viernes, 5 de febrero de 2016

Ludwig van Beethoven: Fidelio


Leonora - Fidelio - Anja Kampe, soprano

Florestan - Klaus Florian Vogt, tenor

Don Pizarro - Falck Struckmann, bajo
Rocco - Kwangchul Youn, bajo
Marzelline - Mojca Erdmann, soprano


Coro y Orquesta del Teatro de La Scala
Director - Daniel Barenboim
Director escénico - Deborah Warner


El drama francés Léonore ou L’amour conjugal en que se basa "Fidelio" pertenecía a un género muy popular en los años de la Revolución Francesa, la pièce à sauvetage, en que los héroes, que representan a las fuerzas del bien, triunfan de una situación de grave peligro después de una serie de avatares, en una visión optimista de los valores positivos de la justicia y la razón.
Argumento
La acción transcurre en Sevilla, en el siglo XVII, en una prisión militar, gobernada por el cruel Don Pizarro, que tiene prisionero secretamente a su peor enemigo, Florestan, que se ha atrevido a proclamar unas verdades que le delatan. Leonora, magnífica encarnación de la mujer valiente y enamorada, sospecha que su marido, el desaparecido Florestan, está allí injustamente encarcelado.
Se disfraza de hombre y, con el nombre de Fidelio, se gana la confianza del carcelero Rocco —un personaje bueno y de gran dignidad personal— en un intento desesperado de salvar a su marido. Las primeras escenas siguen el tono y la estructura del singspiel —Marzelline, la hija de Rocco, se enamora de Fidelio creyendo que es un muchacho—, pero pronto la ópera se convierte en un espléndido oratorio que celebra la fuerza del amor que vence al sufrimiento y la injusticia.

La música contiene toda la energía y la pasión habituales en el compositor en una partitura llena de idealismo y de sublimación.

G. Mahler: Canciones de un compañero de viaje

Christian Gerhaher, barítono

Gustav Mahler Jugendorchester
Herbert Blomstedt, director


1.- Wenn mein Schatz Hochzeit macht                                       

Wenn mein Schatz Hochzeit macht,
Fröhliche Hochzeit macht,
Hab' ich meinen traurigen Tag!
Geh' ich in mein Kämmerlein,
Dunkles Kämmerlein,
Weine, wein' um meinen Schatz,
Um meinen lieben Schatz!
Blümlein blau! Verdorre nicht!
Vöglein süß! Du singst auf grüner Heide.
Ach, wie ist die Welt so schön!
Ziküth! Ziküth!
Singet nicht! Blühet nicht!
Lenz ist ja vorbei!
Alles Singen ist nun aus.
Des Abends, wenn ich schlafen geh',
Denk' ich an mein Leide.
An mein Leide!


2.- Ging heut morgen übers Feld

Ging heut morgen übers Feld,
Tau noch auf den Gräsern hing;
Sprach zu mir der lust'ge Fink:
"Ei du! Gelt? Guten Morgen! Ei gelt?
Du! Wird's nicht eine schöne Welt?
Zink! Zink! Schön und flink!
Wie mir doch die Welt gefällt!"
Auch die Glockenblum' am Feld
Hat mir lustig, guter Ding',
Mit den Glöckchen, klinge, kling,
Ihren Morgengruß geschellt:
"Wird's nicht eine schöne Welt?
Kling, kling! Schönes Ding!
Wie mir doch die Welt gefällt! Heia!"
Und da fing im Sonnenschein
Gleich die Welt zu funkeln an;
Alles Ton und Farbe gewann
Im Sonnenschein!
Blum' und Vogel, groß und klein!
"Guten Tag, ist's nicht eine schöne Welt?
Ei du, gelt? Schöne Welt?"
Nun fängt auch mein Glück wohl an?
Nein, nein, das ich mein',
Mir nimmer blühen kann!


