viernes, 11 de diciembre de 2015

T. Bretón: La verbena de La Paloma

Dirección musical: Cristóbal Soler
Dirección de escena: José Carlos Plaza
Escenografía e iluminación: Paco Leal
Vestuario: Pedro Moreno
Coreografía: Natalia Ferrándiz

Reparto:

Enrique Baquerizo, Emilio Sánchez, Damián del Castillo, María Rodríguez, María Rey-Joly, Mar Abascal, Amelia Font, Sara Salado, María Mezcle, Santos Ariño, Ricardo García, Graciela Moncloa, Didier Otaola, Sebastiá Peris, Gerardo Bullón, Xavi Montesinos, Ana Goya, Encarna Piedrabuena, Carolina Rocha, Irene Caja, Joseba Pinela, Alicia Martínez, Montse Peidro, Lorenzo Jiménez, Pepa Gracia y Juan Carlos Martín.

La Verbena de la Paloma, pleno agosto madrileño, calor sofocante, escarceos amorosos, un viejo boticario que sueña juveniles conquistas, "una morena y una rubia...", modistillas que se dejan querer y celos, muchos celos, de Julián con Susana... "¿Dónde vas con mantón de Manila...?"
Todo el tipismo de un Madrid castizo, real o soñado, con un escenario que nos hace sentirnos en pleno barrio de Lavapiés, o de La Latina... Un vestuario mimado, ciñendo las cinturas femeninas, y estilizando a los varoniles chulapos que silabean para darse importancia, como diciendo, ¡Aquí estoy yo! Para esta obra cumbre del "Género Chico", esa luz que ilumina una partida de cartas, a la puerta de la taberna, y esos faroles madrileños que pintan una noche de Verbena de La Paloma.
No hay número musical de esta obra que no sea inmediatamente reconocido por el público, desde el preludio, hasta el famoso dúo de Julián y Susana, pasando por las coplas de Don Hilarión y el concertante "Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad...".

Argumento
Es la noche del 14 de agosto en Madrid y se celebra la verbena de la Virgen de La Paloma. La señá Rita está preocupada por Julián, un joven que tiene problemas amorosos pues esa misma mañana ha visto a su novia en un coche con otro hombre. Don Hilarión se dispone a ir a la verbena con dos muchachas que conoce: Casta y su hermana Susana, la novia de Julián. Por las calles de La Latina y tras varios incidentes entre Julián y D. Hilarión por culpa de la muchacha, el inspector tiene que intervenir para restablecer finalmente el orden y reanudar el baile de la verbena.

lunes, 30 de noviembre de 2015

F. Mendelssohn: Salmo 42, "Wie der Hirsch schreit", Op. 42

Coro y Orquesta Filarmónica de la Radio de Holanda
Philipp Herreweghe, director

De los siete salmos que Mendelssohn compuso, el Salmo 42 "Wie der Hirsch Schreit" es sin duda el más conocido. Su matrimonio con Cécile Jeanrenaud le llenó de alegría y fue durante su luna de miel en 1837 en Roma cuando compuso algunas de sus obras más importantes, entre ellas gran parte del Salmo 42, aunque no se publicó hasta 1839.

El Salmo 42 de Mendelssohn es, en palabras de Schumann, “su mejor obra religiosa”. El texto está extraído del Libro de los Salmos y sigue la traducción que del mismo efectuara Martin Lutero. Ferdinand Hiller, compositor y amigo de la infancia de Mendelssohn destacó de la obra, cuando se la mostró por primera vez, el profundo sentimiento reinante a través de toda ella, fruto de sus profundas creencias religiosas y su absoluta sumisión a los designios de Dios.

La obra está dividida en siete movimientos. Tras el Coro inicial “Wie der Hirsch schreit”, llega el Aria “Meine Seele dürstet nach Gott” de la soprano, en diálogo con el oboe, un dúo que recuerda a la obra vocal de Bach, que con frecuencia hacía uso de esta combinación. El Recitativo sirve como puente hacia la segunda Aria de la soprano, acompañada en esta ocasión por las sopranos del coro. El carácter agitado del Recitativo/Aria en el cuarto tiempo contrasta con la entrada de las voces masculinas con la pregunta “Was betrübst du dich, meine Seele?” y la posterior respuesta del coro “Harre auf Gott!”. Este breve momento de afirmación, sin embargo, es pronto interrumpido por la soprano, quién, en un segundo recitativo expresa una vez más la desesperación, la duda y el anhelo de Dios. El texto del Quinteto de voces “Der Herr hat des Tages verhei_en seine Güte” hace hincapié en la misericordia de Dios mientras que la soprano continúa expresando el temor y la duda. Al final del movimiento las voces masculinas y la soprano aúnan fuerzas, lo que implica la aceptación del alma turbada. El último Coro recupera el texto del cuarto movimiento, ahora en una extensa y afirmativa fuga.

