viernes, 15 de enero de 2016

F. Moreno Torroba: Mazurca de las sombrillas de "Luisa Fernanda"

Intérpretes: José Bros, Mariola Cantarero. 
Dirección escénica: Emilio Sagi.
Coro y Orquesta del Teatro Real de Madrid (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid). 
Director: Jesús López Cobos. 
Coreografía: Nuria Castejón.

Producción del Teatro Real, Madrid (2006)

Luisa Fernanda, comedia lírica en tres actos, en verso, con texto original de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, con música de Federico Moreno Torroba, fue estrenada el 26 de marzo de 1932 en el Teatro Calderón de Madrid.
El éxito fue grande, y así ha continuado a lo largo de los años. Se cuenta en el Diccionario de la Zarzuela que los antecedentes del estreno, venían enmarcados en la similitud de la situación política de la fecha de la época del estreno, durante la Segunda República, con la de los tiempos en que se desarrollaba la acción de la obra, finales del reinado de Isabel II y preludio, por tanto, de la Primera República. Incluso el día del estreno los libretistas publicaron en ABC una autocrítica un tanto deslavazada e incoherente en la que trataban de armonizar “su argumento” con unas posibilidades históricas (estampas madrileñas en la corte en ciernes de Luisa Fernanda, esposa del conspirador y pretendiente Montpensier) que no llegaron a granar. 
Según el citado Diccionario de la Zarzuela  la música va “desde la mayor torpeza hasta verdaderos aciertos”, llamando torpeza al primer número de la obra que contiene una pequeña introducción, un cuadro costumbrista ("mi madre me criaba pa chalequera") y la habanera del soldadito, crítica bastante difícil de compartir. En cambio, es preciosa y rebosa encanto la delicada mazurca de las sombrillas. 

J. Serrano: Romanza de Rosa, de "Los Claveles"

Marina Rodríguez Cusí, mezzosoprano
Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE 
Cristóbal Soler, director 

Los claveles, sainete lírico en un acto, dividido en tres cuadros, con texto en prosa original de Luis Fernández de Sevilla y Anselmo C. Carreño, y música de José Serrano, fue estrenada el 6 de abril de 1929 en el Teatro Fontalba de Madrid.
La obra obtuvo un éxito clamoroso y se mantuvo en cartel muchas noches, consagrándose Matilde Vázquez en la zambra “Maldito sea su sino” que forma parte de su romanza y destacando también Tino Folgar en su romanza “Mujeres mariposillas” que luego encumbró Emilio Vendrell. Ha quedado en el repertorio gracias sobre todo a las mencionadas romanzas de soprano y tenor y al duetto cómico “Goro del alma” lleno de gracia y comicidad que constituye una verdadera filigrana. 
La romanza de Rosa “Que te importa que no venga…..Maldito sea mi sino”, briosa y vibrante constituye otro de los puntos importantes de la zarzuela que hubo de ser repetida tres veces el día del estreno.


A. Vives: Coro de románticos de "Doña Francisquita"

Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE
Enrique García Asensio, director

La comedia lírica en tres actos Doña Francisquita tiene un texto original de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. La música es de Amadeo Vives. Fue estrenada el 17 de octubre de 1923 en el Teatro Apolo de Madrid.
Está basada en La discreta enamorada, de Lope de Vega, que a su vez se inspiró en un cuento del Decamerón, la narración tercera de la jornada tercera, en que Pampinea fue el “precedente” de Francisquita, el fraile el de Don Matías y el caballero el de Fernando. La acción se retrasa dos siglos respecto a la contemplada por Lope, con lo que, además, queda salpicada del madrileñismo cantado por Galdós y por Mesonero Romanos. 
El argumento presenta la historia del amor de Francisquita por Fernando que ni lo nota, absorbido como está por una cómica: Aurora la Beltrana, que no le corresponde. Francisquita cortejada por el padre de Fernando se deja querer y lo alerta contra su hijo, logrando, de esta manera, interesarle. En realidad leyendo la canción del ruiseñor nos enteramos de todo, pues “la rosa que languidece de casto amor” es Francisquita, “el ruiseñor” es Fernando, “el zángano zumbador” es Don Matías y “la otra flor” es Aurora. Esta trama principal se desarrolla en un ambiente castizo que capta sensacionalmente el espíritu del pueblo de Madrid tal como lo entendió Vives, cuya pretensión con esta obra fue “hacer una Verbena de la Paloma en tres actos”. 