3.- Die zwei blauen Augen von meinem Schatz 

Die zwei blauen Augen von meinem Schatz,
Die haben mich in die weite Welt geschickt.
Da mußt ich Abschied nehmen vom allerliebsten Platz!
O Augen blau, warum habt ihr mich angeblickt?
Nun hab' ich ewig Leid und Grämen.
Ich bin ausgegangen in stiller Nacht
Wohl über die dunkle Heide.
Hat mir niemand Ade gesagt.
Ade! Mein Gesell' war Lieb' und Leide!
Auf der Straße steht ein Lindenbaum,
Da hab' ich zum ersten Mal im Schlaf geruht!
Unter dem Lindenbaum,
Der hat seine Blüten über mich geschneit,
Da wußt' ich nicht, wie das Leben tut,
War alles, alles wieder gut!
Alles! Alles, Lieb und Leid
Und Welt und Traum!


4.- Ich hab' ein glühend Messer 

Ich hab' ein glühend Messer,
Ein Messer in meiner Brust,
O weh! Das schneid't so tief
In jede Freud' und jede Lust.
Ach, was ist das für ein böser Gast!
Nimmer hält er Ruh', nimmer hält er Rast,
Nicht bei Tag, noch bei Nacht, wenn ich schlief.
O Weh!
Wenn ich in dem Himmel seh',
Seh' ich zwei blaue Augen stehn.
O Weh! Wenn ich im gelben Felde geh',
Seh' ich von fern das blonde Haar
Im Winde wehn.
O Weh!
Wenn ich aus dem Traum auffahr'
Und höre klingen ihr silbern' Lachen,
O Weh!
Ich wollt', ich läg auf der schwarzen Bahr',
Könnt' nimmer die Augen aufmachen!
1.- El día en que mi amor se case

El día en que mi amor se case,
el día de su boda, tan dichoso,
¡será mi día más triste!
Me encerraré en mi habitación,
mi oscura y pequeña habitación,
y lloraré, lloraré por mi amor,
¡por mi querido amor!
¡Flor azul! ¡No te marchites!
Dulce pajarillo, que cantas en el prado verde.
¡Ay! ¿Cómo puede ser el mundo tan bello?
¡Pío! ¡Pío!
¡No cantes; no florezcas!
La primavera se acabó.
Basta ya de cantar.
Cuando por la noche me acuesto,
pienso en mi pena,
¡en mi pena!


2.- Esta mañana caminé por el campo

Esta mañana caminé por el campo
cuando el rocío cubría cada brizna de hierba.
El alegre pinzón me dijo:
"¡Eh! ¿No te parece? ¡Buenos días! ¿No te parece?
¡Tú! ¿No te parece bello el mundo?
¡Pío! ¡Pío! ¡Bello y brillante!
¡Cuánto me gusta el mundo!"
También, las campanillas en el campo,
alegremente y de buen humor,
tocaron con campanas ¡ding, dong!
su saludo matutino:
"¿No es bello el mundo?
¡Mundo bello! ¡Ding, dong! ¡Bello!
¡Cuánto me gusta el mundo!"
Y después, bajo la luz del sol,
el mundo de repente comenzó a brillar.
¡Los sonidos y el color revivieron
bajo la luz del sol!
¡Flores y pájaros, pequeños y grandes!
¡Buenos días! ¿No es bello el mundo?
¡Eh! ¿No creéis que es bello el mundo?"
¿Ahora también comenzará mi felicidad?
¡No, no la felicidad que yo quiero
jamás podrá florecer!


3.- Los ojos azules de mi amor 

Los ojos azules de mi amor
me han llevado a otro mundo más grande.
¡Tuve que dejar
este entrañable lugar!
¡Oh, ojos azules! ¿Por qué tuvisteis que mirarme?
Salí a caminar en la noche tranquila
en lo profundo del monte oscuro.
Nadie vino a despedirme.
¡Adiós! ¡El amor y la tristeza son mi única compañía!
Ahí, junto al camino, hay un tilo.
¡Y ahí por vez primera encontré el descanso en el sueño!
Bajo el tilo que nevaba
sus flores sobre mí.
¡No supe cómo la vida continuaba,
y todo estaba bien otra vez!
¡Todo! ¡Todo, el amor y la tristeza
y el mundo y el sueño!


