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domingo, 5 de julio de 2015

F. Chopin: Preludio en Re bemol mayor, Op. 28 nº 15 "Gotas de lluvia"

Valentina Igoshina, piano

El Preludio Op. 28, nº 15, de Chopin, conocido como el preludio de las "Gotas de Lluvia", es uno de los veinticuatro Preludios de este autor. Su duración habitual está entre cinco y siete minutos, siendo el sostenuto el más largo de todos los preludios. Esta composición es conocida por su repetitiva nota La bemol, que aparece a lo largo de toda la pieza,  que para muchos oyentes evoca las gotas de lluvia.

F. Chopin: Vals Op. 64 nº 2 en do sostenido menor

Valentina Lisitsa, piano

Además de las polonesas y las mazurcas, Chopin compuso obras basadas en otras danzas. Al igual que aquéllas, estas piezas no son precisamente música para bailar, sino una estilización, «música de salón» (como buena parte de la producción de Chopin), escrita para tocar en los salones, aunando el impulso rítmico, la expresión y el brillo instrumental.

En esa época, el vals era el baile vienés que comenzaba a hacer furor en los salones de toda Europa, gracias sobre todo a Johann Strauss (padre). Sin embargo, la mayoría de los valses chopinianos están lejos de ese carácter. Para Mendelssohn, éstos no tenían de vals más que el nombre. Quizás no deba buscarse en éstos lo danzable, pues parecen transmitir sugestiones que no aluden directamente al baile, sino al recuerdo personal que le dejó el ambiente (evocación que hace recordar el origen de La Valse de Ravel). Robert Schumann dijo: «Cada vals de Chopin es un breve poema en el que imaginamos al músico echar una mirada hacia las parejas que bailan, pensando en cosas más profundas que el baile».

Es significativo que dos de los valses de Chopin estén dedicados a sus primeros dos amores: el Op. 70 nº 3, dedicado a Konstancja, o el Op. 69 nº 1, el Vals del adiós, dedicado a Maria. Además de ser declaraciones amorosas, se hallan expresadas en estas obras la ligereza -como en el Op. 64 nº 1 (el llamado Vals del minuto)- o la melancolía - en el Vals du regret (Op. 34 nº 2), además del Vals brillante (Op. 18). Por otro lado, para reconsiderar la etérea cualidad bailable de esta música, es muy sugerente la escucha del ballet Las Sílfides, íntegramente compuesto en orquestaciones de obras de Chopin (entre ellas algunos valses, como este Op. 64 nº 2).

F. Chopin: Vals Op. 64 nº 1 en Re bemol mayor "Del minuto"

Valentina Lisitsa, piano

El Vals opus 64 número 1 en re bemol mayor fue compuesto por Fryderyk Chopin en 1847 como el primero de sus Trois Valses. Muchas veces se cree que su nombre se debe a que su interpretación se ejecuta en un minuto, pero en realidad, el apelativo del minuto se debe a un equívoco provocado por una mala traducción de la palabra minute, cuyo significado en francés no quiere decir minuto sino diminuto.

Herbert Weinstock nos explica en Men of Music: Their Lives, Times and Achievements porqué el Vals del Minuto también se le conoce como el Vals del Perrito –mejor dicho, del cachorro-, con estas palabras: “No es necesario decir que esta notable efusión de encanto puro no debe interpretarse en un minuto; ni tampoco que la melodía de la mano derecha no debe tocarse a imitación de un perro que persigue su propio rabo, aunque sea cierto que Chopin lo improvisara al indicarle George Sand la gracia rítmica de un perrillo jugueteando para morderse el rabo”.
No ha podido demostrarse que Sand sugiriera a Chopin que compusiera algo sobre un perrito en la casa que aquella poseía en Nohant, pero es una historia curiosa que se asocia frecuentemente con esta pieza.

F. Chopin: Nocturno en Do menor, Op. 48 nº 1

Valentina Lisitsa, piano

Los veintiún Nocturnos son piezas cortas escritas por Chopin entre los años 1829 y 1846. A excepción de los op. 9 y op. 15, compuestos de tres nocturnos cada uno, el resto, entre los que se encuentra el opus 48, están compuestos sólo por dos.