P. Luna: Canción Española, de "El Niño Judío"

María José Montiel, mezzosoprano
Orquesta Sinfónica de RTVE
Manuel Hernández Silva, director

El Niño Judío, zarzuela en dos actos, divididos en cuatro cuadros con texto original de Enrique García Álvarez y Antonio Paso y música de Pablo Luna se estrenó el 5 de febrero de 1918 en el Teatro Apolo de Madrid.
Cuenta Angel Sagardía que teniendo Luna terminada la obra, salvo la “Canción española” pensó en sumergirse en El Escorial a ver si la inspiración llegaba y “al poco rato de emprender el viaje en tren, imaginó un ritmo original que, con melodía de carácter folclórico patrio, sería no un número ligero de zarzuela, sino una romanza de genuina raigambre nacional. Se le ocurrió también la melodía y, nada más llegar al hotel, de un tirón compuso la canción que lograría celebridad, de la que actualmente aun disfruta”. 
Desde entonces la obra se ha mantenido discretamente en el repertorio, destacando principalmente la referida canción “De España vengo, soy española” convertida en grito musical de patriotismo, el famoso pasacalle “Soy un rayito de luna” que parodiaba a unas cupletistas “Las hermanas Catafalco” que al parecer a la sazón actuaban en el Chantecler, y la bella y noble “Canción de Manacor”, una de las mejores romanzas de zarzuela que se han escrito para barítono. 

M. Penella: Dúo de "El Gato Montés"

Anna Netrebko, soprano
Rolando Villazón, tenor
Orquesta Nacional de Bélgica
Emmanuel Villaume, director

La ópera en tres actos El Gato Montés, con letra y música de Manuel Penella se estrenó el 23 de febrero de 1916 en el Teatro Principal de Valencia.
Soleá es novia de Rafael "el Macareno", torero en la cresta de la ola, al que mima y glorifica una corte de amigos en la que destaca su picador, Hormigón, y el Padre Antón, un sacerdote muy taurino. Llega el torero a su cortijo, después de una cogida y antes de su reaparición en la Maestranza de Sevilla, donde le esperan su novia, familia y amigos y allí, en medio de una fiesta improvisada, una gitana al decirle la buenaventura le revela que un toro le causará la muerte. Se echa a broma el asunto, pero de pronto aparece Juanillo, bandido apodado “El Gato Montés” que viene a reclamar lo que es suyo: a Soleá. Ésta, ya a solas con el Padre Antón le confiesa que no puede olvidar su antiguo amor por Juanillo que se tiró al monte por ella. En otro momento el bandolero dice al torero que si no se deja matar esa tarde en la plaza lo hará él. El final no puede ser más trágico, Rafael muere en la plaza, Soleá muere de pena y Juanillo, para evitar su detención, pide a su colega Pezuño que le dispare al corazón y también muere. 
Al iniciarse el siglo XX el panorama musical español se hallaba muy atomizado y carente de una unidad estilística, por un lado estaba presente la avanzadilla pro-europea que cosechaba éxitos en el extranjero y, por otro, la música sinfónica se estaba estableciendo en el país merced a la benemérita obra de algunas instituciones y sociedades filarmónicas. En el terreno del teatro musical eran muy pocos los compositores que se atrevían con la ópera por las graves dificultades que conllevaba su estreno, tanto a nivel de cantantes como de empresarios, por ello en los teatros predominaba la zarzuela, que acababa de salir de la famosa etapa del género chico. El éxito de las operetas de Lehár influyó para el impulso de la zarzuela-opereta, camino que habiéndose iniciado con Molinos de Viento lo continuaron el mismo Luna y otros músicos, como Millán, Vives, Lleó o Guerrero. Entre esta pléyade destacó Penella, con la particularidad de que escribía también el libreto de muchas de sus obras, que tendió a unificar sus obras teatrales bajo el manto de una orquesta que cubriera el espectáculo sin prácticamente interrupción hablada alguna. La música de Penella es fresca, ligera, lozana, llena de gracia y de ritmo, de luz y de color, y revela una mano experta y un buen gusto que parece innato y que sin duda procede de su formación valenciana al ser en esta tierra donde más intensamente se vive la música a nivel popular de toda España.