4.- Tengo un cuchillo al rojo vivo 

Tengo un cuchillo al rojo vivo,
clavado en mi corazón.
¡Pobre de mí! Corta en lo más profundo
cada alegría y placer.
¡Ay, qué huésped tan malvado!
Nunca descansa ni ceja,
ni de día ni de noche, me deja dormir.
¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!
Cuando levanto la mirada al cielo
veo dos ojos azules.
¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!
Cuando camino por el campo amarillo,
a lo lejos veo su cabello rubio ondear en el viento.
¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!
Cuando despierto de un sueño
y escucho el tintineo de su risa de plata,
¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!
¡Ojalá estuviese en mi ataúd!
¡Ojalá no volviera a abrir ya mis ojos!


Mahler comenzó a componer lieder en su juventud, época en que conoció a su amigo, y también gran autor de canciones, Hugo Wolf. Entre otras aportaciones a este género introdujo el acompañamiento orquestal sustituyendo al piano. Mahler compuso cinco ciclos de canciones para voces solistas con orquesta: Lieder eines fahrenden Gesellen (Canciones de un camarada errante), Des Knaben Wunderhorn (El cuerno mágico de la juventud), Kindertotenlieder (Canciones de los niños muertos), Rückert-Lieder y Das lied von der Erde (La canción de la tierra).     
Des Knaben Wunderhorn (El cuerno de la abundancia o El cuerno mágico del muchacho) es una colección de poesía folclórica recopilada y adaptada por Achim Von Armin y Clemens Brentano. Aparecida en 1808 como un equivalente lírico de los cuentos de los hermanos Grimm, tal colección fue la primera de una serie de publicaciones que produjo un entusiasmo romántico por recuperar aquel idioma folklórico en vías de extinción. El enorme potencial musical de estos poemas proporcionó a Mahler una serie de textos para sus canciones e inspiró las sinfonías nº 2 y nº 3.
Gustav Mahler compuso su ciclo de cuatro canciones Lieder eines fahrenden Gesellen  entre 1884 y 1885, en la ciudad alemana de Kassel, donde, a los 24 años, había asumido la dirección musical del Königliches Theater. Allí parece ser que se enamoró perdidamente de una soprano local, Johanna Richter, quien fue su inspiración en la composición de este ciclo.
En unas cartas dirigidas a su amigo Fritz Löhr durante estos años, Mahler le habla de sus sentimientos por esta joven, aunque se abstiene de mencionarla por su nombre, y le cuenta que las canciones están dedicadas a ella, “son –decía- como si un compañero errante, que ha tenido un infortunio, saliera a recorrer el mundo caminando”.
Mahler no hizo público que él mismo había sido el autor de los textos, ya que, según confesó años más tarde, se sentía un tanto ridículo debido a la sencillez e inocencia de los poemas.

Los Lieder eines fahrenden Gesellen no se estrenaron hasta 1896, sin embargo muchas de sus melodías fueron utilizadas en su revolucionaria Sinfonía nº1, “Titán”, a la que Mahler no quería llamar Sinfonía, se dice que por respeto a Beethoven, sino Symphonische Dichtung in zwei Teilen (Poema Sinfónico en dos partes), la cual fue estrenada el 20 de noviembre de 1889 en Budapest.

G. Mahler: La prédica de San Antonio de Padua a los peces

Walter Grönroos, barítono
Orquesta Filarmónica de Israel
Leonard Bernstein, director


Antonius zur Predigt
Die Kirche findt ledig.
Er geht zu den Flüssen
und predigt den Fischen;

Sie schlagen mit den Schwänzen,
Im Sonnenschein glänzen.

Die Karpfen mit Rogen
Sind allhier gezogen,
Haben d'Mäuler aufrissen,
Sich Zuhörens beflissen;

Kein Predigt niemalen
Den Karpfen so g'fallen.

Spitzgoschete Hechte,
Die immerzu fechten,
Sind eilend herschwommen,
Zu hören den Frommen;

Auch jene Phantasten,
Die immerzu fasten;
Die Stockfisch ich meine,
Zur Predigt erscheinen;

Kein Predigt niemalen
Den Stockfisch so g'fallen.

Gut Aale und Hausen,
Die vornehme schmausen,
Die selbst sich bequemen,
Die Predigt vernehmen:

Auch Krebse, Schildkroten,
Sonst langsame Boten,
Steigen eilig vom Grund,
Zu hören diesen Mund:

Kein Predigt niemalen
den Krebsen so g'fallen.

