el telón, comienza la ópera con uno de los fragmentos para solistas más famosos, la serenata o siciliana, que Turiddu dedica a Lola O Lola ch'ai di latti la camisa. Lola y Turiddu hablan fuera de escena. El telón se alza sobre la plaza principal del pueblo. Se ve, al fondo a la derecha una iglesia y a la izquierda, la taberna y la casa de Mamma Lucía, donde ella vive con su hijo Turiddu. Los hombres corren al reclamo de amor de las mujeres, como vuela el pájaro al reclamo de su amada. Todo el pueblo está reunido en la iglesia, delante de la taberna de Mamma Lucia. Los parroquianos van entrando en la iglesia. Canta el coro Gli aranci olezzano, que se interpreta frecuentemente en conciertos de coros de ópera, y un himno a la Virgen María. Algunos campesinos entran en la iglesia, otros van paseando mientras su canto disminuye.

Mamma Lucía sale de la taberna. Santuzza, que ha tenido relaciones con Turiddu y sospecha que la ha traicionado con Lola, está preocupada y se acerca a Lucía; le pregunta por Turiddu, pero ésta le responde que él ha ido a Francoforte a comprar vino. Santuzza le dice que lo han visto entrada la noche por el pueblo. Lucia le pide que entre para hablar, pero justo en aquel momento Alfio se presenta con su carro, acompañado por los campesinos. Él alaba las alegrías de la vida del carretero y la belleza de su esposa. Le pide a Mamma Lucía algo de su mejor vino añejo. Ella le dice que se ha quedado sin él y que Turiddu se ha ido a comprar más. Alfio replica que vio a Turiddu por la mañana cerca de su casa. Lucia empieza a expresar su sorpresa, pero Santuzza la detiene.

Alfio se une a los demás en la iglesia. En la procesión de Pascua de Resurrección, todo el pueblo entona un himno (Regina Coeli Laetare) en el cual Santuzza y el coro entremezclan sus voces con sus plegarias.