viernes, 9 de noviembre de 2012

Jan van Ockeghem: Sanctus de la Messa da Réquiem



 Ensemble Organum
Marcel Pérès
Con el  discípulo de Dufay, Jan van Ockeghem (1430-1495), se abren nuevas perspectivas para el arte polifónico. Si hasta aquí la música se elaboraba a partir del contraste absoluto entre voces principales y secundarias, a partir de ahora va a cobrar gran importancia un procedimiento derivado del canon que venía practicándose desde tiempo atrás. En el canon solo existe una voz que se acompaña a sí misma en entradas sucesivas, lo que obliga al compositor a trabajar construyendo su obra compás a compás en todas las voces simultáneamente, en vez de hacerlo según la técnica del «canto llano» o tenor que ya se ha descrito, consistente en superponer toda una voz completa que se añade a otras y así sucesivamente.
Ockeghem sigue un camino que conduce a la combinación de la técnica del canto llano y la del canon, iniciando una nueva era en la historia de la composición musical, a base del contrapunto imitativo. En él las voces participan por igual de la sustancia temática», pues el canto llano, litúrgico o no, se descompone en frases cortas que el compositor utiliza como gérmenes temáticos y que distribuye por toda la obra pasándolo de una voz a otra en una cadena de imitaciones resueltas con toda libertad contrapuntística.
A lo largo de siglos, los textos del Réquiem eran cantados en gregoriano. La primera versión polifónica conocida fue precisamente la de Ockeghem, compuesta hacia 1460; este Réquiem está considerado como una copia del de Guillaume Dufay. Ockeghem fue el principal compositor de la segunda generación de la escuela francoflamenca y uno de los más influyentes y respetados músicos de su época. Su catálogo de obras no es muy abundante, conservándose diez misas completas, otros tantos motetes (algunos de atribución dudosa), veinte chansons, un motete-chanson, un credo y unos pocos fragmentos de misas. Otras obras se perdieron o se ha constatado que pertenecían a otros autores.
En comparación con el resto de sus obras o con otras versiones de autores de la época, el Réquiem de Ockeghem es inusual. Estilísticamente, sus movimientos se diferencian bastante unos de otros. Cada parte está basada en la paráfrasis del original gregoriano, algo que Ockeghem no hacía habitualmente, y la selección de los movimientos es inusual en comparación con otras misas de Réquiem. Es una obra a cuatro voces que consta de cinco partes:
Introitus: Requiem aeternam
Kyrie
Graduale: Si ambulem
Tractus: Sicut cervus desiderat
Offertorium: Domine Jesu Christe

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