Fisch große, Fisch kleine,
Vornehm und gemeine,
Erheben die Köpfe
Wie verständge Geschöpfe:

Auf Gottes Begehren
Die Predigt anhören.

Die Predigt geendet,
Ein jeder sich wendet,
Die Hechte bleiben Diebe,
Die Aale viel lieben.

Die Predigt hat g'fallen.
Sie bleiben wie alle.

Die Krebs gehn zurücke,
Die Stockfisch bleiben dicke,
Die Karpfen viel fressen,
die Predigt vergessen.

Die Predigt hat g'fallen.
Sie bleiben wie alle.

Antonio va a la iglesia 
y la encuentra vacía para el sermón.
Entonces, se dirige al río 
a predicar a los peces.
 
Ellos golpean con sus colas
y brillan bajo la luz del sol.
 
Las carpas con huevas 
han venido hasta aquí
y abren la boca 
como oyentes aplicadas.
 
¡Nunca un sermón 
gustó tanto a las carpas!
 
Esturiones de boca puntiaguda, 
siempre dispuestos a batallar,
han nadado raudos hacia aquí
para oír al piadoso.
 
También aquellos extravagantes, 
los que siempre ayunan,
los peces espada quiero decir,
aparecen para el sermón.
 
¡Nunca un sermón 
gustó tanto a los peces espada!
 
Magníficas anguilas y cazones, 
exquisitos mangares,
se acomodan ellos mismos, 
para escuchar el sermón.
 
También cangrejos y tortugas, 
de ordinario lentos mensajeros,
suben veloces del fondo, 
para oír a esa boca.
 
¡Nunca un sermón 
gustó tanto a los cangrejos!
 
Peces grandes, peces pequeños, 
elegantes y vulgares,
levantan la cabeza 
como criaturas racionales!
 
¡Por expreso deseo de Dios 
escuchan el sermón!
 
El sermón termina, 
cada uno regresa,
los esturiones siguen siendo 
ladrones amantísimos de las anguilas.
 
El sermón ha gustado
y todos siguen siendo los mismos de siempre.
 
Los cangrejos andan hacia atrás;
los peces espada engordan;
las carpas siguen siendo voraces
y todos olvidan el sermón.
 
El sermón ha gustado 
y todos siguen siendo los mismos de siempre.


El cancionero de poesía popular alemana Des Knaben Wunderhorn contiene una amplia colección de poemas y textos de canciones de los que Mahler seleccionó alrededor de una veintena para la elaboración de lieder. La ironía, el sarcasmo y un cierto humor sombrío se enseñorean tanto de los textos como de la música en las citadas obras de Mahler.
Una de estas canciones es El sermón de Antonio de Padua a los Peces (“Des Antonius von Padua Fischpredigt”), lied que describe una escena surrealista en la que el santo, tras ir a predicar a la iglesia y encontrarla totalmente vacía, decide acercarse a la orilla del río (quizá el Tajo de su Lisboa natal) y predicar a los peces, que acuden masivamente a donde el santo se encuentra y asoman sus cabezas a la superficie como si quisieran escuchar sus palabras. Las hagiografías (vidas de santos) recogen como prueba de la santidad de Antonio este hecho sobrenatural tan chocante, es decir, no es invención de Mahler ni de Brentano ni del anónimo autor del poema, sino que pertenece a la tradición milagrera atribuida al santo de Padua, o de Lisboa. La canción se extiende sin embargo a lo que pasa después del hecho milagroso, que no fue otra cosa según el cancionero que el regreso de cada pez a su afán y el pronto olvido de la prédica.

jueves, 4 de febrero de 2016

G. Mahler: Das himmlischen Leben

Dawn Upshaw, soprano
Orquesta de la Tonhalle de Zúrich
David Zinman, director

En la literatura musical Mahler es calificado como representante del romanticismo tardío y gran compositor de sinfonías en la confluencia de los siglos XIX y XX, que abriría las imaginarias puertas del siglo XX. El núcleo de su obra son nueve sinfonías terminadas, la composición sinfónico–vocal La canción de la Tierra y varios ciclos de canciones.Temas de la canción «Das himmlische Leben» («La vida celestial»), compuesta en 1892,  y perteneciente a la recopilación de Armin y Brentano que lleva por título Des knaben Wunderhorn, se convirtieron en elemento clave de su Tercera Sinfonía, completada en 1896; la citada canción conforma por sí misma el «Finale» de la Cuarta (1900) y su melodía es central a toda la composición.

