viernes, 17 de enero de 2014

Josef Strauss: Die Libelle, polka mazur op. 204


Orquesta Filarmónica de Viena
Carlos Kleiber, director

La carrera de Josef Strauss siguió una evolución bien diferente de la de su famoso hermano Johann, el "emperador del vals". Su música no es tan luminosa y brillante, pero si está extraordinariamente orquestada y suele poseer profundidad y cierta oscuridad de expresión, en la medida en que la música "ligera" puede revelar elementos profundos y oscuros.
 
La polka mazurca Die Libelle (“La Libélula”) está escrita en compás ternario. La mazurca es una danza que en contraposición al vals acentúa sus tiempos segundo y tercero. El vals marca mucho más el primer tiempo, e incluso lo alarga. Se trata de una pieza encantadora, coqueta, que verdaderamente hace imaginar el delicado vuelo de una libélula.


 

Johann Strauss II: Accellerationen, vals op. 234

Orquesta Filarmónica de Viena
Carlos Kleiber, director

Nacido el 25 de Octubre de 1825 en S. Ulrich, Viena, Johann Strauss II fue un compositor y director de orquesta austriaco, hijo de Johann Strauss y hermano de Josef y Eduard, todos ellos compositores también, aunque no alcanzaron la fama de Johann al que se le conocía en Viena como el "rey del Vals", debiéndose en gran parte a sus composiciones la popularidad de la que gozó este género musical en la Viena del siglo XIX.
Aceleraciones es un vals compuesto en 1860 para el baile de Estudiantes de Ingeniería en la Sofienbad-Saal de Viena. Es uno de los valses más conocidos de Johann Strauss, famoso sobre todo por su rápida aceleración al iniciarse el tema.

Christoph W. Gluck: Orfeo ed Euridice (Acto III)


 
 
 
 
Janet Baker, mezzosoprano
Elisabeth Speiser, soprano
Elizabeth Gale, soprano
Glyndebourne Festival Opera Orchestra
Raymond Leppard, director
Peter Hall, dirección escénica
 
Acto III. Orfeo apresura a su esposa mientras la guía por el infierno, siempre obedeciendo la restricción de los dioses de no mirarla durante la jornada. Eurídice, deteniéndose por un momento para celebrar su reunión con su marido, de pronto se pone ansiosa. ¿Por qué es que Orfeo no quiere mirarla? ¿Será que la muerte acabó con su belleza? Con dificultad, Orfeo mantiene su rostro volteado y anima a su esposa a tener fe y continuar el ascenso.
Eurídice lamenta haber sido librada de la muerte solamente para conocer el frío destino del amor no correspondido (“Che fiero momento”). Sin poder resistir sus pedidos afligidos, Orfeo desobedece el comando de los dioses y se vuelve para abrazar su esposa, quien inmediatamente suspira un adiós y muere.
Dominado por la congoja y el remordimiento, el poeta expresa que su vida no tiene sentido sin su Eurídice (“Che farò senza Euridice?”). Decide unirse a su esposa en muerte y se prepara para quitar su propia vida. Antes de que lo haga, surge Amor y anuncia que Orfeo ha pasado las pruebas de fe y fidelidad y trae a Eurídice de vuelta a la vida. La pareja feliz regresa al mundo superior, donde sus amigos los reciben y bailan para celebrarlo. Orfeo, Amor y Eurídice ensalzan el poder del amor.

Christoph W. Gluck: Orfeo ed Euridice (Acto II)





Janet Baker, mezzosoprano
Elisabeth Speiser, soprano
Elizabeth Gale, soprano
Glyndebourne Festival Opera Orchestra
Raymond Leppard, director
Peter Hall, dirección escénica
 
Acto II. A las puertas del infierno, las Furias guardianas exigen conocer la identidad del intrépido intruso. Orfeo toca su lira y les implora que tengan piedad de sus lágrimas. A primeras, ellas se rehúsan a hacerlo e intentan asustarlo. Pero al final acaban cediendo ante su canción persuasiva; cuando Orfeo repite su pedido, lo dejan pasar, permitiéndole aproximarse a los portones del infierno.
En los Campos Elíseos, un grupo de espíritus benditos baila serenamente. Al retirarse, entra Orfeo, buscando a su esposa. Aunque hace un alto para deleitarse con la escena, expresa que solamente la visión de su esposa podrá curar su amargura (“Che puro ciel”). Las Sombras, escuchando su pedido, traen a Eurídice, cubierta con un velo. Orfeo, dichoso, la toma de la mano, cuidándose para no mirarla, y reinicia su camino de vuelta al mundo superior. Mientras parten, los espíritus les cantan bienaventuranzas. (“Torna, o bella”).

Christoph W. Gluck: Orfeo ed Euridice (Acto I)



 
  Janet Baker, mezzosoprano
Elisabeth Speiser, soprano
Elizabeth Gale, soprano
Glyndebourne Festival Opera Orchestra
Raymond Leppard, director
Peter Hall, dirección escénica

Personajes

Orfeo (contralto) – Desconsolado con la muerte de su esposa Eurídice, recibe permiso de los dioses para viajar al mundo de los muertos y traerla de regreso a la vida.

Eurídice (soprano) – Esposa de Orfeo. Cuestiona el amor de su marido mientras él lucha por salvarla de la muerte.

Amor/Cupido (soprano) – La diosa del amor. Permite que Orfeo pruebe que el amor es más poderoso que la muerte.

 
Acto I. El poeta Orfeo se desespera ante el sepulcro de su joven esposa, Eurídice, mientras un grupo de pastores llevan flores a su tumba (“Chiamo il mio ben così”). Orfeo se emociona con los lamentos de los presentes, pero su sufrimiento es tan grave que pide que lo dejen a solas. Clama al espíritu de su amada esposa para que escuche su dolor; luego, maldiciendo a los dioses por haberse llevado a Eurídice, resuelve descender al Hades y desafiar a las Furias para encontrarla.

Mientras él habla, Amor (Cupido), aparece y anuncia que los otros dioses, conmovidos por la desesperación de Orfeo, han permitido que rescate a su esposa del infierno (“Gli sguardi trattieni”). Sólo han puesto una condición: que Orfeo no la mire hasta que hayan regresado al mundo de los vivos. Nuevamente a solas, Orfeo no da crédito a lo ocurrido, pero, superando sus temores, se encamina hacia los alrededores infernales, llevando su lira como escudo protector.