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viernes, 15 de enero de 2016

R. Chapí: Carceleras de "Las Hijas del Zebedeo"

 Elina Garança, mezzosoprano
Gala de Ópera en Baden-Baden (2007)

Las hijas del Zebedeo es una zarzuela cómica en dos actos con texto de José Estremera y música de Ruperto Chapí. Fue estrenada el 9 de julio de 1889 en el Teatro Maravillas de Madrid.
Esta zarzuela fue acogida muy bien acogida por la crítica a causa de todas y cada una de las piezas musicales que fueron dirigidas por el maestro Giménez y provocaron oleadas de aplausos y "salida al tercio" de los autores. Sin embargo sólo ha quedado en el repertorio el número de las carceleras, que curiosamente, según recoge el Diccionario de la Zarzuela, fueron extraídas de El País del Abanico, composición que no alcanzó apenas popularidad. Este fragmento sigue hoy constituyendo un tema emblemático en el género.
Las Carceleras son un canto popular andaluz; su asunto versa sobre las penas de los presos. Puede decirse que es un género del flamenco, que se encuadra en el grupo de los llamados "cantes a palo seco" (porque se ejecuta sin acompañamiento de guitarra) considerado una modalidad del martinete. El nombre alude al tema, normalmente la cárcel, porque solían ser cantadas por gitanos en prisión, razón que explica la ausencia de la guitarra.

Polissón, sastre y tío de Regina, busca a un tal Felipe que sedujo a su hermana, y sospecha que es el dueño del merendero "El Zebedeo". Arturo, hijo de Felipe es novio de Luisa y teme, por algunos comentarios oídos a su padre, que pueda ser hija del Zebedeo y por tanto su hermana. Pero la realidad es que la hija ilegítima de Felipe resulta ser Regina, la que al final es reconocida y admitida como hija por Tomasa en tanto, que deshecho el equívoco, Arturo se casará con Luisa.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Ruperto Chapí: Preludio de "La Revoltosa"


Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam
Director: Mariss Jansons


La Revoltosa, Sainete lírico en un acto, dividido en tres cuadros, en verso, con texto original de José López Silva y Carlos Fernández Shaw y música de Ruperto Chapí, se estrenó el 25 de Noviembre de 1897 en el Teatro Apolo de Madrid.

Fernández Shaw y Chapí tenían entre manos Margarita la tornera, cuando el músico le pidió entre tanto una obra en un acto, que fue El cortejo de la Irene y a raíz de su éxito le recomendó adaptar La fierecilla domada al ambiente madrileño, recomendándole para esa adaptación a José López Silva, lo que tuvo lugar en Las bravías, también con éxito. Estos son los antecedentes que hicieron posible La Revoltosa, obra fruto de la colaboración como libretistas de Carlos Fernández Shaw y José López Silva, con música del chiquet de Villena, Ruperto Chapí. El estreno fue presenciado por Camille Saint-Saëns, que manifestó no le hubiese importado a Bizet ni a él firmar tan magnífica “ópera cómica” y que gritaba “maravilloso, maravilloso” al final de la función adelantándose años a los eminentes músicos que exclamaban lo mismo cuando oían el preludio de esta obra dirigido por Argenta en los mejores auditorios del mundo, como “propina” a conciertos "de primera división”. Eso sí que es patriotismo.

Ruperto Chapí: Coro de Doctores de "El rey que rabió"

Agrupación Coral de Baena



El rey que rabió, Zarzuela cómica en tres actos, divididos en ocho cuadros con texto original de Miguel Ramos Carrión y Vital Aza y música de Ruperto Chapí, se estrenó el 20 de abril de 1891 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
El estreno fue acompañado de la polémica previa de una acusación de plagio por parte del semanario Madrid Cómico que no prosperó finalmente. El reparto inicial en los principales papeles fue el siguiente: Almerinda Soler di Franco en el Rey, Encarnación Fabra en Rosa, Sra. Galán en María, Daniel Banquells en el General, Eduardo Bergés “el tenor de Chapí” en Jeremías, Ramón Navarro en el Almirante y en Juan, Sr. Garro en el Intendente, Sr. Suárez en el Gobernador, Sr. Jimeno en un Capitán, y lo que es curioso el Sr. Prieto, actuaba como Lorenzo y “como perro” por ser el encargado de ladrar tras los aldabonazos del “Nocturno”. Cuenta Sagardía que el tal Prieto cobraba como componente del coro y como perro y todas las noches firmaba un recibo que decía así: “Por ladrar en El Rey que Rabió, dos pesetas”. También cuenta que el verdadero “perro actor” del estreno y representaciones sucesivas fue “Bolero” propiedad de Ricardo Ducazcal, hijo del famoso empresario. La obra triunfó plenamente y así lo testimonió Peña y Goñi calificando a Chapí como el Offenbach español. Recientemente comenta Arnau que es El rey que rabió una obra importante en la que burla burlando el compositor demuestra su experiencia teatral y sus formidables dotes para el teatro lírico. No ha perdido su encanto aunque son dos números, la Romanza de Rosa y el Coro de Doctores los que se siguen interpretando en conciertos y recitales.


Ruperto Chapí: Preludio de "El tambor de Granaderos"

Concierto Voces para la Paz 2001
Teatro Monumental, Madrid 21 Enero de 2001
Director: Miguel Roa



El tambor de granaderos es una zarzuela cómica en un acto, y tres cuadros, con texto original de Emilio Sánchez Pastor  y música de Ruperto Chapí, Se estrenó el 16 de noviembre de 1894 en el Teatro Eslava de Madrid.
Esta obra pudo subir a escena pese al boicot que le plantaron a Chapí sus enemigos, equivocadamente corporativistas, negándose a suministrarle libretos, boicot que rompió el libretista Don Emilio Sánchez Pastor. Se cuenta que la música de esta zarzuela es la que Chapí escribió para La verbena de La Paloma, incluso se ha llegado a decir que la frase musical “Donde vas con mantón de manila” se acopló a “Yo no beso ni juro esa infamia”, y que música “belicosa” no gustó para sus tipos a Ricardo de la Vega que le retiró el libreto; pero, según Arnau, hay otra posibilidad más prosaica y es la desconfianza demostrada ante un músico al que se habían cerrado todos los teatros y que no tenía posibilidades próximas de estrenar. El éxito del estreno fue memorable, aunque en el repertorio habitual solo ha quedado el preludio. En palabras de Sagardía la partitura es verdaderamente deliciosa, una de las más logradas de Chapí. La obertura, formada por tres temas de otros tantos números musicales, es magnífica, un prodigio de construcción y se interpreta en los conciertos sinfónicos. El número dos, “terceto” a cargo de Luz, Don Pedro y Gaspar, es encantador. El tres, es el bello y conocidísimo “rataplán”. Vibrante es el “coro, pasodoble y escena de la jura” y cierran la partitura los“Cuplés de los milagros” y el “Cuarteto del exorcismo”.