Das himmlische Leben

Wir genießen die himmlischen Freuden,
Drum tun wir das Irdische meiden,
Kein weltlich Getümmel
Hört man nicht im Himmel!
Lebt alles in sanftester Ruh'!
Wir führen ein englisches Leben!
Sind dennoch ganz lustig daneben!
Wir tanzen und springen,
Wir hüpfen und singen!
Sankt Peter im Himmel sieht zu!

Johannes das Lämmlein auslasset,
Der Metzger Herodes drauf passet!
Wir führen ein geduldig's,
Unschuldig's, geduldig's,
Ein liebliches Lämmlein zu Tod!
Sankt Lucas den Ochsen tät schlachten
Ohn' einig's Bedenken und Achten,
Der Wein kost' kein Heller
Im himmlischen Keller,
Die Englein, die backen das Brot.

Gut' Kräuter von allerhand Arten,
Die wachsen im himmlischen Garten!
Gut' Spargel, Fisolen
Und was wir nur wollen!
Ganze Schüsseln voll sind uns bereit!
Gut Äpfel, gut' Birn' und gut' Trauben!
Die Gärtner, die alles erlauben!
Willst Rehbock, willst Hasen,
Auf offener Straßen
Sie laufen herbei!
Sollt' ein Fasttag etwa kommen,
Alle Fische gleich mit Freuden angeschwommen!          
Dort läuft schon Sankt Peter
Mit Netz und mit Köder
Zum himmlischen Weiher hinein.
Sankt Martha die Köchin muß sein.

Kein' Musik ist ja nicht auf Erden,
Die uns'rer verglichen kann werden.
Elftausend Jungfrauen
Zu tanzen sich trauen!
Sankt Ursula selbst dazu lacht!
Kein Musik ist ja nicht auf Erden,
die unsrer verglichen kann werden.
Cäcilia mit ihren Verwandten
Sind treffliche Hofmusikanten!
Die englischen Stimmen
Ermuntern die Sinnen,
Daß alles für Freuden erwacht.
La vida celestial

Disfrutamos los placeres celestiales
y evitamos los terrenales.
¡Ningún tumulto mundano
alcanza a oírse en el Cielo!
¡Todo vive en la paz más dulce!
¡Llevamos una vida angelical!
No obstante, somos muy alegres:
bailamos y brincamos,
¡brincamos y cantamos!
Entretanto, ¡San Pedro está en el Cielo!

San Juan ha permitido a su pequeño cordero
¡ir al encuentro del carnicero Herodes!
Conducimos a una víctima,
a una inocente víctima
¡al pequeño cordero a la muerte!
San Lucas sacrifica los bueyes
sin prestarles pensamiento o atención.
El vino no cuesta un penique
en la bodega del Cielo
y los ángeles, cuecen el pan.

Sabrosas verduras, de todo tipo,
¡crecen en el jardín de Cielo!
Suculentos espárragos, frijoles,
¡y cualquier cosa que deseemos!
¡Generosas fuentes están a nuestra disposición!
¡Jugosas manzanas, peras y uvas!
¡El Jardinero nos lo permite todo!
¿Te gustaría un ciervo, te gustaría una liebre?
Por las despejadas llanuras,
¡ellos caminan a tu lado!
Si algún día lo necesitaras,
¡todos los peces nadarían alegres junto a ti!
Allí, San Pedro camina,
con sus redes y cebo,
al estanque celestial.
¡Santa Marta debe ser la cocinera!

Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
¡Once mil doncellas
se atreven a bailar!
¡Incluso la propia Santa Úrsula está riéndose!
Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
Cecilia y todos sus parientes
¡forman un espléndido conjunto musical!
Las voces angélicas
despierten los sentidos
para que todo renazca con la alegría.