jueves, 27 de junio de 2013

Mauricio Kagel: Zwei-mann-orchester

Wilhelm Bruck y Matthias Würsch
Museo Tinguely, Basilea, 23 de abril de 2011

Mauricio Kagel nació en Buenos Aires en 1931 en el seno de una familia judía que huyó de Rusia en los años 20. Estudió historia de la literatura,  filosofía y música en Buenos Aires, aunque como compositor es autodidacta. En 1957 obtuvo una beca para estudiar en Colonia, donde permanecería hasta su muerte, acaecida en 2008.

La fantasía, el humor y la originalidad son las principales características de sus obras. Es un renovador del teatro musical. Sus dramas a menudo utilizan formas musicales como estructura subyacente. Así mismo, su concepto de "teatro instrumental" insiste en la importancia no sólo del material musical, sino también de las acciones físicas de los ejecutantes. Durante toda su vida dirigió y produjo tanto las obras de teatro como las películas a las que puso música.
Musicalmente, en sus obras se pueden encontrar elementos que van del serialismo al expresionismo y de la música concreta a la aleatoria. En Anagrama, por ejemplo, un palíndromo latino provee el material musical generativo. Los sonidos de las palabras se convierten en un instrumento, mientras que su significado se distorsiona. Además, las letras de las palabras se corresponden con notas. Otras obras, como Zwei-mann-orchester, emplean collages con mezclas de ruidos y música.

John Cage: 4'33''

 William Marx, piano

4'33'' es la composición más famosa de John Cage. Fue compuesta en el Black Mountain College en el verano de 1952 e interpretada primero por David Tudor en el Maverick Concert Hall, Woodstock, New York, el 29 de Agosto de 1952 (Dunn 1962, 25). El título hace referencia a la duración cronometrada de la composición, que (normalmente) consiste en cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio. 4'33'' ha alcanzado un estatus legendario, no solamente en la obra de Cage sino también en el arte del siglo XX. Buena parte de las reseñas de conciertos de los últimos veinte o treinta años empiezan recordando a los lectores que Cage es el compositor de la "pieza silenciosa", como un pretexto para justificar tanto una crítica positiva como negativa.

La interpretación negativa más clara de 4'33'' es la expresada por David Tame, quien sarcásticamente escribe que Cage "sin duda se tomó considerables esfuerzos para componer" esta "obra maestra", y que debería "ser considerada como una broma tan solo; fácil, innecesaria, y quizás también, egocéntrica" (Tame 1984, 105-106). Richard Taruskin se hace eco de la opinión de Tame, afirmando que 4'33'' es un ejemplo de "máxima elevación estética, un acto de imperialismo transcendente" (Taruskin 1993, 34). La interpretación crítica contemporánea más provocadora es la de Caroline Jones, quien intenta demostrar que 4'33'' es un ejemplo del "problema del armario" de sensibilidad homosexual en la que el "silencio" se convierte a la vez en un "escudo y una protesta" ante lo inaceptable de la política, la estética, y la práctica sexual durante la "guerra fría" (Jones 1993).

Desgraciadamente, 4’33’’ es conocida normalmente por los rumores y a menudo mal entendida o simplificada, tanto por lo que respecta a la partitura como a su interpretación. Actualmente hay cuatro partituras diferentes de 4’33’’, hay muchos modos diferentes de interpretar la pieza, y hay algunas variaciones posteriores — que tienen que ser tomadas en consideración antes de hacer cualquier comentario crítico/filosófico. Cage mismo consideró 4’33’’ como su obra más importante, anotando que "pienso siempre en ella antes de escribir la pieza siguiente" (Montague 1982, 11).

Contrariamente a la interpretación sarcástica de Tame y a la documentación errónea, la idea de hacer una composición silenciosa ocupó el pensamiento de Cage durante varios años antes de la realización efectiva de una partitura en 1952. La idea de utilizar silencio para una composición fue expresada primero en la conferencia de Cage "A Composer’s Confessions" en el Vassar College el 28 de Febrero de 1948. Durante muchos años Cage evitó la publicación del texto (quizás por el contenido convencional, demasiado autobiográfico), y finalmente fue publicado como anticipo de su 80 cumpleaños. Cage después recordaría de manera inexacta que esta conferencia estaba relacionada con las nueve emociones permanentes en la estética tradicional India — cuatro positivas (blancas), cuatro negativas (negras), y una en el centro (incolora). La emoción central es la tranquilidad, la libertad frente a los gustos y las aversiones, la ausencia de actividad.

