viernes, 17 de enero de 2014

Johann Strauss II: Éljen a Magyar!, polka rápida op. 332

Orquesta Filarmónica de Viena
Carlos Kleiber, director

La polka Éljen a Magyar! (“Larga vida al Magyar”) fue estrenada en la Redoutensaal de Pest en marzo de 1869. Johan Strauss dedicó esta obra "a la nación húngara". En la coda hay una cita fugaz de la marcha Rákóczi, que Hector Berlioz había utilizado en su obra La damnation de Faust.

Johann Strauss II: Die Fledermaus: Obertura

Orquesta Filarmónica de Viena
Carlos Kleiber, director
 
Johann Strauss compuso con Die Fledermaus (“El murciélago”) su obra maestra. Cada uno de sus números pronto se convertiría en un gran éxito. Opereta cómica en tres actos, basada en el vaudeville titulado Le réveillon, de Meilhac y Halévy, Die Fledermaus representa la culminación de la opereta. Es una obra que rebosa humor e ingenio, energía y alegría de vivir. Su obertura es una brillante fantasía orquestal sobre algunas de las mejores ocurrencias de la partitura. Adelanta la atmósfera de baile, pero también algunos motivos líricos y grotescos, y su instrumentación es brillante.
El estreno de "El murciélago" tuvo lugar en un momento sumamente desfavorable. Una gran crisis económica sacudía a Austria, y pocos meses antes, el Viernes Negro, la Bolsa de Viena se había derrumbado y había arrastrado al abismo a muchas fortunas aparentemente sólidas. El 5 de abril de 1874 reinaba en el Theater an der Wien un ambiente apocalíptico que ni siquiera "El murciélago" podía cambiar. Hubo sólo 17 representaciones, una cantidad casi ridícula para el célebre Johann Strauss y que parecía un peligroso fracaso. En los demás países que representaron en seguida "El murciélago" la obra obtuvo el éxito rotundo que merece. Se convirtió en una de las operetas más habituales de ese género alegre y ligero que es tan difícil interpretar bien.

Josef Strauss: Die Libelle, polka mazur op. 204


Orquesta Filarmónica de Viena
Carlos Kleiber, director

La carrera de Josef Strauss siguió una evolución bien diferente de la de su famoso hermano Johann, el "emperador del vals". Su música no es tan luminosa y brillante, pero si está extraordinariamente orquestada y suele poseer profundidad y cierta oscuridad de expresión, en la medida en que la música "ligera" puede revelar elementos profundos y oscuros.
 
La polka mazurca Die Libelle (“La Libélula”) está escrita en compás ternario. La mazurca es una danza que en contraposición al vals acentúa sus tiempos segundo y tercero. El vals marca mucho más el primer tiempo, e incluso lo alarga. Se trata de una pieza encantadora, coqueta, que verdaderamente hace imaginar el delicado vuelo de una libélula.


 

Johann Strauss II: Accellerationen, vals op. 234

Orquesta Filarmónica de Viena
Carlos Kleiber, director

Nacido el 25 de Octubre de 1825 en S. Ulrich, Viena, Johann Strauss II fue un compositor y director de orquesta austriaco, hijo de Johann Strauss y hermano de Josef y Eduard, todos ellos compositores también, aunque no alcanzaron la fama de Johann al que se le conocía en Viena como el "rey del Vals", debiéndose en gran parte a sus composiciones la popularidad de la que gozó este género musical en la Viena del siglo XIX.
Aceleraciones es un vals compuesto en 1860 para el baile de Estudiantes de Ingeniería en la Sofienbad-Saal de Viena. Es uno de los valses más conocidos de Johann Strauss, famoso sobre todo por su rápida aceleración al iniciarse el tema.

Christoph W. Gluck: Orfeo ed Euridice (Acto III)


 
 
 
 
Janet Baker, mezzosoprano
Elisabeth Speiser, soprano
Elizabeth Gale, soprano
Glyndebourne Festival Opera Orchestra
Raymond Leppard, director
Peter Hall, dirección escénica
 
Acto III. Orfeo apresura a su esposa mientras la guía por el infierno, siempre obedeciendo la restricción de los dioses de no mirarla durante la jornada. Eurídice, deteniéndose por un momento para celebrar su reunión con su marido, de pronto se pone ansiosa. ¿Por qué es que Orfeo no quiere mirarla? ¿Será que la muerte acabó con su belleza? Con dificultad, Orfeo mantiene su rostro volteado y anima a su esposa a tener fe y continuar el ascenso.
Eurídice lamenta haber sido librada de la muerte solamente para conocer el frío destino del amor no correspondido (“Che fiero momento”). Sin poder resistir sus pedidos afligidos, Orfeo desobedece el comando de los dioses y se vuelve para abrazar su esposa, quien inmediatamente suspira un adiós y muere.
Dominado por la congoja y el remordimiento, el poeta expresa que su vida no tiene sentido sin su Eurídice (“Che farò senza Euridice?”). Decide unirse a su esposa en muerte y se prepara para quitar su propia vida. Antes de que lo haga, surge Amor y anuncia que Orfeo ha pasado las pruebas de fe y fidelidad y trae a Eurídice de vuelta a la vida. La pareja feliz regresa al mundo superior, donde sus amigos los reciben y bailan para celebrarlo. Orfeo, Amor y Eurídice ensalzan el poder del amor.