Los dos Nocturnos Op. 48 de Frederic Chopin están dedicados a la señorita Duperre y fueron escritos en 1841. El primero de ellos, un movimiento marcado como Lento, con un motivo más triste que melancólico es, probablemente la obra maestra de todos los nocturnos de Chopin.

F. Chopin: Berceuse en Re bemol mayor, Op. 57

Valentina Lisitsa, piano

La Berceuse op. 57 de Frédéric Chopin es una obra para piano, escrita entre 1843 y 1844 y publicada en Leipzig en 1845. Está escrita en Re bemol mayor y es un conjunto de variaciones sobre un tema ostinato de gran equilibrio e inspiración.

F. Chopin: Polonesa en La mayor, Op. 40 nº 1

Rafał Blechacz, piano

Las polonesas son una forma musical que fue muy cultivada por el compositor polaco Fryderyk Chopin, quien escribió al menos veintitrés de ellas, las cuales se cuentan entre las más célebres y notables. Chopin escribió polonesas durante la práctica totalidad de su vida musical, pues la primera data de 1817, cuando tenía tan sólo siete años de edad; y la última, la conocida Polonesa-fantasía, se publicó en 1846, tres años antes de su fallecimiento.
Por otro lado, la mayoría de las polonesas de Chopin son para piano solo, pero también están el Andante spianato et Grande Polonaise brillante, Op. 22 en mi bemol mayor, para piano y orquesta —aunque existe además una versión para piano solo—, y la Introducción y polonesa brillante,  Op. 3 en do mayor para piano y violonchelo.
Algunas de las polonesas más conocidas son la Op. 40, en La mayor, Militar, y la Op. 53, en La bemol mayor, Heroica, que está fuertemente influenciada por la anterior, por lo que su introducción es similar.

viernes, 3 de julio de 2015

F. Chopin: Scherzo nº 2 en Si bemol menor, Op. 31

Krystian Zimerman, piano


Scherzo en italiano significa “broma”. La palabra comienza a aparecer asociada a la música en el Clasicismo. En el siglo XVIII, tras Haydn y Beethoven, era frecuente que uno de los movimientos de una Sonata para piano, una Sinfonía o un Cuarteto fuera un Scherzo. Formalmente el Scherzo era exactamente igual que un Minueto clásico. Tenía tres partes, A-B-A´. La dos partes exteriores son prácticamente iguales, y la del medio –denominada Trío, según Charles Rosen de manera ilógica, ya que no hay demasiadas similitudes con el género del Trío-, contrastante en el sentido de bajar la tensión, el movimiento y la textura. ¿En qué se diferencia entonces el Minueto del Scherzo? Pues en ese componente bromista. El metro, el compás, sigue siendo ternario, pero el ritmo es más rápido y, al mismo tiempo, más juguetón, más bromista, trasladando esa “alegría” también a la naturaleza de la línea melódica. Además es una pieza independiente de cualquier otro género: Sinfonía, Cuarteto…

Este es el tipo de Scherzo que nos encontramos en Chopin, evidentemente imbuido del estilo musical romántico, es más avanzado que el de sus predecesores en cuestiones armónicas, melódicas, etc. Chopin escribió sus cuatro Scherzi entre 1835 y 1843. La forma de los Scherzi nº 1, op. 20 en si menor, nº 2 op. 31, en si b menor y nº 4 op. 54, en mi mayor, es exacta al modelo antes explicado, es decir, existe una sección A, en la que se presenta un material que es el que dota de personalidad al Scherzo. Melódicamente responde a la perspectiva bromista que se espera, no sólo por el carácter virtuoso, si no por el contrastante y algo alocado concepto de la continuidad temática, muy cambiante, con recursos escalísticos, acordales y arpegiados como posibilidades que enriquecen el material. Luego llega la sección B, el Trío. Los cortes entre secciones en ocasiones se muestran tajantes, contundentes, con un simple golpe de acorde fortísimo que separa la sección de la que venimos -A- a la que vamos –B-, más delicada, de naturaleza más relajada, en ritmo, textura y melodía. Tras la sección B, vuelve A, pero modificada ligera o menos ligeramente, con la intención de concluir.