Lo prodigioso en esto es cuando la actividad llega a detenerse, lo que se ve inmediatamente es que el resto del mundo no se ha detenido. No hay lugar sin actividad... Así la única diferencia entre actividad e inactividad está en la mente (Montague 1982, 11).

György Ligeti. Atmosphères

Joven Orquesta Gustav Mahler
Jonathan Nott, director

György Ligeti (1923-2006) fue uno de los compositores más importantes del s. XX. Atmosphères es una obra enmarcada dentro de la corriente musical denominada “Música de Texturas”. Está escrita a principios del verano de 1961. Está dedicada a M. Seiber y se debe a un encargo de una institución de Baden- Baden.

La Música de Texturas emplea masas sonoras en movimiento, estas masas se superponen unas a otras yuxtaponiendo timbres orquestales. En Atmosphères, Ligeti utiliza clúster diatónicos y cromáticos. El oído no percibe los elementos individuales, sino que los agrupa en contextos de masas en movimiento. Esta forma de componer suele ser muy puntillista pues una mínima variación va transformando todo el conjunto dando la impresión de que la masa sonora es un organismo vivo que se está transformando.

Esta técnica compositiva se explica en función de los objetivos que persigue el autor:

-         El deseo de controlar la construcción de procesos sonoros muy lentos y graduales, sin perfiles rítmicos ni alturas concretas individuales, excesivamente perceptibles. Este objetivo proviene de un factor estético, el de la consideración de la posibilidad artística de una obra musical basada en el sonido puro y que intenta dejar de lado la dialéctica de la antigua forma musical (la elaboración de una ruta convincente desde un enunciado a sus últimas consecuencias). Ligeti ha dicho que la idea es prescindir de “acontecimientos” musicales. Este planteamiento es igualmente aplicable a otras artes en las que también ha dominado el mecanismo dialéctico (en su forma tradicional, exposición, nudo y desenlace) 

-         La obtención del flujo de interés a partir del efecto tensivo de la confrontación entre orden y caos (o mejor, orden y desorden), más que en contrastes armónicos, y de algún modo una generalización de los procedimientos contrapuntísticos clásicos (función estática - bloque temático- orden, y también cais; función dinámica- bloque progresivo- desorden) en la que la función dinámica puede conseguirse por la gradación del desorden (que en definitiva reemplazaría a la progresividad ordenada clásica) más que por el caos, que llega a constituir el ejemplo más extremo de función estática al llevar al límite máximo la entropía. Por ello, las transiciones entre secciones no son bruscas, sino muy graduales y elaboradas. Hay algo cercano al "morphing" en la disposición gradual, y un poderoso ejercicio de control abstracto de las cualidades del sonido en el ordenamiento rítmico o temporal del grado de desorden, lo cual generaliza la función progresiva (o regresiva) del esquema clásico.

Edgard Varèse: Amériques

 
 
Orquesta Sinfónica de la Radio de Baden-Baden
Michael Gielen, director

El compositor Francés Edgar Varèse (1883-1965) es uno de los mejores representantes del vanguardismo norteamericano. En 1915 Varèse emigra desde su nativa Francia, hacia los Estados Unidos y desde entonces adopta esta nación como su patria, se casa con una norteamericana, adquiere la nacionalidad y todas sus obras importantes las escribe en este país. Atrás dejó al Viejo Mundo en donde quedaron todas sus obras anteriores que fueron destruidas en un incendio. Curiosamente, Varèse tuvo una formación como matemático e ingeniero, lo cual tuvo mucha influencia en su estilo pues se dedicó durante toda su vida, a la búsqueda de nuevos instrumentos musicales, afrontando la composición casi de manera científica. Esta decisión de irse a América, representó en su vida el inicio de una nueva etapa en donde se volcó de lleno al modernismo, buscando una nueva música independiente del mundo de donde partió.

