La carrera de
Josef Strauss siguió una evolución bien diferente de la de su famoso hermano Johann, el
"emperador del vals". Su música no es tan luminosa y brillante, pero
si está extraordinariamente orquestada y suele poseer profundidad y cierta
oscuridad de expresión, en la medida en que la música "ligera" puede
revelar elementos profundos y oscuros.
La polka mazurca
Die Libelle (“La Libélula”) está
escrita en compás ternario. La mazurca es una danza que en contraposición al
vals acentúa sus tiempos segundo y tercero. El vals marca mucho más el primer
tiempo, e incluso lo alarga. Se trata de una pieza encantadora, coqueta, que
verdaderamente hace imaginar el delicado vuelo de una libélula.
Nacido el 25 de Octubre de 1825 en S. Ulrich,
Viena, Johann Strauss II fue un compositor y director de orquesta austriaco, hijo de Johann Strauss y
hermano de Josef y Eduard, todos ellos compositores también, aunque no alcanzaron
la fama de Johann al que se le conocía en Viena como el "rey del
Vals", debiéndose en gran parte a sus composiciones la popularidad de la
que gozó este género musical en la Viena del siglo XIX. Aceleraciones
es un vals
compuesto en 1860 para el baile de Estudiantes de Ingeniería en la
Sofienbad-Saal de Viena. Es uno de los valses más conocidosde Johann Strauss, famoso
sobre todo por su rápida aceleración al iniciarse el tema.
Acto III. Orfeo apresura a su
esposa mientras la guía por el infierno, siempre obedeciendo la restricción de
los dioses de no mirarla durante la jornada. Eurídice, deteniéndose por un
momento para celebrar su reunión con su marido, de pronto se pone ansiosa. ¿Por
qué es que Orfeo no quiere mirarla? ¿Será que la muerte acabó con su belleza?
Con dificultad, Orfeo mantiene su rostro volteado y anima a su esposa a tener
fe y continuar el ascenso.
Eurídice lamenta haber
sido librada de la muerte solamente para conocer el frío destino del amor no
correspondido (“Che fiero momento”). Sin poder resistir sus pedidos afligidos,
Orfeo desobedece el comando de los dioses y se vuelve para abrazar su esposa,
quien inmediatamente suspira un adiós y muere.
Dominado por la congoja
y el remordimiento, el poeta expresa que su vida no tiene sentido sin su
Eurídice (“Che farò senza Euridice?”). Decide unirse a su esposa en muerte y se
prepara para quitar su propia vida. Antes de que lo haga, surge Amor y anuncia
que Orfeo ha pasado las pruebas de fe y fidelidad y trae a Eurídice de vuelta a
la vida. La pareja feliz regresa al mundo superior, donde sus amigos los
reciben y bailan para celebrarlo. Orfeo, Amor y Eurídice
ensalzan el poder del amor.
Acto II. A las puertas del
infierno, las Furias guardianas exigen conocer la identidad del intrépido
intruso. Orfeo toca su lira y les implora que tengan piedad de sus lágrimas. A
primeras, ellas se rehúsan a hacerlo e intentan asustarlo. Pero al final acaban
cediendo ante su canción persuasiva; cuando Orfeo repite su pedido, lo dejan
pasar, permitiéndole aproximarse a los portones del infierno.
En los Campos Elíseos,
un grupo de espíritus benditos baila serenamente. Al retirarse, entra Orfeo,
buscando a su esposa. Aunque hace un alto para deleitarse con la escena,
expresa que solamente la visión de su esposa podrá curar su amargura (“Che puro
ciel”). Las Sombras, escuchando su pedido, traen a Eurídice, cubierta con un
velo. Orfeo, dichoso, la toma de la mano, cuidándose para no mirarla, y
reinicia su camino de vuelta al mundo superior. Mientras parten, los espíritus
les cantan bienaventuranzas. (“Torna, o bella”).
Orfeo (contralto) – Desconsolado con la muerte de su esposa Eurídice,
recibe permiso de los dioses para viajar al mundo de los muertos y traerla de
regreso a la vida.
Eurídice (soprano) – Esposa de Orfeo. Cuestiona el amor de su marido
mientras él lucha por salvarla de la muerte.
Amor/Cupido (soprano) – La diosa del amor. Permite que Orfeo pruebe que
el amor es más poderoso que la muerte.
Acto I. El poeta
Orfeo se desespera ante el sepulcro de su joven esposa, Eurídice, mientras un grupo de
pastores llevan flores a su tumba (“Chiamo il mio ben
così”). Orfeo se emociona con los lamentos de los presentes, pero su
sufrimiento es tan grave que pide que lo dejen a solas. Clama al espíritu de su
amada esposa para que escuche su dolor; luego, maldiciendo a los dioses
por haberse llevado a Eurídice, resuelve descender al Hades y desafiar a las
Furias para encontrarla.
Mientras él habla, Amor
(Cupido), aparece y anuncia que los otros dioses, conmovidos
por la desesperación de Orfeo, han permitido que rescate a su esposa del
infierno (“Gli sguardi trattieni”). Sólo han puesto una condición: que Orfeo no
la mire hasta que hayan regresado al mundo de los vivos. Nuevamente
a solas, Orfeo no da crédito a lo ocurrido, pero, superando sus temores,
se encamina hacia los alrededores infernales, llevando su lira como escudo protector.