F. Chopin: Gran Vals Brillante en Mi bemol mayor, Op. 18

Valentina Lisitsa, piano

El vals ha sido el baile de salón más famoso del siglo XIX. En sus orígenes se le relaciona con la Deutsche (danza alemana) y el Ländler de finales del S.XVIII. A principios del S. XIX obtuvo mucha popularidad, a pesar de las objeciones que hacían los moralistas e incluso los médicos (por la velocidad con la que los bailarines giraban). Se trata de una danza en compás de 3/4 y de un carácter variable.

Uno de los primeros virtuosos del piano que compuso valses fue Hummel. También Beethoven, en sus Variaciones Diabelli, escribía sencillas melodías en tiempo de vals. Pero fue Schubert el compositor que por primera vez escribió música específica con el apelativo de Vals. El Vals op. 64 nº 1 de Chopin, conocido como “Vals del minuto”, es de los más originales

 

jueves, 2 de julio de 2015

F. Chopin: Estudio Op. 10 nº 12 "Revolucionario"

Yundi Li, piano

Los Estudios de Chopin se concibieron para las doce escalas mayores y menores. Están contenidos en dos cuadernos de 12 piezas cada uno, a los que se suman otros tres, póstumos. El primero de estos cuadernos corresponde al Opus 10, y fue dedicado a Franz Liszt. El segundo, es decir el catalogado como Opus 25 está dedicado a la condesa Marie d'Agoult, amante de Liszt en aquella época. Compuestos en Varsovia, probablemente Viena, Stuttgart, y más tarde en París, los Estudios fueron publicados finalmente en esta última ciudad, entre 1832 y 1837.
La dificultad técnica más destacada que aborda el Estudio n° 12 del Opus 10, "Revolucionario", es la ejecución muy rápida de escalas y arpegios amplísimos confiados a la mano izquierda, barriendo prácticamente todo el teclado, lo que dota a la pieza entera de un carácter que podría decirse "estrepitoso", condición sorprendentemente válida asimismo para los pasajes en diminuendo, en cuyo caso la dificultad es todavía mayor.
Sin embargo, habrá que destacar también que, pese a la enorme exigencia, la mano, herramienta indispensable en este oficio, permanece "cómoda" durante gran parte de la pieza y las manos grandes lo estarán más que las pequeñas, es decir, la mano izquierda está casi siempre cercana a su disposición natural, minimizando así la posible fatiga o el agarrotamiento, porque la mano repite estructuras que le "acomodan", aun cuando deba trabajar a gran velocidad.

martes, 23 de junio de 2015

Canción inolvidable, film de Charles Vidor (1945)
















Título original: A Song to Remember.
Año: 1944.
Duración: 113 min.
País: Estados Unidos.
Director: Charles Vidor.
Guion: Sidney Buchman.
Fotografía: Tony Gaudio & Allen Davey.
Reparto: Paul Muni, Merle Oberon, Cornel Wilde, Stephen Bekassy, Nina Foch, George Coulouris, Sig Arno, George Macready.
Producción: Columbia Pictures.
Galardones: 6 nominaciones al Oscar, incluyendo mejor actor (Wilde), historia, fotografía, sonido (1945).

Sinopsis: Cornel Wilde da vida a Frederick Chopin, un joven prodigio pianista aspirante a compositor cuyo amor por su Polonia natal inspira su música y enciende su ira contra los rusos invasores que la ocupan. Su rebeldía frente a la ocupación hace que su vida corra peligro y Chopin es llevado a París por su mentor, Joseph Elsnor (Paul Muni). Allí se encontrará con la novelista George Sand (Merle Oberon). Bajo su influencia, Chopin se convierte en la sensación internacional, tocando para todos los públicos de Europa. Pero el corazón de Chopin pertenece a su amada Polonia, y su vida en el exilio se convierte poco menos que en insufrible...

