viernes, 9 de noviembre de 2012

J. des Prés: Mille Regretz



Mille Regretz es una canción polifónica en francés creada por el compositor franco-flamenco Josquin des Prés. Una famosa variación para vihuela española de esta canción es La Canción del Emperador de Luis de Narváez, que recibió ese nombre por ser la favorita de Carlos V. Su compás es binario, el género es vocal, sin acompañamiento, y consta de cuatro melodías ornamentadas. Esta canción renacentista también inspiró una misa de Cristóbal de Morales (1500-1553), así mismo titulada Mille Regretz.
En francés moderno, la letra sería sería:

"Mille regrets de vous abandonner
et d’être éloigner de votre visage amoureux.
J’ai si grand deuil et peine douloureuse
qu’on me verra vite mourir".


Mil pesares por abandonaros
Y por alejar vuestro rostro amoroso
Siento tanto duelo y pena dolorosa
Que se me verá en breve acabar mis días.


L'Ensemble lyriques Des Mesures
Dirección : Muriel Stibb
Fueron multitud los discípulos de Ockeghem que divulgaron los nuevos procedimientos compositivos de su maestro por toda Europa: Pierre de la Rue (1452-1518), Loyset Compère (1445-1518), Jean Ghiselin (c. a. 1455-1511) y el célebre Jacob Obrecht (1452-1495), maestro de Erasmo y poseedor de una gran sensibilidad y sentido de la forma. Pero sin duda alguna, la culminación de la nueva estética se produce con Josquin des Prés (1450-1521).
 
Retrato de Josquin des Prés
  
Desde muy joven le encontramos en Italia: Milán, Roma Módena y Ferrara y también en Cambrai y París. Su fama fue inmensa y su obra tuvo una enorme influencia en la música inmediatamente posterior.
El estilo flamenco, según se practicó en tiempos de Ockeghem, había alcanzado un gran refinamiento, pero era una música algo artificiosa en la que lo importante era poner de manifiesto la sabiduría contrapuntística del autor, que se entregaba gustoso a resolver difíciles problemas especulativos. Se trataba de una música donde apenas había emoción, falta de todo dramatismo y afectividad, sustituidos estos por el cálculo y el placer de ejercitar una técnica que ya se sabía dominada.
Con Josquin des Prés la música cobra una fuerza expresiva de la que hasta entonces carecía. Josquin, impregnado de espíritu italiano y humanista, supera el espíritu medieval de la música basada en reglas abstractas y deja fluir su inspiración con libertad. Su obra tiene una gran elegancia cantable, pues con él se empieza a prestar atención al texto que se canta y se intenta representar su sentido mediante un simbolismo musical. Con él la música deja de ser un hábil oficio para convertirse en un arte auténtico.

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