viernes, 15 de enero de 2016

G. Giménez: Zapateado de "La Tempranica"

Raquel Lojendio, soprano
Orquesta Sinfónica de Tenerife
Víctor Pablo, director

El estreno de La Tempranica fue precedido de un suspense que duró dos años, aplazándose varias veces las representaciones previamente anunciadas. Al parecer todo fue por la resistencia de Julián Romea a que la protagonista fuese interpretada por una cantante de confianza; sorprende que esta “pega” la pusiese el libretista (aunque también era músico) y no el compositor, y también que diez días después se volviera a cambiar la tiple debutando Matilde Franco que “salió muy airosa”. Aunque la crítica fue diversa (más negativa en cuanto al libreto), la obra fue recibida por el público de modo entusiasta y se ha mantenido inalterablemente en el cartel de forma muy digna. 
El argumento se basa en el amor “imposible” de una gitanilla por un “señorito” andaluz, vivido en el ambiente típico de las tierras de Granada que da pretexto para una extraordinaria partitura en que se combinan los números o cuadros propios del género chico, como el coro de hombres “la caza ya se esconde”, el zapateado “la tarántula e un bicho mu malo” el concertante “a trabajá con fatiga” o el tango (curiosamente popularizado en la década de los 70 por Mari Trini en un tono nada zarzuelero, como fue la canción “Ayer”) con otros más de zarzuela grande, como el dúo de María y Don Luis “Yo no sé al verte que me ha pazao” o la genial romanza de María la tempranica “Sierras de Granada, llanos de la vega”. 
En 1930 Moreno Torroba (con la colaboración literaria de Ricardo González del Toro) compuso una versión operística de La Tempranica añadiendo diversos números.

R. Chapí: Carceleras de "Las Hijas del Zebedeo"

 Elina Garança, mezzosoprano
Gala de Ópera en Baden-Baden (2007)

Las hijas del Zebedeo es una zarzuela cómica en dos actos con texto de José Estremera y música de Ruperto Chapí. Fue estrenada el 9 de julio de 1889 en el Teatro Maravillas de Madrid.
Esta zarzuela fue acogida muy bien acogida por la crítica a causa de todas y cada una de las piezas musicales que fueron dirigidas por el maestro Giménez y provocaron oleadas de aplausos y "salida al tercio" de los autores. Sin embargo sólo ha quedado en el repertorio el número de las carceleras, que curiosamente, según recoge el Diccionario de la Zarzuela, fueron extraídas de El País del Abanico, composición que no alcanzó apenas popularidad. Este fragmento sigue hoy constituyendo un tema emblemático en el género.
Las Carceleras son un canto popular andaluz; su asunto versa sobre las penas de los presos. Puede decirse que es un género del flamenco, que se encuadra en el grupo de los llamados "cantes a palo seco" (porque se ejecuta sin acompañamiento de guitarra) considerado una modalidad del martinete. El nombre alude al tema, normalmente la cárcel, porque solían ser cantadas por gitanos en prisión, razón que explica la ausencia de la guitarra.

Polissón, sastre y tío de Regina, busca a un tal Felipe que sedujo a su hermana, y sospecha que es el dueño del merendero "El Zebedeo". Arturo, hijo de Felipe es novio de Luisa y teme, por algunos comentarios oídos a su padre, que pueda ser hija del Zebedeo y por tanto su hermana. Pero la realidad es que la hija ilegítima de Felipe resulta ser Regina, la que al final es reconocida y admitida como hija por Tomasa en tanto, que deshecho el equívoco, Arturo se casará con Luisa.

jueves, 17 de diciembre de 2015

J. Strauss (II): Bajo rayos y truenos, polca rápida, Op. 324

Diana Damrau, soprano y co-directora
Orquesta Filarmónica de Viena
Zubin Mehta, director

La soprano Diana Damrau y el director de orquesta Zubin Mehta protagonizan en el Carnegie Hall de Nueva York un momento para la diversión y el humor. Se trata de un concierto de la Filarmónica de Viena, que como propina ofrece una polka de Johann Strauss, «Unter Donner und Blitz».

Mientras toca la orquesta, la soprano no duda en contonearse y reír al son de la música, a la vez que anima al público a dar palmas. El mejor momento llega cuando Mehta le cede la batuta a Damrau y también el podio para ponerse al frente de una de las formaciones más prestigiosas del mundo, mientras le explica a qué secciones tiene que dar entrada. Divertido momento en el que disfrutan todos: orquesta, cantante, director de orquesta ¡y también el público!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Escena de danza de "Las vacaciones de Mr. Bean", film de 2007

Dirección: Steve Bendelack.
País: Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 90 min.
Género: Comedia.
Intérpretes: Rowan Atkinson (Mr. Bean), Max Baldry (Stepan), Emma de Caunes (Sabine), Willem Dafoe (Carson Clay), Karel Roden (Emil), Jean Rochefort (maître).
Guion: Robin Driscoll y Hamish McColl; basado en un argumento de Simon McBurney.
Producción: Peter Bennett Jones, Tim Bevan y Eric Fellner.
Música: Howard Goodall.
Fotografía: Baz Irvine.
Montaje: Tony Cranstoun.
Diseño de producción: Michael Carlin.
Vestuario: Pierre-Yves Gayraud.
Estreno en España: 30 Marzo 2007.