Comentario: Biografía de Frederick Chopin, que se centra principalmente en su relación con la escritora Amandine-Aurore, más conocida por George Sand, una mujer rebelde para su tiempo. Cornel Wilde y Merle Oberon se metieron en la piel de ambos personajes, en este interesante film que trata el patriotismo de Chopin de una manera romántica. Irónicamente, cuando la película fue producida (1944), Polonia estaba en una situación similar a la vivida en los tiempos de Chopin. Otra vez estaba bajo control extranjero, en este caso alemán, durante la Segunda Guerra Mundial.

viernes, 8 de noviembre de 2013

F. Chopin: Mazurka en do sostenido menor, op. 63 nº 3

Grigori Sokolov, piano


Mazurka (en polaco, "Mazurek") es una forma musical asociada con el oberek o mazur, una danza popular.
La mazurka fue, en principio, un baile de salón de la corte real y la nobleza polaca y que con el tiempo se transformaría en una danza para las clases populares. Escrita en compás ternario (3/4, 3/8), se caracteriza por sus acentos en los tiempos segundo y tercero, en contraste con el vals. También se parece mucho al minué (de origen francés, la más famosa danza cortesana del siglo XVIII) en cuanto a su estructura y a su ritmo moderado.

El Mazur transformado en Mazurka se hizo popular en toda Europa junto con la polca (de estructura similar) durante la segunda mitad del siglo XIX. Fue el baile de moda de las grandes capitales europeas. Es una danza de carácter animado y gallardo. La Mazurka es por lo general más rápida que la polonesa y tiene otro acento.
Chopin llegó a componer cerca de 60 mazurkas entre 1825  y 1849. De las 58 publicadas, 45 lo fueron durante la vida del compositor (de las cuales 41 tienen número de opus) y otras 13, de forma póstuma.

Roman Polanski: El pianista, film de 2002

Film en V. O. 

Trailer y escenas


 
Título original: The Pianist (Le Pianiste)
Año: 2002
Duración: 148 min.
País: Reino Unido
Director: Roman Polanski
Guión: Ronald Harwood (Libro: Wladyslaw Szpilman)
Música: Wojciech Kilar
Fotografía: Pawel Edelman
Reparto: Adrien Brody,  Thomas Kretschmann,  Maureen Lipman,  Ed Stoppard,  Emilia Fox,  Frank Finlay,  Julia Rayner,  Jessica Kate Meyer
Productora: Coproducción GB-Francia-Polonia-Alemania; R.P. Productions / Heritage Films / Studio Babelsberg / Runteam Ltd.

Wladyslaw Szpilman, un brillante pianista polaco de origen judío, vive con su familia en el ghetto de Varsovia. Cuando, en 1939, los alemanes invaden Polonia, consigue evitar la deportación gracias a la ayuda de algunos amigos. Pero tendrá que vivir escondido y completamente aislado durante mucho tiempo, y para sobrevivir tendrá que afrontar constantes peligros.

En esta espléndida película Polanski ambienta con admirable realismo el guetto de  Varsovia -una cárcel de indignidad, muerte y sufrimiento- para mostrar la barbarie nazi y la supervivencia judía con crudeza sin caer en efectismos. Consciente de que Spielberg dejó sentenciada la última palabra sobre el holocausto, el director polaco se centra en la dramática antesala de los campos de exterminio -en una primera parte formidablemente narrada-, para impulsar la película a altas cotas de interés y emoción en la desoladora y solitaria odisea de Brody, culminada con, quizá, la más bella escena de cine de todo el año 2002: la secuencia del piano ante la imponente presencia del oficial alemán, en la que Szpilman interpreta accidentalmente la Balada nº 1 en sol menor de Chopin.

F. Chopin: Nocturno en mi bemol, op. 9 nº 2

 
Yundi Li, piano

Cuando Chopin publicó su primera serie de nocturnos no fueron demasiado bien recibidos y hubo diferentes reacciones entre los críticos más puristas y los que veían en ello una nueva forma de “escapismo” del corsé de la música clásica más académica. Sin embargo, a lo largo de los años gran parte de esas afirmaciones se han ido madurando y analizando y a día de hoy, prácticamente nadie cuestiona la grandiosidad de los nocturnos, si bien es cierto que estas piezas del repertorio musical de Chopin no siempre fueron tan populares como lo son ahora, y los únicos que se han mantenido más o menos ajenos al gusto estético de cada momento han sido: el Opus 9 número 2 en mi mayor y el Opus 27 número 2 en remayor.