Después de varios años de trabajo Varèse concluyó esta pieza de clara tendencia vanguardista y revolucionaria, en 1921. Es una de las obras emblemáticas del siglo XX, que puede ser catalogada de ultramodernista por lo avanzado de sus planteamientos instrumentales y compositivos. La pieza dura unos 25 minutos y se estructura en solo movimiento.

 Amériques o Américas, es la primera composición de Varèse al llegar al Nuevo Mundo. La obra está escrita para una orquesta con instrumentos tradicionales pero de grandes dimensiones, con una sección de percusión muy importante que incluye instrumentos nunca antes conocidos. Consta de veintidós instrumentos de viento, veintinueve metales, sesenta y seis cuerdas y diez percusionistas.

En Amériques se pretende crear una atmósfera cargada de los sonidos de una gran ciudad como Nueva York. Se escucha las máquinas en las fábricas, los barcos remolcadores a lo largo del río Hudson pasar debajo del puente de Brooklyn, las sirenas de los trasatlánticos el ruido de una calle congestionada de vehículos,…etc. Es música agobiante, y nerviosa que transmite esa sensación de estrés tan cotidiana en esta época, pero quizás algo nueva para su época.

 En cuanto al discurso sonoro aquí no hay movimiento alguno; la obra no avanza hacia ninguna meta; es completamente estática en el tiempo. Se puede decir que Amériques es una secuencia de pequeños episodios que brotan en el aire, sin conexión alguna, incapaz de expresar algo en concreto.

Carl Orff: Carmina Burana

Kathleen Battle, soprano
Frank Lopardo, tenor
Thomas Allen, barítono
 
Coro Sin-Yu Kai
Orquesta Filarmónica de Berlín
Seiji Ozawa, director
 
I.- FORTUNA IMPERATRIX MUNDI
1. O Fortuna
2. Fortune plango vulnera
 
II.- PRIMO VERE
3. Veris leta facies
4. Omnia Sol Temperat
5. Ecce Gratum
 
III.- UF DEM ANGER
6. Tanz.
7. Floret Silva Nobilis
8. Chramer, Gip Die Varwe Mir
9. Reie.
10. Were Diu Werlt Alle Min
IV.- IN TABERNA
     11. Estuans interius
12. Cignus ustus cantat
13. Ego sum abbas
14. In taberna quando sumus
V.- COUR D'AMOURS
15. Amor volat undique
16. Dies, noxe et omnia
17. Stetit puella
18. Circa mea pectora
19. Si puer cum puellula
20. Veni, veni, venias
21. In truitina
22. Tempus es iocundum
23. Dulcissime
VI.- BLANZIFLOR ET HELENA
24. Ave formosissima
VII.-FORTUNA IMPERATRIX MUNDI
25. O Fortuna
En 1803, durante la desamortización, se encontró en Benediktbeuren, una abadía de benedictinos en Baviera, un volumen con cerca de doscientos poemas y canciones medievales. Los autores fueron monjes y eruditos errantes de vida licenciosa, conocidos en la historia como goliardos; los textos estaban en latín, alemán popular y algunos en francés. La inspiración cubría una amplia gama, desde lo desvergonzadamente grosero a Homero, Cátulo y Ovidio, y se trataban dos temáticas principales, lo amoroso y lo satírico. Esa colección llevaba el nombre de Carmina Burana.
Carl Orff (1895-1982) descendiente de una antigua familia de eruditos y militares de Múnich se interesó desde muy joven por esa colección y realizó una especie de arreglo en “canciones seculares (no religiosas) para solistas y coros acompañados de instrumentos e imágenes mágicas”.
Carmina Burana, cantata compuesta en 1937, presenta una concepción pagana de la vida con una música clara hasta la ostentación, rítmica elemental, elementos arcaicos – armonías aparentemente antiguas, coros sin polifonía- y efectos obtenidos con una percusión abundante.
La cantata está enmarcada por un símbolo de antigüedad, la rueda de la fortuna, que gira eternamente trayendo alternadamente mala o buena suerte, una parábola de la vida humana en constante girar. El clamor del coro a la Diosa de la Fortuna introduce y concluye la obra que se divide en tres secciones: el encuentro del hombre con la naturaleza, particularmente con la naturaleza que despierta en primavera; su encuentro con los dones de la naturaleza cuyo punto culminante es el don del vino en la sección In Taberna, y su encuentro con el amor.