Mr. Bean (Rowan Atkinson) tiene la grata sorpresa de descubrir que es el ganador de un viaje al sur de Francia. Estará en Cannes durante el famoso festival de cine. Su viaje no tarda en convertirse en un auténtico caos, causando auténticos estragos allí por donde pasa.
La historia comienza en una iglesia de Londres, donde se celebra un concurso en el que Mr. Bean gana un viaje a Cannes (con escala en París), y una cámara de vídeo.
Cuando llega a la estación, a Bean se le queda la corbata enganchada en una máquina expendedora, así que pierde el tren, y como el siguiente sale una hora después, decide esperar comiendo algo en un restaurante. Una vez sale del restaurante (deprisa y corriendo) y antes de subir al tren le pide a un hombre (que luego resulta ser el director de cine ruso Emil Duchevsky, jurado para el festival de Cannes e interpretado por Karel Roden) que lo filme saludando mientras sube ese tren. Tras muchas tomas, Bean se mete en el vagón pero en ese momento se cierran las puertas y el director de cine se queda fuera. Cuando el tren arranca, Bean ve como este hombre da voces a un niño del vagón, que es su hijo Stephan (Max Baldry). Duchevsky alcanza a decirle a Stephan que se baje en la siguiente estación. Sintiéndose culpable por lo ocurrido, y mientras toda la gente del vagón le mira mal, Bean trata de hacer cambiar de humor al chico haciendo muecas, pero solo logra ser golpeado por el chico.
En la siguiente estación, como lo había propuesto el padre del niño, éste se baja. Mr Bean que siente cariño por él lo vigila desde adentro del tren. En ese momento un ebrio se acerca al niño, provocando el enojo de Bean, que se baja del tren y lo echa. Asegurada la protección del niño, vuelve a subir pero descubre que el niño tiene su cámara, que había ganado junto con el viaje. Sale precipitadamente del tren y atrás se cierra la puerta. Intenta volver al tren pero las puertas no se abren, quedando las valijas de éste adentro. Bean se queda con Stephan, pero enojado, se sienta un poco alejado del chico, pero éste se le acerca y empieza a bromear con él. Justo después aparece Duchevsky en otro tren, pero como éste no paraba en la estación, coloca un papel sobre la ventanilla con su número de teléfono, el cual Bean alcanza a grabar. Sin embargo se ve en el vídeo que está tapando con su dedo las dos últimas cifras del número.

Así comienza lo que será una odisea por Francia para encontrar al padre del niño, aunque Mr. Bean lo que quiere es estar en la playa, de vacaciones. Así, en cada oportunidad que se le presente, Bean y el niño probarán números del 00 al 99, para poder contactar con Duchevsky. Peró poco a poco surgirán más problemas para Bean, los cuales no tardarán en empeorar.

D. Shostakóvich: Galop de "Cheryomushki"

The Wordl Orchestra
Josep Vicent, director

En la zona suroeste de Moscú se levanta un proyecto de unidades habitacionales, de las muchísimas que se construyeron en la era soviética, conocida como Cheryomushki. Se trata de unidades que, en su tiempo, fueron relativamente baratas, ya que eran subsidiadas por el gobierno. Por diversas razones (incluso musicales), Cheryomushki se volvió tan emblemática de todos los proyectos habitacionales similares, que todos son conocidos en general con ese nombre. Como en todo edificio, vecindad o unidad habitacional, las vidas y las historias de sus habitantes se cruzan y se entretejen, en muchas ocasiones debido a su problemática común. Es precisamente este entrecruzamiento de historias individuales lo que los libretistas Vladimir Mass y Mikhail Cervinsky tomaron como sustento para escribir el libreto de Moscú, Cheryomushki, una de las obras escénicas más ligeras del catálogo de Dmitri Shostakovich.

¿Qué es, precisamente Moscú, Cheryomushki? Según la fuente que se consulte, es una ópera ligera, una opereta o una comedia musical. De hecho, con un poco de flexibilidad, es posible aplicarle también la etiqueta de Singspiel, debido a que la obra contiene una buena cantidad de diálogos hablados. El tono festivo y jocoso de la obra está cimentado en el hecho de que Mass y Cervinsky eran dos de los humoristas más conocidos de su tiempo, y aprovecharon su experiencia en esos asuntos para construir un texto ingenioso y a la vez ligero en el que se valen de una colección de personajes estereotípicos para explorar y hasta cierto punto satirizar los problemas de escasez de vivienda y de nivel de vida que solían ser cotidianos en la Unión Soviética.