J. Brahms: Nänie, Op. 82


Nänie, obra compuesta entre 1880 y 1881, es un profundo y reposado lamento sobre un texto de Friedrich Schiller (1759-1808), que junto con Goethe, fue el máximo representante de la poesía alemana y uno de los más destacados miembros del romanticismo literario. Brahms compuso la obra en memoria de su amigo Anselmo Feuerbach, pintor neoclásico fallecido en enero de 1880. Sin embargo, y a pesar del motivo sombrío que le indujo a componerla, Brahms trata el texto, que evoca los Noeniae de la Antigua Roma –procesiones cantadas por los parientes de los difuntos- en un tono lírico y vital, cargando la composición de una visión serena de la muerte próxima a la de Un Réquiem Alemán.

Nänie está dividida en tres movimientos: andante, più sostenuto y tempo I. Comienza con un radiante Re mayor que introduce la orquesta, y da paso al coro que, utilizando un compás de 6/4, convierte los hexámetros de Schiller en un canon ágil y conmovedor. La obra se desarrolla dentro de un sobrio estilo polifónico con breves pasajes fugados.

J. Brahms: Canción del Destino, Op. 54

Orquesta Sinfónica de la Radio de Hesse
Collegium Vocale de Gante
Philipp Herreweghe, director

Brahms comenzó a bosquejar la Canción del destino en el verano de 1868 durante una visita a su buen amigo Albert Dietrich en Wilhelmshaven. En la biblioteca personal de Dietrich, Brahms descubrió el fragmento Hyperions Schicksalslied en la inacabada novela de Hӧlderlin, Hiperión. Dietrich decía que Brahms había recibido la inspiración para su obra al haber leído los poemas mientras contemplaba el mar.

El tema poético opone la condición humana a la felicidad celeste de los dioses. En sus estrofas, se describe la dicha de los dioses y el sufrimiento de la humanidad. Brahms completó un esbozo inicial de dos versos de Hӧlderlin en forma ternaria con el tercer movimiento como una reformulación completa del primero. Sin embargo, no quedó satisfecho con esta re-expresión del primer movimiento para cerrar la obra, ya que pensaba que anularía la dura realidad representada en el segundo movimiento. Este conflicto no llegó a resolverlo y dejó provisionalmente la obra para centrar su atención en la Rapsodia para contralto.

La Canción del destino se terminó cuando Hermann Levi le sugirió que para concluirla hiciese una re introducción de un preludio exclusivamente orquestal, en vez de un retorno total del primer movimiento. Brahms compuso finalmente el tercer movimiento como una vuelta del preludio orquestal del primer tiempo, aunque ahora en la tonalidad de do mayor y con una instrumentación más elaborada.


Brahms era reacio a romper la desesperación y la futilidad del segundo movimiento mediante el feliz retorno del primero. La vuelta del preludio orquestal parece ser "un deseo por parte del compositor para aliviar la penumbra de la idea con que concluye el texto por el derramamiento de un rayo de luz sobre el todo, dejando una impresión de esperanza".

viernes, 27 de noviembre de 2015

A. Borodin: En las estepas de Asia Central

Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia de Roma
Tugan Sokhiev, director

Alexander Borodin (1833 - 1887) se unió a las celebraciones por el XXV aniversario de la proclamación de Alejandro II como zar de Rusia con un breve poema sinfónico que tituló En el Asia Central, estrenado en San Petersburgo en abril de 1880 bajo la dirección de Rimski-Kórsakoff. La obra se hizo célebre por derecho propio casi inmediatamente, en Rusia y también en el resto de Europa, donde se hizo conocida con el título En las estepas del Asia Central.

La obra está dedicada "con veneración" al maestro del poema sinfónico, Franz Liszt, a quien Borodin había conocido años antes, en Weimar, hasta donde se desplazó durante una visita profesional a Jena en su carácter de hombre de ciencias.

Abiertamente programática, En las estepas del Asia Central ilustra la travesía de una caravana de soldados, imagen frecuente tras la expansión hacia el Este del Imperio Ruso propiciada por el zar homenajeado.

Borodin describió el ambiente que evoca la partitura, escenario señalado por una colaboración idílica entre conquistados y conquistadores:

"Es pleno día. En la estepa arenosa del Asia Central resuena un dulce canto ruso. Sobre el fondo se divisa una caravana de caballos y camellos y nos llega el eco de una melodía oriental. La caravana se aproxima y prosigue hacia el inmenso desierto escoltada por una patrulla de soldados rusos. La caravana avanza siempre hacia el sol. El canto de los conquistadores y la melodía de los conquistados se funden en una única armonía, y finalmente todo desaparece en el silencio de la estepa".