Varios compositores, tanto contemporáneos como posteriores a Chopin, reflejan en sus nocturnos la influencia del polaco. Artistas como Johannes Brahms y Richard Wagner muestran una factura similar a los de Chopin en melodía y estilo. Otros como Mendelssohn, Schumann o Liszt le alabaron en vida y destacaron su genialidad como compositor, por lo que se puede deducir que su música tuvo un importante impacto social y cultural en el panorama artístico del período romántico.

La música de Chopin es uno de los puntos de partida de la escritura pianística de la segunda mitad del siglo XIX y de todo el siglo XX. Sin Chopin la música de fines del siglo XIX y comienzos del XX resulta sencillamente inimaginable.

F. Chopin: Nocturno en fa sostenido mayor, op. 15 nº 2

Krystian Zimerman, piano
 
Los nocturnos suelen ser piezas tranquilas, expresivas y líricas, a veces un tanto oscuras, que, a pesar de su poético y misterioso nombre pueden ser portadores de intensas emociones.

La palabra Nocturno, que ya fue empleada por Haydn, designaba principio una serenata, todavía sin relación alguna con la forma que ilustraría Chopin.

El nocturno en su forma más común, es decir, como una pieza de un solo movimiento generalmente escrita para piano solo, fue un género cultivado sobre todo en el siglo XIX. Los primeros fueron obra de John Field, alumno de Clementi y verdadero padre del nocturno romántico, quien dotaba a sus obras de una característica melodía cantabile con un acompañamiento arpegiado, muy similar al de la guitarra. Sin embargo, el más valioso exponente de esta forma musical es Fryderyk Chopin, que escribió veintiuna obras de este tipo.

Los nocturnos chopinianos fueron escritos entre 1829 y 1846. Los numerados del 1 al 18 se publicaron en vida; el resto son obras póstumas. Uno de los aspectos que Chopin conservó del estilo del nocturno de Field fue la “melodía cantada” en la mano derecha, lo que es una de sus características más peculiares: el empleo de la melodía como si fuera una voz humana le confiere una mayor profundidad emocional a la pieza. Por otro lado, el hecho de tocar “acordes rotos” con la mano izquierda, o el uso intensivo del pedal a través de las notas sostenidas, así como el ritmo fluctuante, el uso del contrapunto, la armonía o la propia estructura de la forma son algunos de los elementos que contribuyen a crear ese ambiente tan especial, cálido y dramático que podría tildarse de “estética particular” en la música de Chopin.

F. Chopin: Fantasía-Impromptu en do sostenido menor, op. 66

Valentina Igoshina, piano

El Impromptu Fantasía ("Fantaisie-Impromptu" en francés) en do sostenido menor, opus póstumo 66 fue compuesto por Fryderyk Chopin en 1834. Es una de las composiciones más conocidas de Chopin. A pesar de su belleza y fantasía Chopin no tenía la intención de presentarla al público. De hecho, le había pedido a un amigo, Julian Fontana, que tras su muerte quemara la partitura.
Se dice que ello se debería a cierta similitud con la Sonata "Claro de luna" de Beethoven. Por ello, Chopin se abstuvo de publicar su obra para evitar posibles críticas. Sin embargo, seis años después de la muerte de Chopin, sería publicada por Julian Fontana como obra número 66 de su catálogo.
 
 

F. Chopin: Estudio en mi mayor, op. 10 nº 3 "La tristeza"

Evgeny Kissin, piano

Un estudio musical (suele también titularse en francés, como étude) es una composición breve para practicar alguna habilidad técnica en la ejecución de un instrumento solista. Por ejemplo, el Estudio Op. 25 nº 6 de Chopin tiene como propósito que el pianista se ejercite en tocar rápidamente intervalos de tercera cromáticos, el Op. 25 nº 7 se centra en una melodía cantable en una textura polifónica, y el Op. 25 nº 10 aborda las octavas paralelas.

El Estudio Op.10 nº 3 en mi mayor, también conocido como "La Tristesse" (del francés: la tristeza), es un estudio con un lento cantabile en el que la mano derecha ha de mantener un tono melódico a la vez que ayuda con el acompañamiento. El interpretar la voz principal y parte del acompañamiento con una sola mano es de gran dificultad.
 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Fryderyk Chopin: Polonesa en la bemol mayor, op. 53 "Heroica"

Artur Rubinstein, piano

Fryderyk Chopin escribió la Polonesa Op. 53 en la bemol mayor para piano solo, también conocida como "Heroica" (Polonaise heroïque en francés), en 1842 . La pieza está dedicada a A. Leo ("à Mr. A. Leo"). Esta obra maestra es una de las composiciones más conocidas de Chopin y pertenece a la categoría de las piezas favoritas del repertorio para piano. Es una pieza muy exigente que requiere habilidades excepcionales y gran virtuosismo para ser tocada con el nivel de calidad apropiado.

Aunque la pieza está calificada como "polonesa", en realidad tiene muy poco que ver con el estilo típico de las polonesas. Presenta dos secciones con un ritmo que sí es propio de las polonesas, pero la mayoría de la obra se aparta de las características de ese tipo de composición musical. Se ha dicho que Chopin la compuso con una Polonia libre y poderosa en mente, lo que podría haberle llevado a calificar su obra de "polonesa".

sábado, 9 de marzo de 2013

Fryderyk Chopin: Allegro maestoso del Concierto para piano nº 1 en Mi menor, op. 11


Lang Lang, Piano
Orquesta Sinfónica de la BBC
Lawrence Foster, director

El Concierto para piano y orquesta nº 1 es, en realidad, el segundo compuesto por Fryderyk Chopin. Fue publicado en 1833 en Leipzig pero escrito seis meses después que el nº 2, publicado en la misma ciudad en 1830. Chopin contaba veinte años cuando lo terminó y esa juventud, esa frescura encarnada en un romanticismo desenfadado, son patentes a lo largo de toda la obra. Sin embargo, estos primeros conciertos, cuyas partituras llevaba Chopin en su maleta cuando se trasladó a París desde su Polonia natal, han sido siempre criticados por su gran diferencia de calidad entre la orquestación ("fría y casi inútil" para Berlioz) y la parte solista para piano, que evidencia su maestría en la escritura para este instrumento.

El Concierto está estructurado en tres movimientos:
1. Allegro maestoso
2. Romance - Larghetto
3. Rondo - Vivace

El primero, Allegro maestoso, sigue el modelo prefijado de la sonata clásica, aun cuando Chopin despliega en él toda su inventiva con gran libertad. La introducción orquestal conduce a los temas principales del movimiento, el primero más dramático y el segundo, más cantable. Ambos serán después recuperados con mayor brillantez por el piano (el único protagonista de la obra), con ese matiz melancólico tan genuino de Chopin.

sábado, 2 de marzo de 2013

Fryderyk Chopin: Preludio en mi menor, op. 28 nº 4

Khatia Buniatishvili, piano

El Preludio en mi menor es el cuarto de una serie de veinticuatro que compuso Chopin en su opus 28. Hasta entonces los preludios eran pequeñas piezas, que se tocaban antes de otras más importantes, para captar la atención de los oyentes y ponerles es situación. Sin embargo los Preludios de Chopin son considerados como obras completas por sí mismas. En general son piezas cortas, que van de los 30 segundos a los 5 minutos.
El Preludio opus 28/4 es uno de los más bellos y con más sentimiento. Tiene un tempo muy lento, Largo, y una indicación en el primer compás expressivo, lo cual marca ya casi antes de empezar el carácter melancólico que debe intentar transmitirse con la obra.
Esta pieza era una de las favoritas del propio compositor, el cual indicó que se tocara en su funeral junto con el Preludio en si menor.